‘Never Rarely Sometimes Always’ conmueve con un relato pro-aborto íntimo y gentil

El título de la película hace referencia a las respuestas que puede elegir la protagonista adolescente de 17 años cuando una consejera le pregunta sobre su historia sexual: Nunca, raras veces, algunas veces, siempre. Las preguntas son incómodas para ella y la directora Eliza Hittman decide retratarla con un largo plano estático de varios minutos, donde la novel Sidney Flanigan brilla, manteniéndose siempre dentro del personaje construido, pero empujando los límites de su rango emocional. Autumn es una muchacha reservada, y raramente la vemos demostrar explícitamente lo que siente, aunque nadie sería capaz de negar el miedo, la confusión, y la ira que se pueden vislumbrar en el borde de sus ojos. La película misma se desarrolla de esa forma: es evidente en lo que quiere contar, aunque no lo grita a los cuatro vientos, sino que deja que la historia misma entregue el mensaje de forma gentil.

La trama sigue a la adolescente en su decimoctava semana de embarazo, y la decisión de abortar que no llega con facilidad, aunque sí de forma orgánica, casi irónicamente, a causa del intercambio con una mujer que trabaja en una clínica pro-vida. Después de un par de sesiones, la mujer le pregunta si el aborto es una opción que Autumn podría estar considerando, a lo que ella le pregunta si es que esa es siquiera una opción. Seguidamente, la mujer de la clínica le muestra uno de esos horripilantes videos «informativos» acerca de cómo el embarazo es «la muerte del bebé» y el indecible error que la mujer está cometiendo al someterse al procedimiento. Es posterior a eso que la adolescente decide abortar, por lo que deberá viajar a otro estado donde el procedimiento sea legal, confirmando la visión crítica de la realizadora.

En el viaje la acompaña su prima Skylar (Talia Ryder), que también es su compañera de trabajo en el supermercado y es la única que sabe de su situación. Así es como ambas se aventuran a ir desde Pensylvania hasta New York, en un viaje largo y cargado de mucha reflexión acerca de la madurez y la carga de tomar una decisión que definirá su vida en muchos sentidos. El guion, firmado por la propia Hittman, es elegante y muy contenido, y la cámara solamente acompaña a Autumn sin juzgarla en ningún momento. En la travesía, tanto ella como Skylar se cruzarán con hombres que casi no las reconocen como personas, sino que buscan aprovecharse de alguna manera, estableciendo a la figura masculina en la vida de Autumn como negativa, algo que se siente tanto en el mismo núcleo familiar, hasta en el entorno social. La escena de la entrevista que tiene con la consejera en la clínica de Planned Parenthood es poderosa, emotiva, y sumamente humana, lo que hace que su mensaje no sea jamás panfletario sino sigiloso, casi documental (esto se fortalece con una fotografía enteramente con cámara en mano), y también se da a entender, sin vociferar, como pudo haber sido forzada a tener encuentros sexuales.

La presencia de Skylar también es sumamente importante, estableciendo una amistad silenciosa, de esas que comprenden sin juzgar. No solamente son pocos los diálogos en toda la película entre todos los personajes, sino que entre ellas mismas hay pocos intercambios, aunque las miradas que comparten solidifican un apoyo tierno y necesario. Skylar no duda un segundo en acompañarla, y Hittman tampoco pierde tiempo en clichés de películas más comerciales, que habrían desbordado en monólogos y conversaciones más emotivas, y hasta pretenciosas. En este relato, los largos silencios son parte fundamental, porque estos son una realidad en la adolescente de 17 años y es coherente con su carácter reservado. Skylar es muy similar a ella, pero quizás un poco menos introvertida, y más decidida a ponerse frente a Autumn para defenderla y asegurarse de que lo consiga.

Never Rarely Sometimes Always es una rara adición entre los dramas de aborto, que por lo general portan su mensaje con escarapelas, cayendo en el melodrama. La mirada sensible de la directora es más europea que americana, y aunque la crítica social está presente, lo es desde un punto de vista más personal, retratando la vida de una adolescente descuidada por su propia familia, y que se ve obligada a tomar una decisión que, idealmente, debería encontrar menos obstáculos. Tanto Flanigan como Ryder son un descubrimiento excepcional, y prueban que este tipo de relatos funcionan mejor con rostros desconocidos, ya que generan mayor empatía que tener a actrices más posicionadas. Fortaleciendo su narración con una amistad singular pero honesta, y siguiendo a la adolescente con una intimidad respetuosa, Hittman también se posiciona como una realizadora prometedora que busca humanidad en medio de la indiferencia.

Acerca de Emmanuel Báez 2731 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D