‘The Vast of Night’, un entretenido homenaje al sci-fi de los años 50

El género de ciencia ficción ha recorrido las páginas de la historia del cine en una travesía fascinante. Desde las distintivas obras de cine clase B en las primeras décadas del siglo XX, hasta la incursión televisiva y su posterior confluencia con el cine actual, nos encontramos con una experiencia que se ha desarrollado y adaptado a los espectadores con el paso del tiempo, pero siempre manteniendo la misma esencia: contar historias humanas a través de elementos ficticios. Este género se ha caracterizado por el uso de maquillaje, efectos especiales y una banda sonora que sumerge al espectador en la historia. Pero lejos de toda la parafernalia que el público anticipa, el cine independiente ha encontrado la manera de narrar historias de ciencia ficción con recursos limitados, pero de calidad óptima. Eso sí, sacrifican la oportunidad de exhibirlas a un público limitado al cine comercial, pero ganan otro más ferviente y ávido de historias originales como The Sound of My Voice (2011) y Coherence (2013), dos cintas representativas de este auge del género en el panorama independiente.

The Vast of Night es la última película de esta tendencia, y el debut cinematográfico del director Andrew Patterson. La cinta nos sitúa en un pequeño pueblo de Cayuga, Nuevo México, donde una joven operadora de centralita llamada Fay (Sierra McCormick) y un DJ de radio llamado Everett (Jake Horowitz) escuchan un extraño sonido a través de la frecuencia radial que interrumpe la programación. En el trascurso de una noche y mientras el resto del pueblo asiste a un partido de básquetbol, ambos investigarán el misterioso sonido que los llevará a descubrir algo que cambiará sus vidas para siempre. La película está estructurada como parte de un episodio de una serie antológica llamada Paradox Theatre, formato similar a la popular serie estadounidense Twilight Zone (1959 – 1964).

Un plano secuencia nos introduce a la historia, con diálogos tan acelerados que el ritmo de la película se siente precipitado. Sin embargo, no se sienten nada forzados, aunque tome tiempo acostumbrarse al efecto que el director quiere lograr. Una vez que el misterio comienza, la sensación cambia completamente y es algo frustrante observar que esta nueva atmósfera podría haber estado desde el inicio de la película, considerando la temática general. Los eventos siguen su curso y es allí donde Patterson y el guionista Craig W. Sanger no logran la consistencia necesaria para llevar la historia al siguiente nivel. El resultado es que la película continúa y pese a los distintos giros de la trama, la historia no se siente completamente llena.

Por fortuna, el guion todavía tiene cartas que jugar y lo hace maravillosamente. Las misteriosas conversaciones con los testigos que Fay y Everett encuentran en el camino son tan escalofriantes como lo que narran y el diseño de producción es exquisito, cada detalle encaja en la temporalidad de la narrativa. A pesar de las breves interrupciones para conducir al espectador a la conclusión de que la historia se muestra en un formato televisivo, esto nunca se siente demasiado tedioso. Al contrario, acentúa la intención de Patterson de rendir homenaje a la ciencia ficción de los años 50, palpable en la fotografía, el color y las jergas utilizadas por los personajes.

El final tal vez sea demasiado abierto para algunos, pero la ciencia ficción – en especial en el cine independiente – es un género igual de reflexivo y misterioso que muchos otros y después de todo, las historias siempre continúan más allá de los créditos. The Vast of Night no es una película perfecta, pero si demuestra un fuerte potencial en su creador y en sus actores, que entregan todo de sí para lograr un emocionante y misterioso relato que transporta al espectador a una época donde todo parecía posible. La recomiendo ver con las luces apagadas.

Acerca de Maximiliano Núñez 118 Articles
Redactor y crítico de cine. Amante del cine independiente.

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