‘Los Juegos del Hambre: En Llamas’, el inicio de la revolución

the hunger games catching fire review

Hay tantos temas relevantes en The Hunger Games: Catching Fire, que es realmente impresionante que los guionistas Simon Beaufoy y Michael Ardnt y el director Francis Lawrence hayan encontrado la manera de encararlos hasta de las formas más sutiles, ya sea un breve diálogo o una corta mirada, manteniéndolos latentes el resto del tiempo como una clara señal de que no se trata de una historia más de supervivencia, sino un trascendental mensaje de aliento para reflexionar y ver el mundo que nos rodea.

Y eso verdaderamente no es exagerar. El trabajo es así de impecable y lo que crearon acá es sencillamente una obra magnífica que dice cosas importantes acerca de todo, la familia, la amistad, el amor, la confianza, y cuando se atreve a encarar las críticas sociopolíticas más interesantes, lo hace con una loable madurez y seriedad. Es acerca de la libertad, acerca de no conformarse, de luchar por lo que está bien, de encontrar esperanza en la mano de un extraño, pero por sobre todas las cosas, es simplemente una excelente película.

La secuela al gran éxito que dirigió Gary Ross llega ahora de la mano del director que trajo películas como I Am Legend o Constantine, así que sorprende pensar en cómo consiguió realizar un trabajo tan pulcro y sobrio como este. Obviamente la mano de los guionistas es evidente, ya que de ahí parte todo, y no hay desperdicio en cada línea de diálogo o cada momento de silencio, que todo forma parte de esta historia que emociona y estremece, por su inicio, su desarrollo, y un desenlace que corta la respiración y anticipa una continuación que se hará ansiar.

Esta continuación pone en el centro de todo de nuevo al personaje de Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), que sin duda alguna es la heroína más valiosa que el cine vio en muchísimos años. Tras los eventos de la última edición de los Juegos del Hambre, ella se vio forzada a seguir con su fachada romántica con su amigo Peeta Mellark (Josh Hutcherson), a pesar de que los sentimientos de este son reales. La edición número 75 de los juegos permite al Presidente Snow (Donald Sutherland) alterar las reglas y obligar de nuevo a Katniss a participar, aunque esta vez se trata de tributos que ya ganaron anteriormente y tienen vasta experiencia.

Por más que disfruté bastante la primera película, entiendo perfectamente por qué tuvo sus detractores. Gary Ross encaró la historia con una crítica a través de la estética, mediante una dirección agitada que llegó a jugar en contra en secuencias de acción, que por más que era esa su misma intención, distraía del desarrollo. Pero Ross contaba con un guion sin mucha complejidad, donde Katniss sobresalía como una sobreviviente rodeada de monstruos sin humanidad, mientras que Lawrence definitivamente se vio bendecido con un guion que explora en profundidad a sus protagonistas y los temas que estos representan.

La mayoría de los secundarios juega un papel importante en criticar el sistema, convirtiéndose todos de alguna manera en balizas de esperanza para lo que depara futuro cercano. Gracias a esto, el director puede enfocarse simplemente en seguir a los personajes, y sabe dónde poner la cámara cuando es necesario que se active nuestra empatía y sabe dónde ponerlo cuando es necesario que nos convirtamos en un ciudadano más de este distópico mundo que sufre bajo un régimen totalitario cuyas fallas se están dejando ver. Esto también favorece a las secuencias de acción, magníficas en su superioridad a las de la primera entrega, y entretenidas hasta el final, que funcionan además porque es donde vemos la humanidad de los demás tributos, que esta vez no son simplemente retratados como monstruos carentes de emoción alguna, sino como víctimas de quienes sería muy interesante conocer sus historias en otro momento.

Jennifer Lawrence se supera, aunque ese Oscar a Mejor Actriz me pareció tan poco meritorio, pero su dedicación es incuestionable, así como su habilidad innegable en liderar una historia donde es verdaderamente la única protagonista principal. Hay muchas adiciones más que bienvenidas a esta secuela, en especial la de Phillip Seymour Hoffman como el nuevo jefe de los juegos, Plutarch Heavensbee, cuyo nombre es tan sospechoso como sus acciones. Hoffman es un actor que no deja espacio a casualidades, y su interpretación raya lo misterioso por una razón justa y digna de aplaudir.

Tanto Woody Harrelson como Elizabeth Banks tienen la oportunidad de jugar mucho más con sus papeles, y desde polos opuestos, aportan considerablemente a una historia que muestra que las víctimas no son solamente aquellos que son obligados a vivir cabizbajos, sino también los que son obligados a ser testigos de las injusticias que se cometen. Effie Trinket es el secundario más interesante por sobre todos los demás porque se trata de alguien que lucha consigo misma por mantener su estilo de vida al mismo tiempo que comprende la maldad que se cierne sobre todos, mostrándose sinceramente consternada y confundida ante lo que se viene.

Pero ya saben, si no les interesa debatir sobre críticas sociopolíticas o mensajes de libertad, uno está ante todo a la merced de una película poderosa y emocionalmente cargada de valores que valen la pena mantener en las adversidades más desafortunadas. Son los valores de siempre, retratados una y otra vez en el cine, pero que acá se ven dibujados por una brillante ejecución que se aprovecha de un trabajo conjunto de pura energía visual y narrativa. Ya sea de nuevo la música de James Newton Howard o las actuaciones que dan en el blanco siempre, o tal vez los acertados momentos de alivio cómico que calman la tensión, o ese brutal cliffhanger final que seguirá conmoviendo durante un año más, cuando se venga la revolución.

Acerca de Emmanuel Báez 2662 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D