‘Los Nuevos Mutantes’ mezcla horror y superhéroes en un film decente con la mejor representación LGBTQ

Mientras me preparaba para ver Los Nuevos Mutantes, hice el chiste de que luego de tanta espera para el estreno, ya se convirtieron en Los Viejos Mutantes, y la verdad es que la película se siente como si se hubiera hecho a mitad de los 2000, cuando estaban empezando a experimentar con las adaptaciones de comics en una envergadura más prominente. Esa sensación de «experimento» resulta ser positivo luego de una década de más de dos decenas de gigantescas producciones de superhéroes que son esencialmente copias de copias ejecutadas con precisión computarizada y la supervisión de un comité. Con todas sus fallas, la película se permite jugar con conceptos menos gastados dentro del universo cinematográfico de superhéroes, y termina siendo una adición decente que al menos es notablemente superior a la última desastrosa entrega de la saga principal de los X-Men.

Como lo dijo el propio Deadpool, entre las confusas líneas temporales y las distintas versiones, los filmes de los mutantes más conocidos son un caos que no vale la pena analizar en busca de congruencia, y X-Men: Dark Phoenix fue un final aborrecible carente de emociones. La película dirigida por Josh Boone estaba destinada a ser diferente desde el principio y, si bien es genérica y predecible, la búsqueda por la individualidad le otorga algo de emotividad. El objetivo siempre fue hacer algo diferente, y al parecer ese fue el principal punto de conflicto para los ejecutivos de 20th Century Fox, que constantemente se metían en la realización. Boone, inspirándose fuertemente en Dream Warriors -la tercera película de Elm Street-, entrega una propuesta de terror y ciencia ficción que no alcanza a tener personalidad propia, aunque se queda cerca de ser algo memorable.

La trama sigue a Dani Moonstar (Blu Hunt), que es despertada por su padre mientras un «tornado» destruye toda su reserva y causa la muerte de él. Luego de quedar inconsciente, despierta en un hospital donde la Dra. Reyes (Alice Braga) le cuenta lo sucedido, y le introduce a adolescentes mutantes que se encuentran en el lugar con el objetivo de aprender a controlar mejor sus poderes. Ellos son Illyana Rasputin (Anya Taylor-Joy), Rahne Sinclair (Maisie Williams), Sam Guthrie (Charlie Heaton), y Roberto da Costa (Henry Zaga). La llegada de Dani coincide con el inicio de una serie de sucesos paranormales que afectan a los jóvenes, quienes experimentan pesadillas relacionadas a traumas pasados, además de una presencia desconocida cuya sombra acecha en el hospital.

La idea de encarar la vida de los mutantes desde un punto de vista más psicológico es sumamente interesante, y por momentos, el guion de Boone y Knate Lee se preocupa en profundizar en la psique de los personajes, mostrando cómo estos sufrieron a causa de personas y otros mutantes con malas intenciones. Tal fue el caso de Illyana, que tiene poderes de teletransportación y su brazo es capaz de armarse con una espada mortal, y cuenta con una infancia de abusos por parte de hombres extraños con caras sonrientes, lo cual puede ser tanto metafórico como literal. También es el caso de Rahne, que es capaz de transformarse en lobo, y fue brutalmente lastimada por un sacerdote a quien ella acudió por miedo a lo que le estaba ocurriendo. Por otro lado, tanto Sam y Roberto accidentalmente mataron a personas, el primero con poderes de fuego, mientras que el segundo porque es capaz de «despegar» con extrema velocidad.

El único misterio es Dani, que todavía no descubre sus poderes, aunque es evidente que son de naturaleza psiónica, similar a las habilidades de Jean Grey, pero aparentemente más poderosa. Su incapacidad por controlar sus poderes hace que se manifiesten las visiones a los demás mutantes, inclusive de formas físicas inexplicables. Ahí es donde el terror de la película pasa al frente y se torna inquietante, aunque Boone hace un acercamiento superficial en algunos casos, con escenas pesadillescas que terminan antes de que puedan tener un efecto duradero. Lo único que vende son las caracterizaciones del elenco, que convencen demostrando pavor e incertidumbre, dejando caer la fachada de adolescentes arrogantes y confianzudos, que también les sale bien.

También hay una trama romántica que se desarrolla de forma bastante orgánica entre Dani y Rahne. Si no me equivoco, la primera representación LGBTQ en toda la saga cinematográfica de los X-Men sin contar a Deadpool. La relación crece de forma natural porque ambas comparten no solamente vulnerabilidades sino también deseos, y los temas en común logran una atracción palpable que no es sensacionalista ni anecdótica. Además, la química entre ambas actrices se puede sentir desde el primer momento que comparten pantalla y es fácil apoyar la conexión que las dos aceptan con total franqueza y esperanza. Todo esto es muy irónico teniendo en cuenta los mensajes anti-discriminación de toda la historia X-Men. Que recién ahora se atrevan a incluir una pareja LGBTQ (y que lo normalicen tan bien) es sencillamente increíble.

Los problemas de la película son a nivel guion, especialmente en los diálogos, que son clichés o muy simplones, seguramente porque estaban apuntando a una película relativamente corta. Con 90 minutos, se siente compacta, y ciertamente se podría haber beneficiado de una mayor profundización en los personajes, o algunas escenas un poco más extensas, como las sesiones de terapia grupal, que son más interesantes que la escena de terapia al inicio de Avengers: Endgame. Por supuesto, sigue siendo una película de «superpoderes», así que no pueden evitar convertir el tercer acto de la película en un enfrentamiento genérico de super habilidades y monstruos sobrecargados de CGI, lo que no queda tan bien a causa de un presupuesto limitado. A pesar de eso, está lejos de ser la peor película de la franquicia, y tiene una visión lo suficientemente rebelde como para ser lo suficientemente entretenida.

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Total: 6 Promedio: 2.2
Acerca de Emmanuel Báez 2739 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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