‘Venom’ es el monstruo más divertido del año

En los primeros cinco minutos de Venom pasa una de las cosas más absurdas que vi en el cine en mucho tiempo. Una astronave está maniobrando su reentrada atmosférica cuando un problema interno hace que los pilotos pierdan el control y la nave se estrelle con toda la fuerza de sus quién-sabe-cuántas toneladas, provocando una feroz bola de fuego que destruye todo a su paso, además de sí misma. Momentos después, cuando los paramédicos están inspeccionando el lugar, descubren que un hombre está con vida, casi sin rasguños. Es tan ridículo que uno inmediatamente piensa que tendrá alguna explicación coherente, y lo simpático de todo es que el guion realmente cree que es así. Adentro de ese hombre estaba uno de los organismos alienígenas similares a Venom, que tiene la habilidad de regenerar el tejido humano y protegerlo de muchas formas de riesgo físico, a excepción del fuego y los ruidos extremadamente altos.

No, la película definitivamente no está muy interesada en seguir sus propias reglas. Tampoco está interesada en ser seria, pero ya se contradice desde el principio mismo y el desarrollo está matizado con un humor sencillo, hasta diría «inocente», presentando una narrativa sin balance alguno que puede confundir y alienar a cualquier espectador, con una interpretación terriblemente suelta por parte de Tom Hardy. Entonces, ¿por qué resulta tan divertida? Diría que el problema subyace en la evolución del cine de superhéroes o la «Era de Superhéroes» (2008-2018) que fue convirtiéndose en un género que nunca antes había sido tomado tan en serio, y cómo esto hizo que cambiara la forma en la que vemos y apreciamos este tipo de títulos. Venom parece hecha a principios del 2000, cuando el cine de superhéroes estaba conformado mayormente por protagonistas poco desarrollados y villanos genéricos con acciones carentes de toda lógica. Y eso no tiene nada de malo.

Vuelvo a Hardy, que interpreta a Eddie Brock, un periodista renombrado que tiene su propio show mostrando las injusticias de la ciudad. Cuando le asignan la tarea de entrevistar a un genio de la tecnología espacial de nombre Carlton Drake (Riz Ahmed), se opone porque tiene sus reservas y cree que el sujeto esconde cosas muy sucias detrás de sus negocios con farmacéuticas, pero cuando tiene algo de ventaja para encararlo durante la entrevista, lo aprovecha sin dudarlo. Con eso solo consigue que lo despidan y que Anne (Michelle Williams), su novia, lo deje, ya que extrajo información confidencial de la computadora de ella, que se desempeña como abogada para la firma que trabaja para Drake. Meses después recibe la visita de la Dra. Skirth (Jenny Slate), que le convence de meterse al laboratorio de Drake para que siga investigando el caso, ya que el mismo empezó a experimentar hace tiempo con humanos, buscando la forma de que hombres y «simbiontes» se unan a nivel biológico con el objetivo de que el hombre pueda sobrevivir en el espacio.

Por supuesto, ahí es donde Brock recibe al «simbionte» que se hace llamar Venom, y que al principio busca usar al huésped para regresar al espacio y volver con millones de otros organismos. Sin embargo, la humanidad de Brock y el poder del amor van convenciendo paulatinamente a Venom de que la Tierra vale la pena salvar y no destruir. Todo esto en plan comedia de acción pura, sin ninguna otra intención aparente más que la usual dosis de drama como para mover la trama de un punto a otro, sin el menor interés en el desarrollo de personajes o la verosimilitud. La película en sí misma no exige nada más aparte de eso, y es tan de fórmula que es sumamente fácil seguirle la corriente. Además, el acercamiento al «monstruo» trae consigo un aroma de Cine B con presupuesto como quisieron hacer con Megalodón. La diferencia es que Ruben Fleischer le dota de algo más de energía con algunas secuencias de acción sólidas y entretenidas, y tanto el diseño como la actitud del personaje de Venom son muy jocosos.

Hardy entrega una interpretación que puede ser tan mala como tan buena, dependiendo de cómo lo vean, pero su meta no es estar en los Premios Óscar. Es más, diría que su intención es genuinamente ser nominado a los Razzie. Ni por asomo es creíble como periodista, pero el guion realmente presenta un tipo de periodista bien hollywoodense, con montaje cliché y todo, de esos que simplemente arremeten contra las injusticias sin importar el rigor o la investigación. La película está cargada de detalles que hacen evidente su intención cómica y desprendida de todo realismo (como un laboratorio super secreto sin ninguna cámara de seguridad), por lo que no le veo sentido a apreciarla de otra forma que no sea distendida. El problema que trae consigo es que le precede una pésima campaña de marketing más seria, donde pintaban a la película como el siguiente paso en el cine de superhéroes, cuando en realidad es una divertida película de monstruos de inicios de la década pasada, y definitivamente un Venom más memorable que el de Spider-Man 3.

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Total: 18 Promedio: 3.2
Acerca de Emmanuel Báez 2656 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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