‘Al Filo del Mañana’, grandioso entretenimiento en bucle

Es realmente refrescante cuando llega una película que nos recuerda que, a pesar de estar viviendo en la era de las secuelas, las franquicias basadas en propiedades infantiles de décadas pasadas, y los comics hechos películas casi al pie de la letra, aun podemos recibir algo inesperado y sorprendente. Y no es que el cine comercial esté mal, pese a los que quieren satanizar a Hollywood por la ausencia de «ideas originales», sino que parece que aun con todo el espectáculo que está viviendo el cine gracias a Marvel y otras compañías, se está perdiendo el factor sorpresa, porque la mayoría de las veces ya sabemos qué esperar.

La reinvención de géneros es la respuesta más inmediata, y la que más posibilidades trae consigo. Así nos llega Edge of Tomorrow, que con su premisa base quitada de Groudhog Day y sus demás elementos prestados de títulos como Starship Troopers, The Matrix, y otros, se convierte en un espectáculo inteligente, ingenioso y muy entretenido, que no decae jamás a pesar del riesgo que supone una historia que se repite una y otra vez.

La misma sigue a Cage (Tom Cruise), un oficial que se encuentra atrapado en un bucle temporal consistente en un día cuando muere en el campo de batalla en medio de una invasión extraterrestre que ya lleva años en el planeta. Su nueva habilidad lo ayudará  a comprender mejor al enemigo, y la única persona que le creerá, Rita (Emily Blunt), lo ayudará a convertirse en mejor soldado para poder ganar la guerra.

Es una gran forma de vender una historia, aunque ver a Tom Cruise morir incontables veces es probablemente lo más atractivo. No tengo nada contra el actor, sigue siendo bastante carismático, fornido, e innegablemente verosímil en secuencias de acción, pero asimismo se estaba volviendo innegable que cada vez estaba más en modo automático. Oblivion, el título de ciencia ficción que protagonizó el año pasado, era un ejemplo más de que necesitaba urgente algo nuevo con lo que pudiera demostrar que es más que un cuerpo duro en movimiento constante, y en Edge of Tomorrow encontró el papel perfecto.

Después de una acertada secuencia de créditos iniciales donde se resume la invasión en entrevistas, así como el poderío militar para combatir a los alienígenas conocidos como «mimos», vemos a Cage por lo que realmente es: un cobarde, una fachada publicitaria para vender la guerra, y Cruise lo interpreta convincentemente. Ahí es donde el guion toma impulso, porque resulta simplemente divertido verlo en un rol patético, para variar, y uno que le encaja sin sobras. Ya sabemos que en algún momento la trama lo pondrá en el camino conocido, y una vez más, será estupendo y creíble, pero no tiene desperdicios verlo inútil y perdido.

La película está dirigida por Doug Liman, que sabe una cosa o dos sobre mezclar con ingredientes correctos acción y humor gracias a Mr. & Mrs. Smith, pero el afinado guion está firmado por Christopher McQuarrie, que sabe dos o tres cosas acerca de crear personajes interesantes y tramas enrevesadas desde The Usual Suspects. Se trata de una adaptación de la novela All You Need is Kill, de Hiroshi Sakurazaka, así que sabemos que la película no está reinventando la rueda, pero así también no se puede refutar que está haciendo algo mucho mejor que es tener una personalidad propia con componentes conocidos.

Una vez que Cage va entendiendo que su habilidad de reiniciar el día no se detiene, busca la ayuda de una leyenda militar que tiene récord de haber eliminado a un montón de mimos en una contienda anterior, y ella le revela que tenía su misma habilidad y que luego la perdió. La parte teórica de la ciencia ficción está muy bien desarrollada, para ser mucha teoría, y a pesar de cualquier paradoja o agujero que pudiera haber, estos carecen de importancia alguna porque hay demasiadas cosas buenas que disfrutar.

Pasó mucho tiempo desde que Emily Blunt comenzó a hacerse conocer gracias a The Devil Wears Prada, pero fácilmente podría ser la Sigourney Weaver de esta generación. Es fuerte, tiene una presencia que destila intensidad y determinación creíble, y a pesar de todo el esfuerzo y el crecimiento del personaje de Cruise, ella sigue siendo mejor imagen de esperanza y liderazgo en pantalla. Y la película no tiene vergüenza alguna de demostrar eso, y no debería. Además, y como no puede dejarse de lado, la química entre ambos es palpable, aunque afortunadamente no se ponen románticos sino hasta cuando es realmente necesario y evidente, y aún así no exageran.

Tampoco exageran en repetir las escenas con una trama en bucle, sino que siempre cambian algo para enfatizar en el aprendizaje del protagonista, que al principio falla con humor numerosas veces (probablemente muchas más veces de lo que muestran), pero luego se va volviendo avezado y se va adelantando buscando posibles soluciones. Nunca corren el riesgo de volverse aburridos, y luego muestran otros momentos del día que se repite, y nuevamente de formas distintas, lo que hace que la historia se mantenga siempre interesante. Con un guion así, los detalles importan más que nunca, y al menos tras un primer visionado, parece que están cuidados con meticulosa obsesión.

Aún cuando se acerca el desenlace, y los conflictos van cerrándose, la obra mantiene las apuestas en alto agregando vulnerabilidad real a sus protagonistas, inclusive a los secundarios que durante los bucles no eran más que extras para el alivio cómico. Siguen siendo unidimensionales, pero son más relevantes y por tanto, se siente verlos salir de pantalla sea como sea. El desenlace es también lo único menos resaltante de todo, porque queda en evidencia la incapacidad de Hollywood de conceder un final feliz que no tenga relación directa con las emociones y sentimientos de sus héroes, sino con sus acciones y sus sacrificios.

Edge of Tomorrow es sin duda alguna la gran sorpresa de lo que va del año, y una adición brillante al cine de viajes en el tiempo. Es extremadamente gratificante ver una película de ciencia ficción que no está interesada en ahondar en críticas sociopolíticas, sino sencillamente ofrecer un espectáculo que resulte memorable por su ejecución. Hay definitivamente mucho para recordar y vivir de nuevo, como ver a Blunt blandir una gigantesca espada porque sí, o ver a Cruise morir una y otra vez abrazando el humor y dominando la acción en un exoesqueleto con un gran diseño, o la misma apariencia indescriptible de los alienígenas. Por razones como estas, es una obra que seguirá deleitando en repeticiones, quizás una vez por día, hasta convencer a todos de que el cine comercial de Hollywood aún tiene mucho para sorprender.

Acerca de Emmanuel Báez 2668 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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