‘Weathering With You’, lo nuevo del director de Your Name es una melancólica advertencia sobre el cambio climático

CRÍTICA CON SPOILERS

Los fans del anime tal vez conozcan a Makoto Shinkai desde hace más de una década, pero el resto del mundo conoció su nombre en el 2016, cuando Your Name se convirtió en un fenómeno mundial. La historia seguía a dos adolescentes del sexo opuesto que intercambiaban cuerpos de forma intermitente, viviendo en ciudades alejadas, y en diferentes líneas de tiempo. Con sus elementos inspirados de fantasía y su trama reminiscente del drama romántico Il Mare (que luego tuvo su remake norteamericano The Lake House), la película conquistó más allá de su público objetivo, así que es comprensible que su nuevo trabajo esté recorriendo festivales internacionales con muchas expectativas a cuesta, también teniendo en cuenta que ya es una de las películas más taquilleras de Japón.

Weathering With You (en algunos lados traducido como El Tiempo Contigo) es otra propuesta que mezcla géneros como muy pocas veces consiguen hacer en occidente. La película empieza con una muchacha llamada Hina, quien se encuentra acompañando a su moribunda madre en un hospital mientras la ciudad sigue sufriendo un clima lluvioso incesante que lleva ya mucho tiempo. La joven vislumbra un santuario en la terraza de un edificio cercano y, en un desesperado acto, atraviesa el mismo rezando con vehemencia por un clima mejor, adquiriendo después la habilidad de interrumpir la lluvia temporalmente. Al otro lado de la ciudad llega Hodaka, un adolescente que escapó de su pueblo para probar la vida de la capital, descubriendo que no es fácil siendo un menor de edad a quien nadie quiere dar trabajo. Por supuesto, los caminos de ambos se cruzan, y una amistad empieza a florecer, aunque Hodaka experimenta por primera vez algo más profundo.

El guion de Shinkai empieza con un tono ligero de comedia romántica, aunque su preocupación por el clima es evidente desde el primer minuto, y esa ansiedad permanece latente durante toda la película. En medio de la aventura de estos dos adolescentes ocasionalmente se inserta algún noticiero donde se discuten los pormenores metereológicos, lo que exacerba el nerviosismo que genera la lluvia que cada vez es más copiosa. Sin embargo, los dos protagonistas siguen siendo adolescentes, y la trama mantiene ese tono jocoso mientras ambos aprovechan la habilidad de Hina para conseguir algo de dinero extra. Las personas empiezan a contratarla para que detenga temporalmente la lluvia en algunas zonas, y pronto es conocida como la «Chica del Sol 100%», logrando abrir las nubes durante un breve período de tiempo.

Shinkai mantiene la tensión con una búsqueda policial que se lleva a cabo de manera paralela, la cual tiene relación con el joven Hodaka y sus padres, que lo están buscando desesperadamente. Además, el muchacho protagonizó una gresca peligrosa apenas llegó a Tokyo, y eso intensificó su imagen de fugitivo. Suerte para él, consiguió trabajo en un medio de prensa dedicado a reportar sobre leyendas urbanas y eventos paranormales gracias a Keisuke, un hombre adulto que parece llevar una vida algo despreocupada, pero en el transcurso decide cambiar de rumbo y enderezar su camino para que le dejen pasar tiempo con su hija pequeña. Su presencia pone en marcha una pequeña subtrama que resulta casi más interesante que la principal, ya que su hija padece de asma, lo cual solo hace más difícil encontrarse con ella en una ciudad donde llueve la mayor parte del tiempo.

Ese problema se extiende un poco hasta la trama principal, ya que indudablemente hay mucha más sustancia en el personaje de Hina, cuyo destino se pone lúgubre a medida que usa más su habilidad especial para detener la precipitaciones, que cada vez más pasan a ser tormentas. Lastimosamente su desarrollo solo se lleva a cabo a través de los ojos de Hodaka, que es un personaje con menos matices, y cuyas motivaciones son más terrenales y superficiales. En cambio, la muchacha está ligada a la parte más filosófica de la historia, que en la mitad adquiere un tono más portentoso mientras el director presenta más elementos fantásticos y mitológicos. El atractivo merma porque Hina queda relegada a los deseos de Hodaka, y Shinkai no le permite un desarrollo más profundo, algo que sí consiguió con Your Name al darle un buen tratamiento a ambos protagonistas.

Nada de eso le resta emotividad y riqueza a la trama, que se adorna en varias ocasiones con canciones pop románticas perfectamente diseñadas para que los fans del género preparen sus playlists y los reproduzcan hasta el cansancio después de terminar la película. Tampoco se puede negar que el realizador -a quien muchos ya consideran el próximo Miyazaki- y todo el equipo entregan una obra sumamente entretenida que mezcla temas y miradas intrínsecamente relacionadas, como el cuidado del medio ambiente y la importancia del valor humano en medio de las catástrofes. Ya se notaba en Your Name que se había visto afectado por las destrucciones naturales que había sufrido Japón en el 2011, y es innegable que el tema de la Tierra es algo que lo apasiona, continuando su observación sobre la responsabilidad del ser humano con una película melancólica y emocionante.

Acerca de Emmanuel Báez 2689 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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