‘The Dead Don’t Die’, Jim Jarmusch hace una comedia zombie demasiado extraña para ignorar

Cuando uno piensa que en el género zombie ya se hizo todo, llega Jim Jarmusch con una comedia low-key que mezcla un montón de elementos que parecen no formar algo que se pueda discernir fácilmente, pero que igualmente funciona por esa misma rareza resultante. En una de las escenas, el personaje de Tom Waits -apodado Bob el Ermitaño- está recorriendo una zona semi boscosa del pueblo y se encuentra con unos cuantos hormigueros repletos de hormigas rojas. En ese momento pensé para mí mismo: «esto parece accidental e improvisado» y, efectivamente, leí después que el director agregó unos diálogos solo para poder mostrar los hormigueros que encontró accidentalmente mientras recorrían la zona para filmar las escenas contiguas.

The Dead Don’t Die está conformada por una serie de situaciones que huelen a improvisación, especialmente las que cuentan con Bill Murray y Adam Driver, que parecen estar devolviendo un favor con el trabajo. Ambos interpretan al Jefe Cliff Robertson y al Oficial Ronnie Peterson, respectivamente, cuando un misterioso fenómeno mundial provoca la resurrección de los muertos. Tras las primeras muertes nocturnas, está claro para Ronnie que los atacantes son zombies, y nadie realmente refuta su hipótesis ya que las cosas se pusieron lo suficientemente extrañas en muy poco tiempo. La película se pasea entre otros personajes anecdóticos como una tercera oficial asustadiza interpretada por Chloë Sevigny; un trío de viajeros; el dueño de una tienda de comics, el dueño de una herrería, tres muchachos de una correccional de menores, un granjero racista, y la nueva encargada de la funeraria, interpretada por Tilda Swinton, que es la única que destaca en el grupo.

El resto de los actores son relativamente interesantes y llamativos, desde Selena Gomez hasta Steve Buscemi, pero sus personajes son tan austeros que casi pasan desapercibidos. Sin embargo, resulta justamente simpático verlos en papeles tan insignificantes que se siente como una anomalía que estén prestándose a un trabajo que requiere de ellos el mínimo esfuerzo, algo que normalmente uno no diría de una película donde los no-muertos rebosan las calles de un pueblo en una noche donde la luna llena posee un aura de color violeta y en los noticieros se escuchan reportes de apagones globales y eventos apocalípticos relacionados con la rotación de la Tierra. Hasta hay algo novedoso en la mitología de los zombies, y es que son atraídos por las cosas que disfrutaban cuando estaban vivos. Las características podrían haberse aprovechado mucho más con un guion más espabilado y personajes más enérgicos, pero hay algo en la falta de contundencia de la historia que hace que se disfrute.

Por si eso fuera poco, el personaje de Ronnie está consciente de los eventos de la misma película, afirmando cuando escuchan una canción de Sturgill Simpson en la radio que se trata del tema principal, titulado The Dead Don’t Die. En ese entonces, el jefe no cuestiona sus palabras, pero posteriormente Ronnie asegura saber qué es lo que ocurrirá ya que leyó por completo el guion de la película, lo que desconcierta a Murray, quien expresa su descontento ya que el director solo le entregó las páginas de sus escenas. En otro momento, Ronnie le hace una pregunta y la reacción del jefe es preguntarle si se trata de una improvisación, lo que solo agrega más condimentos al metahumor inconsecuente pero efectivo del guion. Algunas de las escenas que les siguen definitivamente no parece haber estado en el libreto, o tal vez sí lo están como el resto de los diálogos, y la intención de Jarmusch fue en todo momento despistar y confundir sin sentido alguno.

The Dead Don’t Die pasará fácilmente al olvido como un producto mediocre, pero no creo que alguien como Jarmusch haya hecho una película como esta sin haber prestado atención. Hay constantes referencias a Night of the Living Dead e inclusive aprovechan la presencia de Adam Driver para meter algo de parodia a Star Wars (Ronnie se pasa repitiendo la frase «Todo esto terminará mal», que es guiño directo a la frase «Tengo un mal presentimiento» de la saga galáctica), y lo que hacen con el personaje de Swinton es simplemente desconcertante, aunque -como el resto de la película- es imposible ser indiferente por la peculiaridad de todo el asunto.

Acerca de Emmanuel Báez 2668 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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