‘The Blair Witch Project’, el fenómeno cultural que marcó una generación

Flashbacks de terror es un rincón en donde recordamos a las películas más memorables que marcaron un antes y un después en el cine de terror.

El miedo es una emoción natural. Instintivamente, sentimos miedo de animales, situaciones, personas u objetos del mundo real. Las películas de terror utilizan estas sensaciones y las transforman – a través de máscaras, sangre falsa o maquillaje – en imágenes que tratan de imitar ese mismo miedo.

Pero The Blair Witch Project juega con reglas distintas. Aquí no hay maquillaje exgarado, ni motosierras ni efectos especiales. No vemos rostros macabros ni, como tal vez lo indique su nombre, una bruja. De hecho, lo que hace a esta cinta tan singularmente aterradora es la sensación de estar viendo algo real.

En 2018, el subgénero de found footage o metraje encontrado es prácticamente historia. Al igual que el slasher en los años 80, Hollywood es incapaz de no explotar hasta la última gota de lo que sea que le dé dinero, hasta que inevitablemente la audiencia se canse de ello y exija algo nuevo. Pero volviendo en el tiempo hasta 1999, cuando la técnica del metraje encontrado era prácticamente inexistente, el público no estaba preparado para lo que estaba por presenciar.

Como nos cuenta una pequeña introducción al inicio de The Blair Witch Project, en octubre de 1994, tres estudiantes de cine – Heather Donahue, Michael C. Williams y Joshua Leonard – se preparan para filmar un documental a modo de tesis sobre la leyenda de la Bruja de Blair, una mujer acusada de brujería y asesinada en 1785 a la cual los habitantes de Burkittsville acusaron de distintas clases de eventos paranormales durante los últimos 200 años. Es con esta acotación que The Blair Witch Project planta la semilla del realismo en nuestra imaginación, haciéndonos creer que los eventos que estamos por presenciar en realidad sucedieron. Como estrategia de marketing, los intérpretes utilizaron sus nombres verdaderos para acentuar la realidad en la cinta, lo que resultó en que la audiencia de verdad creyó que estaba viendo algo verídico.

El montaje fue hecho con dos cámaras, una a color operada por Heather y otra de 16mm en monocromo utilizada por Josh, mientras que Mike se encarga del sonido. Los compañeros se preparan para unos pocos días de grabación en Burkittsville y en sus bosques, pero nada sale según lo planeado.

En una perfecta imitación del formato de documental, los protagonistas entrevistan a los habitantes de la ciudad, que narran perturbadoras historias que llegaron a relacionar con la leyenda de la Bruja de Blair. La estructura casera y realista del filme, escrito y dirigido por Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, refuerza la atmósfera de misterio que nos introduce sin rodeos a un lugar curiosamente familiar: el mundo en el que vivimos.

Planeando filmar en menos de tres días, los chicos se internan en el medio de un bosque vasto y solitario, donde encuentran piedras apiladas en montones e inquietantes figuras hechas con las ramas de los árboles. Sin embargo, las cosas empeoran para el equipo; el mapa desaparece y, por ende, desconocen el camino de vuelta. Forzados a acampar por la noche, comienzan a escuchar sonidos extraños en la oscuridad.

La cinta no duda en mostrarnos que no se necesita un gran equipo o una producción millonaria para asustar a la audiencia (el presupuesto apenas fue de $22.500), sino simplemente hacer que crean que el miedo es real, que estas situaciones, por más rocambolescas que parezcan, pueden sucedernos en nuestro día a día.

A medida que la película avanza, el emocionante viaje se torna en una pesadilla, y son los actores, todos ellos principiantes en el cine, los que sostienen la trama. Sus reacciones, diálogos y discusiones eliminan esa barrera de ficción que hasta ese momento en el cine jamás se había derrumbado, un evento que The Blair Witch Project utiliza a su favor en todo momento. Nos convierte no solo en espectadores sino también en protagonistas de la película, porque sabemos que haríamos exactamente lo mismo que Heather, Josh y Mike en esa misma situación, perdidos en un bosque y amenazados por una leyenda de terror; caer de lleno en el pánico.

El hecho de que en ningún momento veamos algo sobrenatural, propiamente dicho, solo hace a The Blair Witch Project aún más aterradora. La paranoia de los protagonistas, ocasionada por las leyendas que han investigado antes, nos hace reflexionar hasta que punto las cosas que vemos influencian en nuestros miedos reales. Quién sabe si tendríamos miedo a contestar el teléfono a altas horas de la noche si no hubiéramos visto When a Stranger Calls o The Ring, o temer a los ruidos en la casa estando solos sin haber visto The Conjuring.

Lo que sucede al final de The Blair Witch Project continúa siendo un misterio. Josh desaparece una noche, y sus compañeros lo escuchan gritar a lo lejos. A la sexta noche de haber entrado al bosque, encuentran una casa en donde Mike y Heather, guiados por los gritos de Josh, se adentran, y Mike aparentemente es atacado por algo. Heather lo llama a gritos y baja al sótano, donde podemos apreciar a Mike parado en una esquina de espalda a la cámara, antes de que Heather también sea atacada por algo desconocido y la cámara corte a negro.

Muchas especulaciones se han hecho respecto a los intensos momentos finales, enigma que los creadores, Sánchez y Myrick, se han negado a explicar. No obstante, hace unos años, Sánchez participó de una Q&A en Reddit, en donde publicó una misteriosa frase: «¿Por qué Mike no respondía a los gritos de Heather?», pareciendo implicar que todo pudo haber sido parte de algo más siniestro.

De cualquier manera, The Blair Witch Project no solo marcó el final del siglo XX consolidándose como una de las mejores películas de terror de la historia, sino que inició un subgénero en el horror que vería su apogeo a partir del 2007 con Paranormal Activity y REC, hasta hace unos pocos años. Como todo en el cine de terror, es interesante antes de que se vuelva una moda. Hoy en día, vemos películas como Unfriended y Searching, que tratan de llevar la realidad al nivel de la Internet. Sin embargo, no se volverá a ver otra cinta como The Blair Witch Project en estos tiempos, pues hoy en día tenemos acceso a tanta información que difícilmente algo nos toma desprevenidos.

Me gustaría poder viajar en el tiempo solo dos horas para poder disfrutar de las distintas sensaciones que The Blair Witch Project me provocó al verla, pero con la intriga y la emoción de la última generación que revolucionó el cine de terror por completo.

Acerca de Maximiliano Núñez 97 Articles
Escritor ocasional, aficionado al arte y amante del cine independiente.

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