‘Psicosis’, la insólita y provocadora obra maestra de Alfred Hitchcock

Se abre la puerta del baño. Una sombra aparece en las cortinas, detrás de las que la astuta Marion Crane está tomando un baño, impasible ante el taciturno intruso que acaba de irrumpir en su cuarto. De pronto, las cortinas se deslizan, un cuchillo se levanta en el aire… y el resto es historia. Han pasado seis décadas desde que Marion Crane se encontró con su destino final en el motel Bates, víctima de un crimen que va más allá de su comprensión. Todo comenzó cuando el aclamado director Alfred Hitchcock y su leal grupo de filmación del programa televisivo Alfred Hitchcock Presents (1955-1965) decidieron adaptar la novela Psicosis de Robert Bloch, en lo que se convertiría en una de las películas más icónicas, sorprendentes e influyentes de la historia. Con el particular sello de Hitchcock, Psicosis es un thriller sicológico que juega con la mente del espectador y elevó los estándares de aceptación de violencia, sexo y comportamiento errático en las audiencias de todo el mundo.

Psicosis cuenta la historia de Marion Crane (inmortal Janet Leigh, nominada al Óscar por este rol), una mujer sagaz e independiente que no resiste la tentación de robar cuarenta mil dólares de su jefe en la primera oportunidad que tiene. Marion se da a la fuga al estado de California, donde se hospeda en el motel Bates, propiedad de Norman Bates (Anthony Perkins), un introvertido hombre que cuida a su enferma y celosa madre. Después de una cena y una plática muy interesante entre ambos personajes, Marion decide tomar un baño e irse a la cama, dispuesta a volver a su hogar y enfrentar las consecuencias de sus actos. Las audiencias de todo el mundo quedaron en shock cuando Marion, en apariencia el personaje principal de la historia, es asesinada con brutalidad en la ducha por la madre de Norman, en una de las escenas más famosas del cine. Una semana después, la hermana y el amante de Marion, Lila (Vera Miles) y Sam (John Gavin), unidos por la incertidumbre sobre el paradero de la mujer, se unen al detective privado Milton Arbogast (Martin Balsam) para encontrar a Marion.

Movido bajo la impecable dirección de Hitchcock, el filme es uno de los más tempranos ejemplos de dos elementos narrativos que siguen estando vigentes en el cine actual. El primero de ellos es el falso protagonista; una técnica literaria en la que un personaje es presentado como protagónico, pero termina desapareciendo o siendo asesinado en el primer o segundo acto, dejando al lector – o en este caso, el espectador – con una sensación de desasosiego y vacilación. En 1960, esto no tenía precedentes, y las personas quedaron expectantes ante la muerte de Marion en la ducha. El otro elemento es el plot twist o giro argumental, que también constituye una técnica literaria, y consiste en cambiar dramáticamente el objetivo de los personajes a la mitad o cerca del final de una obra. Ambos principios integran la narrativa de Psicosis, que se beneficia al máximo de estos métodos para dejar al espectador anhelando conocer el destino que le depara a los personajes: ¿Atraparán a Norman Bates? ¿Descubrirán que sucedió con Marion Crane? ¿Quién es la ‘Madre’?

Los personajes de la película se ven enfrentados a una subversión del idealismo y el romance, y en su lugar, llevan vidas adversas. Tanto Marion como Norman son privados de las comodidades, la familia, el amor y la calidez hogareña, considerados componentes clave de la felicidad humana. En lugar de eso, los personajes se ven rodeados – figurativa y literalmente – de oscuridad, sombras y reflejos, que personifican sus respectivos tormentos personales. En la conversación que ambos sostienen durante la cena, se descubren uno ante el otro, y pese a ser desconocidos, encuentran similitudes en sus motivos y acciones; Norman, atrapado bajo el peso de la enfermedad mental, encuentra un cierto nivel de comodidad en su suplicio, mientras que Marion escapa de una vida superficial, carente de cualquier vínculo significativo con los demás. Eventualmente, Marion y Norman se encuentran a ellos mismos, y sus destinos se ven entrelazados a consecuencia de los problemas mentales de Norman, ocasionando que sus conductas vayan por distintas direcciones: Marion decide hacer lo correcto y regresar el dinero robado, y Norman cae de lleno en la sicosis y se transforma en su madre.  

El legado de Psicosis es demasiado grande para comprenderlo en un solo párrafo. Se convirtió en la película más conocida de Hitchcock y en un clásico instantáneo del cine de terror. Inspiró el subgénero del slasher que más tarde se perfeccionaría con The Texas Chain Saw Massacre (1974) y Halloween (1978), esta última protagonizada por la hija de Janet Leigh, Jamie Lee Curtis. Se produjeron secuelas y un remake nada ostentoso, pero quizás la producción más ingeniosa que fue inspirada en Psicosis es Bates Motel (2013-2017), una maravillosa serie de televisión que sirve como precuela a la película de 1960, y a partir de allí construye una historia propia que horroriza y encanta en partes iguales. El thriller sicológico nació y evolucionó con esta tétrica obra del maestro del suspenso, que hasta hoy en día sigue siendo objeto de fascinación de espectadores en todo el mundo.

Acerca de Maximiliano Núñez 129 Articles
Redactor y crítico de cine. Amante del cine independiente.

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