‘Miss Peregrine y los Niños Peculiares’, algo del buen Tim Burton


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Si hay una palabra que pueda describir a la perfección la carrera de Tim Burton a estas alturas, esa palabra sería “peculiar”, por lo que su más nueva producción es probablemente la elección más apropiada que hizo en muchos años, considerando Dark Shadows y Alice in Wonderland. Si bien Frankenweenie y Big Eyes resultaron interesantes y satisfactorias, no se puede negar que el cine ya no está teniendo al Burton que alguna vez cautivó con su visión, o tal vez es que el público y el cine mismo ya no quieren más de lo mismo. Sin embargo, Miss Peregrine y los Niños Peculiares es una buena adición a su filmografía, y ofrece esperanzas de que sus siguientes proyectos reflejen al realizador que estuvo quedando atrás.

Con eso no digo que su regreso sea triunfal. Su nuevo intento por asombrar con lo inusual tiene básicamente los mismos problemas que ya estaban presentando sus trabajos anteriores: escenarios encantadores, una presentación de personajes intrigante, escenas que se desarrollan de manera inesperada y situaciones que atrapan por la premisa. Sin embargo, los personajes nunca tienen una construcción sólida, y nunca realmente está claro cuál es la motivación exacta te los antagonistas, además de que presenta una trama que es difícil de seguir, y más difícil todavía de explicar sin perderse entre paradojas de tiempo y giros fortuitos.

La película es una adaptación de la primera novela de una trilogía que sigue a Miss Peregrine, una mujer que mantiene un hogar con “niños peculiares”, o niños con habilidades especiales, los cuales se manifiestan saltándose algunas generaciones. Su peculiaridad es que puede controlar el tiempo, y convertirse en pájaro, como todas las “ymbryne”, que son las encargadas de cuidar de los chicos y mantenerlos alejados de la civilización. La trama sigue a Jake, un adolescente cuyo abuelo le revela el secreto de la existencia de los peculiares, y se aventura a conocer este mundo esperando encajar en el mismo. Es básicamente Burton haciendo su X-Men.

Miss Peregrine tiene el rostro de Eva Green, y casi cualquier personaje con el rostro de Eva Green está destinado a resaltar. Eso también ayuda al hecho de que su personaje prácticamente se pasa toda la película evitando explicar al personaje de Jake lo que realmente está ocurriendo, asumiendo que es suficiente disfrutar de su presencia misteriosa y atrayente con una pipa como rasgo prominente. No voy a decir que no lo consigue, porque Green realmente tiene una presencia increíble, y aprovechando al máximo su vestuario y maquillaje en esta ocasión, fácilmente diluye con una mirada penetrante las falencias del guion.

La falencia más notoria es que todo el argumento gira en torno a que los chicos peculiares no pueden vivir en el exterior, porque allí pueden ser discriminados o, lo que es peor, ser atacados por ser diferentes, y que cada uno de ellos importa como ser humano. Sin embargo, la película realmente no profundiza en la existencia de ninguno de ellos más allá de sus peculiaridades, convirtiéndolos en personajes unidimensionales cuyas habilidades son simples conveniencias. Claro que esto no ocurre con Jake (Asa Butterfield) porque es el chico aparentemente ordinario a través del cual el espectador ingresa a este mundo, y el mismo sí tiene una construcción lo suficientemente sustancial para que sea agradable acompañarlo.

Con eso no digo que los peculiares no sean interesantes. En este grupo hay algunas descripciones ingeniosas que hacen que la película sí sea entretenida, como el chico invisible, la chica que es tan ligera como el aire, y la pequeña niña con fuerza sobrehumana, así como un adolescente capaz de controlar marionetas simplemente poniéndoles corazones que mantiene en frascos. Esto da lugar a una secuencia magnífica de stopmotion entre dos muñecos que es reminiscente del Tim Burton que puede hacer que algo estremecedor sea emocionante.

Después está Samuel L. Jackson como Barrot, líder de unos seres que alguna vez fueron “peculiares”, pero eligieron un camino más oscuro y actualmente sobreviven comiendo los ojos otros peculiares. Eso no tiene explicación alguna, y Jackson es exactamente el mismo de siempre, con cabello blanco y colmillos por dientes. Otro aspecto de la factoría Burton que se ve estupendo, si bien no se sostiene ante mayor análisis. A pesar de estos problemas, la fantasía y la aventura están inyectados en dosis suficientes como para que una secuela no me moleste en absoluto, aunque algo me dice que es mejor no esperar que eso suceda.

Acerca de Emmanuel Báez 2662 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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