‘Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino’ es un interesante fallo

Hay un concepto interesante en Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino que debería haber funcionado a la perfección: ¿cómo es que un hombre tan educado y atractivo pudo cometer esos horribles crímenes de los que lo acusan? Zac Efron brinda la mejor interpretación de su carrera en la piel de Ted Bundy, el seductor estudiante de derecho que asesinó a más de 30 mujeres en los Estados Unidos en la década de los 70.

‘Extremadamente perversos, malvados y crueles’ son palabras que el juez Edward D. Cowart (John Malkovich) utiliza para describir los crímenes perpetrados por Bundy, luego de sentenciarlo a muerte por silla eléctrica en su juicio final. Ted Bundy fue ejecutado en 1989 a los 42 años de edad. Sin embargo, es notable el empeño que pone la cinta en mostrar a un Bundy muy alejado de estas palabras.

La idea del director Joe Berlington -formidable documentalista- y su guion firmado por Michael Werwie, fue ver a Bundy desde la perspectiva de Liz Kendall (Lily Collins), una madre soltera que conoció en 1969 y que amó con pasión mientras ocultaba su lado más oscuro. En otras palabras, vemos a Ted Bundy como Liz Kendall lo veía, y como él, al menos por un tiempo, deseaba verse a sí mismo. Es una idea cautivadora e intrigante, pero la película tiene varios problemas en llevarla a cabo.

En primer lugar, es una cosa que veamos a Liz haciendo la vista gorda sobre quién Bundy realmente es, y otra completamente distinta es pedir al espectador que comparta su ilusión. Esto es debido a que la película describe los actos de Bundy, pero en realidad no lo vemos cometiendo algún crimen. Y dado que Berlington explora las consecuencias legales y personales que ocasionan los delitos perpetrados por Bundy, lo lógico sería que le da la oportunidad al espectador de separar la perspectiva de Liz de la realidad. Para cuando ella finalmente lo abandona, Bundy se reencuentra con una vieja amiga, Carole Ann Boone (Kaya Scodelario), a quién logra dejar embarazada y le provee la misma devoción que Liz una vez le dio.

¿Qué es lo que motivaba a estas mujeres y por consiguiente, al mismo Bundy? La cinta no provee ninguna respuesta. Para cuando llegamos a más de la mitad de la película, el juicio se hace extenuante y acapara más tiempo de lo que debería, y las motivaciones de los personajes no aparecen por ningún lado. Seguro, es un filme que marcará la carrera de Zac Efron, cuyo trabajo se merecía algo más serio y consistente, pero por lo demás, Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino es un lago de oportunidades perdidas.

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Escritor ocasional, aficionado al arte y amante del cine independiente.

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