‘The Farewell’ es un relato familiar íntimo y honesto

Lo más insólito de The Farewell es que está «basada en una mentira real» de la vida de la directora Lulu Wang, cuya abuela fue diagnosticada con cáncer en etapa terminal, y sus familiares decidieron no contarle la noticia para que sus últimos meses no fueran tristes para ella. Ese es el argumento de la comedia dramática donde Wang dirige a Awkwafina en una versión de ella misma, aunque con obvias licencias para darle una fuerza dramática resonante que consigue hablar de varios temas sumamente interesantes: el dolor de mantener un secreto de alguien a quien uno ama, las diferencias culturales que están por encima de los deseos personales, y las tradiciones familiares que existen en paralelo a los sentimientos individuales.

Billi es una joven de treinta años que vive sola en un departamento en New York cuando se entera de que a su abuela le quedan tres meses de vida. La película inicia con una conversación telefónica entre ambas, separadas geográficamente pero claramente unidas en la distancia. Su abuela, o «nai nai» -como se refieren en chino a la abuela paterna- está al otro lado del mundo haciéndose una prueba en un hospital, pero la misma primeramente ofrece una mentira inocente a Billie. Se percibe desde el primer momento la calidez tradicional en el rostro y el tono de Shuzhen Zhao, contrastando con la afabilidad algo confundida de Awkwafina. Nai Nai, como toda abuela, ofrece palabras sabias y advertencias absurdas, pero simpáticas. En la primera conversación, le dice a Billi que tenga cuidado porque leyó acerca de cómo ocurren algunos asaltos las calles de la ciudad. En la segunda, Billi le pregunta a su abuela por qué sigue viviendo con un hombre que no ofrece mucha ayuda en la casa, y esta le contesta que es mejor que vivir sola y pasearse por la casa con las sombras de uno mismo.

Temprano en la historia y con pocos recursos, Wang se establece como una guionista y directora interesada en que las dinámicas familiares se sientan lo más verosímiles posibles, usando todo el espectro del lenguaje cinematográfico para remarcar en las diferencias culturales, y cómo Billi lidia con esas diferencias. Pero lo que hace que la película se destaque por sobre la mayoría de los dramas familiares que tocan temas universales, es en la especificidad del relato, que llega a sus temas más amplios a través de los detalles que hacen que esta familia sea única. En medio de las dos conversaciones telefónicas que tienen Billi y su abuela, Wang introduce al estilo de vida más norteamericano de la joven con una breve cena familiar, donde su padre cuenta un chiste para entretener a sus invitados en la mesa. Es una escena sencilla que fija un contraste palpable, y a la vez acentúa la vida solitaria de Billie, que es la única joven adulta en la mesa. Cualquier otro realizador más convencional hubiera agregado sin falta alguna exposición más torpe, con Billi realizando alguna actividad mucho más occidental.

Sin embargo, Wang no se olvida de las reglas y presenta el giro exactamente a los diez minutos, cuando los padres de Billi le revelan que su abuela tiene cáncer de pulmón en fase cuatro y, para agregar más sal a la herida recién abierta, la obligan a quedarse en EE.UU. ya que todos saben que es la más emocional de la familia. Desde este momento, los primeros planos se sienten respetuosos y muy personales, comprendiendo la delicadeza de la historia, y la complejidad de las emociones de Billi, que acepta desde el principio su naturaleza más frágil y abierta, como un libro que se puede leer fácilmente porque la tapa es transparente. A pesar de eso, toma la decisión de viajar hasta China uno o dos días después, para sorpresa de todos, y desde su llegada logra mantener la compostura frente a su nai nai.

El silencio pesa fuerte sobre ella, y Akwafina entrega una interpretación encomiable y muy sentida, comunicando su lamento con el hombro encorvado y una leve dificultad para hablar, tomándose una pausa antes de responder las primeras preguntas de su abuela, obligándose a mantener a raya a las lágrimas para dar paso a la complicidad. Por supuesto, nada de eso le quita la confusión, sino que agrega más, ya que las preguntas que se hace para ella misma son respondidas, pero no aceptadas. Todo tiene que ver con la forma en la que se hacen las cosas en China, y cómo las familias numerosas tratan esta clase de conflictos, en especial cuando involucra a adultos mayores. Billi se entera de que su propia abuela ya lo hizo anteriormente con otro miembro de la familia, y también tiene un breve intercambio con un doctor, que le revela que la mentira también pasó por su propio hogar en una situación similar. Wang establece esta discusión cultural sin perder el foco en la parte más individual del relato, agregando detalles aquí y allá que sostienen la autenticidad de la dinámica familiar.

Estos detalles son sumamente importantes, ya que desde la llegada de Billi a China, la película se convierte en una sucesión de escenas que tienen relación con el desarrollo de la boda y discusiones familiares que se llevan a cabo en mesas giratorias sobrecargadas de platos tradicionales. Con un guion menos concentrado y una dirección más fría, la película se hubiese sentido repetitiva, pero cada encuentro familiar es diferente, no solamente en escenarios o diálogos, sino también en ánimos y sensaciones. Se siente la tensión en el aire, y cómo la misma va mutando de acuerdo a la situación. En algunos momentos es más tangible, y en otros es como si la causa de la reunión no fuera la próxima muerte de la abuela, y solo hay rostros sonrientes, aunque en algún lugar del plano, entre tantas personas, siempre hay al menos uno o dos miembros que claramente están conteniendo las lágrimas. Encima de todo, el guion tiene unas sutiles pero brillantes dosis de humor que están bien trabajados y realmente invitan a reírse sin generar ninguna culpa, como una situación embarazosa en medio de un cementerio, que no debería ser simpático pero lo es.

The Farewell no ofrece exactamente respuestas a algunas de sus preguntas, porque Wang entiende que la historia de esta familia no es la historia de todas las familias en China, ni mucho menos la historia de cualquier familia en cualquier parte del mundo. Es un tema delicado que seguramente tendría un desarrollo distinto en cualquier punto del planeta, y esa es una de las razones por la cual esta historia en particular es tan rica y emotiva, porque se siente muy importante en la inmensidad de la propia cultura en la cual se desarrolla y entiende que no todos los conflictos son iguales, ni tampoco la forma en la que encaramos las dificultades. La cámara de su directora es íntima, sin ser jamás invasiva, y consigue de su elenco unas actuaciones muy afectuosas, en especial de Zhao, que es un gran descubrimiento para las audiencias fuera de su país. Con esto, Wang se posiciona como una realizadora de gran madurez, a pesar de ser su segundo largometraje, y realmente espero que siga teniendo la oportunidad de contar más historias de este nivel.

Acerca de Emmanuel Báez 2689 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D