‘The Death & Life of John F. Donovan’, una frívola pero necesaria reflexión

Enero de 1998. Xavier Dolan, con 8 años de edad, escribe una carta a Leonardo DiCaprio tras haber visto Titanic (1997) múltiples veces. En la carta, Dolan expresa su admiración hacia DiCaprio y el deseo de seguir sus pasos para convertirse en un actor: «Soy uno de tus admiradores. Actúas muy bien. Espero sinceramente que respondas mi carta». Poco sabía Dolan que esa carta se convertiría en la principal inspiración para The Death & Life of John F. Donovan, el séptimo largometraje —y el primero en inglés— del director canadiense.

Rupert Turner (Ben Schnetzer), un joven autor, es entrevistado por la periodista Audrey Newhouse (Thandie Newton) acerca de la relación por correspondencia que Rupert mantuvo de niño (Jacob Tremblay) con el famoso actor de televisión John F. Donovan (Kit Harrington). A través de sus memorias, revivimos todas las alegrías y tragedias que Rupert experimentó durante su relación por correo con John, junto a su madre Sam (Natalie Portman). Al mismo tiempo, la vida personal de John parece estar cayendo en picada.

Con un guion firmado por Dolan y Jacob Tierney, la historia descubre el alegato a su existencia al presentar puntos muy relevantes, referentes a la moral de la industria del entretenimiento actual, por ejemplo, la homofobia. John es un hombre gay, pero en distintas ocasiones se siente incapaz de ser él mismo por miedo a perder roles o ser juzgado de manera distinta, como Kristen Stewart demostró recientemente al revelar que fue rechazada por Marvel debido a su orientación sexual.

Así mismo, Dolan critica a los dobles estándares de Hollywood y retrata la influencia del cine en la vida de las personas, independientemente de la vida personal del artista, algo que en los últimos tiempos se convirtió en una labor compleja. Estas ideas se pierden un poco con subtramas innecesarias como la relación de John y su familia, y escenas melodramáticas que no ayudan a avanzar la historia, pero nunca logran opacar la idea principal. Todo esto acompañado de los típicos elementos de Dolan, como la fotografía colorista, un soundtrack al puro estilo indie, madres controladoras, hombres sensibles y contradictorios y encuentros familiares que acaban a gritos.

Gran parte del elenco se presenta impecable y vigoroso, donde se destacan Portman y Tremblay, cuya relación madre-hijo es el punto más fuerte de la cinta. En otro lado también están Kathy Bates y Susan Sarandon en roles secundarios, e incluso una singular participación de Michael Gambon. Dónde la cinta pierde su calibre actoral es con Kit Harrington, quien interpreta al personaje titular y cuya actuación amaina en toda la película; tanto es así que bien podría haber filmado sus escenas entre los descansos de Game of Thrones.

Adrede o no, Xavier Dolan parece estar condenado a dividir a la crítica y al público. Es un cineasta errático, pero necesario. Excesivo, pero emocionante. Tanto problemática como bienintencionada, The Death & Life of John F. Donovan no pretende responder ninguna interrogante, pero si reivindica y enternece la cultura pop. Al final, vemos películas y contamos historias porque no queremos estar solos ni sentir que nadie nos comprende. Al igual que Rupert, sentirnos reflejados en alguien o algo que no conoce nuestra existencia tal vez suene tonto, pero para muchos, es un motivo para seguir viviendo y alcanzar sus sueños.

Acerca de Maximiliano Núñez 107 Articles
Estudiante de comunicación. Escritor ocasional, aficionado al arte y amante del cine independiente.

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