‘Tenet’, Nolan a la enésima potencia

[Reseña sin spoilers]

En algún momento durante los primeros veinte minutos de Tenet, el protagonista visita a una científica para que esta le explique acerca de los objetos invertidos, y cómo estos pueden apuntar a una guerra global que se aproxima. Es la escena «instructiva» que expone la naturaleza del nuevo mundo ideado por Chrisopher Nolan, que no parece estar muy confiado en su propio guion, ya que la mujer, luego de una explicación pseudocientífica, le ofrece al protagonista el consejo más importante de todos los que recibirá a lo largo de su odisea: «no intentes entenderlo, solo siéntelo». Por supuesto, es Nolan dirigiéndose al espectador, invitándole a que se deje llevar por su nuevo rompecabezas cinematográfico, aunque no se puede negar que también es su forma de abrir el paraguas ante cualquier escrutinio posterior. Su argumento es que lo que no se puede explicar, debe sentirse. El protagonista, interpretado por John David Washington, consigue «sentir» el objeto invertido, y agrega una palabra a la ecuación: «instinto». La fórmula para el resto de la película está lista.

Sin duda alguna, lo nuevo de Nolan es una máquina bien engrasada en el que cada elemento cumple una función específica, y como toda maquinaria, carece de alma. Su protagonista principal no tiene nombre, y se llama a sí mismo «el protagonista». Es casi irónico, porque se siente como si el guion de Nolan estuviera pidiendo auxilio, clamando por un corazón que pueda darle emotividad, esencia, y sentido. Es una máquina funcional, pero en esa eficacia se pueden entrever los problemas de un realizador obsesionado con los mismos temas, incapaz de alejarse de aquello que lo impulsa a trabajar, ya sea el deseo de contar historias memorables, o simplemente superarse a sí mismo. Parte del problema es innegablemente externo, con la figura del director inglés tomando cada vez más una posición casi mítica en el mundo del cine contemporáneo, lo que lleva casi a una obligatoriedad de evolución irrefrenable. No imagino el torbellino mental de Nolan después de cada película.

Sin embargo, Tenet es una experiencia fascinante porque no se puede negar la ambición conceptual detrás de la fachada. Una tecnología del futuro que logra que tanto objetos como personas puedan existir de forma invertida en el tiempo, y que supone un gran peligro para la humanidad, ya que existe la posibilidad de que pueda haber armas de gran envergadura que estén regresando del futuro para eliminar a la humanidad en el presente narrativo. O algo así. Hay un villano ruso interpretado magistralmente por Kenneth Branagh, y que pertenece al universo de James Bond, lo que no sorprende de Nolan, que viene emulando el cine de 007 con secuencias enteras inspiradas en sus películas. El magnate tiene una esposa interpretada elegantemente por Elizabeth Debicki, que solamente sirve para darle cierta profundidad a la historia a través de la subtrama de mujer atrapada en un matrimonio brutalmente tóxico.

Finalmente, en lo que respecta al elenco, se rescata a Robert Pattinson como Neil, un especialista que empieza a ayudar al protagonista en su búsqueda del arma absoluta, un McGuffin temporal que está vinculado al ruso, aunque la información que le provee al héroe es bastante moderada al principio, lo que provoca algunos conflictos entre los dos, lo suficiente como para avanzar la historia con destellos de inteligencia, no lo suficiente como para que importe. Pattinson es todo lo carismático, seductor, e interesante que no es el protagonista, y si no fuera porque los diálogos de Nolan no logran una conexión emocional, la película hubiera funcionado mucho mejor desde su punto de vista. Sin embargo, tiene una motivación ulterior, y los fans de Doctor Who entenderán rápidamente el por qué de su actitud con respecto al protagonista.

En un nivel más técnico, es igualmente complicado. Las secuencias de acción donde el «tiempo invertido» entra en juego pueden llegar a ser tan asombrosas como confusas. Una secuencia en el medio, que se lleva a cabo en una autopista y es el punto más alto del «cine de atraco», es sencillamente genial. Es la segunda vez que el protagonista se encuentra con el peligro de forma invertida, pero es la primera vez que está más consciente de cómo navegar esa situación, y el hecho de que sea durante una persecución automovilística hace que sea más palpitante. Por otro lado, el clímax de la película es un enfrentamiento bélico caótico horriblemente filmado, donde resulta imposible entender qué sucede en todo momento, y donde ni siquiera se puede discernir contra quién es la batalla. Es la representación visual de la frase «echar toda la carne al asador», y ver qué pega.

Musicalmente, quedé satisfecho con el acompañamiento de Ludwig Göransson, que logra generar tensión y urgencia, aunque también carece de una fuerza emocional, y la fotografía de Hoyte Van Hoytema impresiona, como de costumbre, conformando un estilo visual que es único de Nolan, y fácil de distinguir si uno se pone a ver frames separados. El espectáculo de dos horas y media sufre porque el realizador trabaja solo, y no está abierto a colaboraciones en el guion, donde siempre languidece a la hora de hablar de emociones y sentimientos, de lo que acá no tiene nada. Esta vez, para peor, la mayoría de sus diálogos son para explicar lo que acaba de ocurrir, o lo que está por ocurrir, sin el más mínimo atisbo de agregar más capas a sus personajes. Tenet es una película fría, habitada por personajes unidimensionales, pero que sorprende por su escala y ambición. Es conceptualmente extraordinaria, pero narrativamente insatisfactoria.

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Total: 12 Promedio: 4.2
Acerca de Emmanuel Báez 2731 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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