‘El Planeta de los Simios: Confrontación’, el amanecer de una nueva era

dawn of apes reseña dest

Después del prólogo informativo, donde se ve al planeta Tierra cayendo a la oscuridad debido a la epidemia, un primerísimo primer plano regresa la historia al líder de los simios, que ostenta una mirada sabia, si bien ya algo agotada por el paso del tiempo, pero nunca débil ante el deber de proteger a su propia especie y prepararla para lo que depare el mañana. Hay silencio, al principio, mientras César aguarda el momento exacto para dar la señal de cacería, y cuando lo hace, hay un segundo entre que uno deja de ser consciente de los efectos especiales, y pasa a admirar todo lo demás.

Diría que es el segundo más importante del cine comercial de los últimos tiempos, porque a su vez es un segundo que representa un salto monumental. El Planeta de los Simios: Confrontación es el amanecer de una nueva era, tanto delante como detrás de cámaras. Si bien películas como Avatar, Tintin, y e inclusive Rise of the Planet of the Apes ya dieron vida a personajes mediante captura de movimiento y fueron puntos memorables en la breve historia de la técnica, la nueva entrega de la saga de los simios es verdaderamente la película que marca un hito.

Es innegable cuando los primeros quince minutos de la película es todo acerca de cómo viven los simios, y estos personajes son más humanos que los humanos que aparecen en la historia. El director Matt Reeves muestra su hábitat con detalles hipnotizantes, desde los gestos más sutiles de los miembros de la tribu hasta el diseño de los distintos hogares construidos en el bosque de San Francisco. Sin embargo, se trata de una trama que se va desenvolviendo mediante paralelismos con los hombres, que culmina con un mensaje acerca de la bondad y la maldad presente en todos los seres pensantes del planeta, ya sean primates o humanos. Es el mismo mensaje perenne de la saga original, que hablaba del ciclo interminable de violencia inherente a la existencia del hombre.

Esta vez es aún más resonante debido a Koba, el simio liberado por César de los laboratorios de Gen-Sys unos diez años atrás. Ambos son grandes amigos desde la revolución, pero es una amistad que ya estaba condenada desde el principio porque Koba es un animal nacido de la violencia, que no conoce otra naturaleza sino la que aprendió de los científicos que usaron su cuerpo para las pruebas del virus que terminó eliminando gran parte de la población del planeta. Su existencia es una brillante paradoja, porque a pesar de las buenas intenciones de su amigo y líder, es el mismo quien condicionó su porvenir, ya que César fue el primer simio que autorizó a Koba asesinar a un humano.

Es inherente, como digo, pero el camino para descubrir este inevitable ciclo es uno que compara la historia de los simios con la de los humanos, estos liderados por Malcolm y Dreyfus, y es fascinante en todo sentido. Ambos son buenos amigos, líderes de la colonia de supervivientes de la gripe de los simios, con sombras del pasado que tienen que ver también con familia, lo cual determina sus acciones para el futuro de ellos y aquellos que depositaron confianza en sus habilidades. Lo que hace de la película un grandioso relato es justamente eso, que el foco central de todo es la familia y la confianza, y pasa muy por encima de cualquier detalle técnico que, no malinterpreten, también vale la pena atender. Pero el guion está tan bien cuidado que hace invisible cualquier pequeña falta que pudiera haber.

Es casi irónico e injusto, pero es lo que ocurre en cualquier obra de arte cuando el trabajo es impoluto a simple vista. Realmente no quiero hablar de las creaciones digitales mediante la labor de los genios de WETA, la compañía detrás de los efectos especiales, porque solo alcanzo a decir que es visualmente perfecta, y luego me refiero a las maravillas de una historia contada con tanta intimidad, con personajes tridimensionales reales que generan emociones y pensamientos profundos con respecto a sus orígenes, sus odiseas, y como funcionan de manera irrefutable como una representación de la realidad de cualquier época en el tiempo. Como César le revela a su hijo en algún punto de la película, los simios son iguales a los humanos en muchos aspectos.

El inteligente guion firmado por Mark Bomback, Rick Jaffa y Amanda Silver hace eco así de una de las escenas finales de Battle for the Planet of the Apes donde un gorila de nombre Aldo viola la ley sagrada de los simios, y cuando un hombre pregunta en voz alta qué ocurre, otro le responde que cree que se acaban de unir a la raza humana. Por cierto, las referencias a la saga original no son muchas, pero ahí están, como una muestra de respeto y a la vez demostrando que el mismo tema no se repite por simple coincidencia o reciclado, sino porque es algo relevante en cada era. Es lo que hace que la saga, con este renacimiento, siga siendo una de las más importantes de la historia del cine.

El Planeta de los Simios: Confrontación es realmente sorprendente, y el camino apuntando a una tercera entrega hace que sea una de esas películas que acaban, y uno quiera saber al instante lo que ocurre después. Tiene todo lo que un gran producto comercial hollywoodense suele tener, pero va más allá e intenta reinventar el cine de la temporada agregando verdaderos sentimientos e ideas revolucionarias mediante una representación única del espíritu humano. Por supuesto, hay esperanza para todos, y lo más resaltante de la película es que es un ciclo en sí misma, comenzando por la esperanza en los ojos de César y terminando en el mismo plano. Los ojos de César son los ojos del futuro.

Acerca de Emmanuel Báez 2673 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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