‘Thelma’ es una impresionante versión gay de ‘Carrie’ desde Noruega

Thelma es una joven que se muda a la ciudad para empezar una carrera universitaria. Ella proviene de una familia católica muy conservadora, por lo que sus días no terminan sin una llamada por parte de sus padres, quienes controlan todos sus movimientos, le preguntan cómo va en clases, y hasta qué se prepara para cenar. Esta sobreprotección no es inusual para la joven, pero definitivamente no ayuda en sus primeros días alejada de su pueblo natal, donde no le enseñaron acerca de las costumbres sociales de la urbe, por lo que sus interacciones son incómodas y esporádicas, y lentamente le empieza a agobiar una sensación extraña de no pertenencia que le va cambiando. Una tarde sentada en la biblioteca, conoce a Anja, con quien apenas cruza un saludo y un par de miradas antes de caer al suelo a causa de una convulsión inusitada. Días después, no es capaz de contarle a sus padres eso, ni tampoco que se está enamorando de su nueva amiga. El miedo se lo impide.

La cuarta película del director noruego Joachim Trier no es exactamente sutil en su mensaje acerca del arcaísmo de la religión, pero ese es apenas uno de los temas. La película es, en la superficie, un relato de autodescubrimiento con tintes sobrenaturales que mezcla sus facetas con gran inteligencia. El típico cuento de madurez adolescente-juvenil llevado adelante con interpretaciones encomiables y un apartado visual portentoso que permanece latente mucho después de terminada la historia. Debajo de todo eso está la psicología del temor religioso y, por extensión, el peso de los secretos familiares que tarde o temprano sucumben, dejando al descubierto horrores que pueden destruir vidas o cambiarlas para siempre. Suceden muchas cosas en la película, y definitivamente es de esos títulos que requieren de múltiples visionados, no para una mejor comprensión, sino simplemente para apreciar su belleza.

La trama se va desenvolviendo como un thriller psicológico a medida que Thelma investiga sobre su pasado y la razón de sus extrañas convulsiones. A pesar de no contarle a sus padres lo que le está ocurriendo, puede acceder a todo un proceso de investigación médica (no sabría calificar el realismo de la representación del sistema de salud noruego, pero me encantaría mudarme allí) al mismo tiempo que busca la manera de socializar con sus nuevos compañeros. Sin embargo, lo que más está en su cabeza es Anja, que es lo opuesto a ella: una joven extrovertida, que conoce perfectamente las artimañas de la ciudad, y que empezó a demostrar un interés afectivo especial en ella. Dicho conflicto solo acentúa su miedo, y es cuando las cosas se acumulan que continúan las convulsiones, así como extraños pensamientos y sueños que no puede explicar.

Al frente del elenco está Eili Harboe con un trabajo brillante, exhibiendo una verosímil ingenuidad en cada situación que atraviesa, recordando a una Sissy Spacek en Carrie, lo que podría considerarse un spoiler, excepto que la película deja claro que hay algo especial con Thelma desde el principio. La historia empieza con un paseo entre padre e hija en lo profundo de un bosque cubierto de nieve. Allí la pequeña Thelma se queda de pie, atenta mientras su padre levanta el rifle para matar a un venado, aunque no se percata de que en realidad apunta el arma directamente a su pequeña cabeza, dudando durante unos segundos que se hacen eternos. El suspenso que imprime Trier desde el inicio es palpable, y eso solo va aumentando a medida que avanza el relato. Está claro que Thelma es diferente, pero el desarrollo de las respuestas y la forma en que el guion devela los misterios y luego sigue jugando con las expectativas del género demuestra el interés por parte de Trier y los guionistas en entregar una película que no se contenta con simples resoluciones sino en una poderosa exploración de la psique humana en momentos de conflictos familiares y sociales muy relevantes.

No es dato menor el hecho de que sea una relación homosexual. Si bien se trata de un factor que funciona a favor de la tensión de la trama, se presta a una lectura interesante respecto a las fantasías y anhelos reprimidos de jóvenes gay que no encuentran un camino libre de prejuicios para poder aceptarse a sí mismos, lo que es todavía peor cuando la familia tiene una base religiosa muy dura. Eso hace que la relación entre Thelma y Anja, si bien no es el foco de la película, sea todavía más estresante para la protagonista, así como su incapacidad de aceptación propia, que resulta ser determinante en un clímax impresionante que perdura en la memoria.

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Total: 3 Promedio: 4.3

Acerca de Emmanuel Báez 2662 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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