‘La Chica del Tren’, intenso melodrama con fuertes actuaciones

No es usual que un melodrama en el cine se preste a muchas apreciaciones, aunque si vamos al caso, no es del todo usual ver melodramas tan explícitos en el cine, punto. Eso hace que La Chica del Tren sea una experiencia interesante, una que invita a reflexionar sobre algunas cuestiones morales en medio de llantos y dramas pasionales que alcanzan niveles explícitos que solamente suelen verse en la televisión de calidad. Eso se puede tomar de una forma negativa, pero igualmente de una forma bien positiva, más que nada a causa de la parte actoral que es encomiable.

La película se divide en varias partes, contando relatos de vida desde el punto de vista de tres mujeres distintas, pero al mismo tiempo también haciendo saltos en el tiempo mientras se va desdoblando una trama cuyo misterio gira en torno a la desaparición de Megan (Haley Bennet), un joven que trabajó de niñera y se encontraba en una relación que parece no haber sido del todo sana. La pista principal cree tenerla Rachel (Emily Blunt), una mujer alcohólica que se pasa el día haciendo viajes en tren cubriendo su oscuro pasado con una obsesión. Finalmente está Anna (Rebeca Ferguson), la nueva esposa del exmarido de Rachel, que le dio al hombre algo que tanto quería: una hija.

Blunt entrega una interpretación digna de alabanzas y premiaciones, y si anteriormente ya se había estado afianzando lo suficiente como para una denominación de alto calibre, sin duda alguna con esta termina de consagrarse como una actriz de gran altura y versatilidad, algo que ya no debería sorprender, al fijarnos en su historial. Con Rachel se transforma por completo, y convence a través de una figura volátil y desesperada por la cual no es difícil sentir empatía a pesar de no tener la certeza de que se trate de un personaje moralmente correcto. Cuando la película pierde fuerza, Blunt la sostiene con intensa verosimilitud.

El guion de Erin Cressida Wilson (Secretary) se aprovecha de los saltos en el tiempo y los puntos de vista para ir construyendo un enigma sin buen augurio, cuyo desenlace es predecible pero no por eso menos chocante. El montaje sí dificulta una coherencia narrativa, ya que perdemos de vista a ciertos personajes que van teniendo un desarrollo que requiere un seguimiento más profundo. Sin embargo, la película mayormente se enfoca en las vicisitudes de Rachel, y en eso va bien gracias a Blunt y su estupendo trabajo.

Tate Taylor dirigió anteriormente The Help y el biopic Get on Up, y el estilo es idóneo para su sensibilidad, algo que se nota porque respeta bastante a sus protagonistas y les da tiempo de lucirse, si bien la película se divide entre varios personajes, acortando la fuerza de cada uno. Igualmente, aparte de Blunt, destaca Bennet por su caracterización de una joven dañada por el pasado, cuyo destino final es injusto y macabro. Todo el melodrama lleva el peso de un mensaje que tiene mucho que ver con la fuerza de la mujer y las consecuencias del machismo en sus vidas, algo que afecta a las tres de formas muy diferentes, todas válidas y dignas de una exploración más profunda.

Acerca de Emmanuel Báez 2637 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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