‘Wander Darkly’ reflexiona sobre una compleja relación amorosa

Me gustan las películas que se comprometen a mostrar las facetas más difíciles de una relación amorosa complicada, que no quiere decir necesariamente que sea tóxica, o esté destinada al fracaso. En muchos dramas románticos se establece un parcialismo en base a una acción reprochable por parte de uno de los involucrados, ya sea un engaño o una decepción de alguna otra forma, y generalmente no se invita a reflexionar acerca de las complejidades de una conexión sentimental que van más allá de los errores que se cometen en el camino.

Wander Darkly sigue a Adrienne (Sienna Miller) y Mateo (Diego Luna), una pareja que no está en su mejor momento, y la vida se les complica todavía más con un accidente automovilístico aparentemente fatal. La guionista y directora Tara Miele entonces empieza una travesía inspirada en películas como Eterno Resplandor, explorando el poder de los recuerdos y la fuerza punzante de la tragedia, pero con un peso más psicológico e íntimo, y no inclinándose hacia la fantasía.

A medida que la cámara se pasea por escenarios que desorientan a la mujer, -que a veces puede traducirse en escenas que no son tan fáciles de seguir- vamos descubriendo más de la historia entre Adrienne y Mateo. Desde que se conocieron, hasta que tuvieron una hija y, por supuesto, los problemas que empezaron a enfrentar como pareja. Infidelidad, mentiras, engaños, decepciones, y hartazgo. La narrativa es mayormente desde el punto de vista de Adrienne, que intenta descifrar qué está ocurriendo. ¿Está muerta o en el limbo? ¿Hay alguna posibilidad de volver a la vida o la eternidad estará conformada por un sinfín de escenarios conmemorativos? El paseo deja al personaje de Mateo como una figura algo antagónica en la relación, y la directora no encara bien esa premisa porque no ofrece respuestas satisfactorias.

Aun así, el viaje tiene un espíritu sosegado e intrigante. La fotografía de Carolina Costa es un poco reminiscente también del cine de Terrence Malick, y consigue inyectar un aire de misticismo al relato con una cámara que deambula flotando alrededor de Adrienne, y los recuerdos confusos que se le aparecen. Entre eso y las caracterizaciones apasionadas de ambos actores, se siente como una poesía visual que desafía a los sentidos, balanceándose entre la ternura de los momentos de felicidad y la incertidumbre de lo desconocido. A través de esa inquietud, Miele propone hablar también sobre la fragilidad de la vida y la apreciación de los momentos que suman al todo, tanto los buenos, como los malos, y cómo estos pueden formar una relación que puede sentirse complicada, pero que puede llegar a premiar con creces la perseverancia.

Últimamente la película cansa un poco porque se reposa mucho en el recurso, pero Diego Luna y Sienna Miller están fantásticos, acompañados también de una acertada Beth Grant como la mamá de Adrienne, que resulta ser la razón de uno de los constantes problemas de la pareja. Dentro de los temas que Miele encara con su historia también está el trauma y cómo procesamos una tragedia que puede descomponer una psique que ya se encuentra vulnerable, y aunque su guion no es del todo sólido, es lo suficientemente emotivo como para que su visión de estos conceptos tenga un efecto reflexivo.

Acerca de Emmanuel Báez 2739 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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