‘Summer of 85’, la alegría y el dolor del amor juvenil

El trabajo más reciente de François Ozon se asemeja mucho a lo que me imagino que se siente viajar en una cápsula del tiempo: todo en el presente parece detenerse, y estamos en un lugar distante, en una época lejana. Summer of 85 es el carismático y divertido resultado de un logrado trabajo que toma inspiración de muchos lugares, desde la reciente Call Me by Your Name (2017) hasta los trabajos de Patricia Highsmith y Alfred Hitchcock. A pesar de que esta encantadora narración de amor queer toma lugar en el pasado, todos sus elementos se sienten frescos, como si el pasado y el presente emergieran como uno solo.

Summer of 85, como su nombre lo indica, se sitúa en la región de Normandía en el verano de 1985. Alexis (Félix Lefebvre) es un adolescente que disfruta de pasear en la playa y navegar en el mar. Cuando accidentalmente su bote zozobra, es rescatado por David (Benjamin Voisin), quien introduce a Alexis a un nuevo mundo de sensaciones y experiencias. Ambos comienzan un apasionado y tormentoso romance que amenaza con terminar en una tragedia, cuando David conoce a Kate (Philippine Velge), una intrépida joven inglesa que se interpone en la relación de ambos chicos.

En un año en que las películas de temática similar escasean, es refrescante ver que Summer of 85 toca las notas adecuadas en todos los lugares correctos. Gran parte de esto se debe al carismático elenco, desde el introvertido y sentimental protagonista Félix Lefebre, una gran revelación, hasta el seductor Benjamin Volsin, que evoca a James Dean con su porte rebelde y descuidado. Ambos actores tienen una gran química y se desenvuelven con facilidad ante la cámara. El elenco adulto también da su parte, y destaco aquí a Valeria Bruni Tedeschi y el experimentado Melvil Poupaud.  

La narrativa no es convencional; la película inicia por el final. No hay mucha originalidad en esto, pero tampoco es algo malo. Sin embargo, una vez que el pasado se fusiona con el presente, el guion pierde un poco de fuerza y la intrépida historia que estábamos viendo pierde un poco el foco. Por suerte, el guion se recupera justo a tiempo al final, y nos entrega un cierre, adecuado y sólido.

Los valores de producción tal vez sean los elementos más notorios de la película. La fotografía de Hichame Alaouié es vibrante, energética y vigorosa, y brinda un toque nostálgico a la época. La banda sonora incluye temas de The Cure y Rod Stewart, y, al igual que el vestuario vintage, todo contribuye a crear una atmósfera de ensueño, donde las cosas parecen ser demasiado buenas para ser verdad.

Ozon y su equipo hicieron de esta cinta un deleite para los sentidos; si bien no es perfecta, logra su cometido al ofrecer una experiencia bella y desgarradora en partes iguales. Aprendemos junto a Alexis los altos y bajos de la vida, lo complicado de las relaciones amorosas, y el fugaz destello del amor en la juventud. Lejos quedan las historias que cuentan como adolescentes se descubren a sí mismos por primera vez, la repetida canción de salida del clóset ante uno mismo y ante los demás. A Summer of 85 poco o nada le importan las etiquetas en la ficción y en la realidad, pues se pasea por los caminos del romance y el thriller sin perder su esencia. Tal vez sepamos como haya terminado el verano de 1985 para Alexis, David y todos los demás personajes de esta encantadora película, pero como Alexis nos cuenta al final, aquel verano puede que solo sea el inicio de otra nueva aventura.

Acerca de Maximiliano Núñez 133 Articles
Redactor y crítico de cine. Amante del cine independiente.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D