‘Spiderman: Lejos de Casa’ divierte a lo grande y se pone más política

CRÍTICA CON SPOILERS

Tocó esperar como cien minutos, pero finalmente llegó la escena en la que Jake Gyllenhaal se desalma gritando una orden con toda la fuerza de sus pulmones y una mirada demente, poco después de ostentar una sonrisa arrogante porque sus planes estaban saliendo a la perfección. Su personaje, Mysterio, es uno de los villanos más interesantes de la factoría Marvel y la figura exacta para representar algunos de los temas más relevantes en pleno 2019: el «fake news» imperante, y la sensibilidad inmadura de los adolescentes (y de muchos adultos) que tan fácilmente creen lo que los medios (y las figuras con más poder) vociferan como verdad. Lo de Gyllenhaal gritando es casi una firma suya que deleita, porque sabe convencer como pocos con una transición de la aparente serenidad a la completa locura.

Spiderman: Far From Home es la película que le sigue a Avengers: Endgame en el Universo Cinematográfico de Marvel, y por eso ya venía con muchas expectativas y un factor de riesgo elevado. ¿Cómo se continúa una de las películas más grandes de la historia del cine en cuanto a producción, historia, mitología, y fenómeno cultural? Pues con una película más terrenal, centrada en pocos personajes, y que funciona como postre para limpiar el paladar. En ciertos sentidos se siente como un proceso de limpieza de la mesa después del plato grande, estableciendo los nuevos parámetros que irán condicionando el futuro de las películas de Marvel, pero igualmente encuentran la forma de contar una historia relevante, tierna, y sustancial.

Tom Holland repite como Peter Parker, y esta es su película de maduración, su «coming-of-age» que realmente se siente como tal, enfrentándose a la muerte de su mentor y la figura paterna que había adoptado en aventuras anteriores. A falta del «tío Ben» en esta versión del personaje, la presencia de Tony Stark llenó ese espacio con una relación dinámica y convincente (gracias a la actuación siempre madura de Robert Downey Jr. y la afabilidad de Holland), por lo que su partida sigue chocando fuerte al adolescente Parker. No esperen que esta película responda las otras preguntas referentes al evento de desaparición masiva provocado por Thanos y la subsecuente reaparición conseguida por el Profesor Hulk, aunque sí encaran de forma superficial y rápida algunas cuestiones como la edad de los personajes, y la razón por la cual siguen en secundaria. Para conveniencia de la trama, la mayoría de los compañeros de Peter también desaparecieron, así que por eso siguen estando en esta secuela.

Parker tiene 16 años (algo que no sé si sea coherente con el resto del MCU teniendo en cuenta que los eventos de Captain America: Civil War son de tres años atrás), y todo lo que tiene en la cabeza es relacionarse con MJ (Zendaya), contrario a sus deseos al principio de Homecoming, cuando anhelaba ser contactado por Stark para alguna nueva misión. ¿Quién podría culparlo? Siendo el más joven de los Avengers, tiene sentido que el evento de desaparición (o «Blip», como lo rebautizan en esta película) le haya dejado con alguna cicatriz psicológica más profunda que a los demás (a excepción de Thor, que cayó en una profunda depresión, como ya vimos), por lo que es lógico que ahora solo quiera concentrarse en cuestiones más tranquilas como terminar sus estudios y conquistar a la chica que le gusta, como buen chico genio que es. Se agradece que dejen de lado el estereotipo de que el típico genio falla por completo en relaciones sociales. Acá Peter tiene todo un plan para revelarle a MJ lo que siente por ella, y su plan está profundamente basado en un tierno romanticismo adolescente.

Lastimosamente para él, Nick Fury (Samuel L. Jackson) lo necesita sobremanera. Fury, que reapareció y descubrió que no cuenta para nada con el equipo que antes trabajaba bajo su guía, ahora está colaborando con un tal Mr. Beck, un nuevo superhéroe que dice venir de un universo paralelo donde la Tierra fue destruida por unos colosales monstruos, los «Elementales», los cuales ahora están llegando a esta realidad a causa del chasquido de Thanos. Parker se ve dividido entre sus aspiraciones románticas y la presión que recae sobre él ahora que Stark ya no forma parte del cuadro general, siendo él realmente el más inteligente de todos los miembros restantes del equipo, al menos en lo que se refiere a tecnología, física cuántica, agujeros de gusano, y otros temas donde el multimillonario Iron Man siempre resaltaba. Esta nueva realidad es abrumadora para el joven, que ve en Mr. Beck una figura similar a la de Stark, un adulto determinado, con una personalidad bien delineada y con intenciones nobles. Por supuesto, el público ya sabe más que él.

Mysterio es en realidad un exempleado de Stark que dice haber sido despedido debido a su carácter inestable. Según él, Stark le robó una tecnología de simulación y proyección holográfica tan avanzada, que es capaz de recrear toda una gigantesca secuencia de ficción mediante el uso de un centenar de drones trabajando en conjunto, proyectando situaciones que realmente no están ocurriendo. Debido al trabajo incansable de su equipo (conformado por supuestos exempleados de Stark), la ejecución de su plan es impoluta, y solamente falla debido a un error humano. Todos caen fácilmente ante sus obras de ilusionismo, y gracias a la prensa y las redes sociales, las noticias falsas se distribuyen rápidamente. Una vez que Parker descubre la verdad detrás de la fachada (gracias al ingenio y la determinación de MJ, vale agregar), su misión se convierte en desenmascarar al personaje detrás del telón, algo que no es nada fácil.

Ahí entran algunas de las secuencias más entretenidas e ingeniosas de todas las películas de Marvel, que recuerdan mucho a las presentadas en Doctor Strange. El director Jon Watts presenta unos juegos visuales que son hipnóticos y frenéticos, pero cumplen su misión obligatoria de impresionar, algo que no puede faltar en esta clase de películas. El razonamiento detrás de ellas es lo que más me interesa. En uno de los enfrentamientos, Peter debe recuperar su «punzada», como le llaman en modo broma a su «sentido arácnido». No hay profundización, pero tiene que ver con su estado actual después de los eventos de Endgame y la muerte de Stark. Se subentiende sin necesidad de entrar en detalles, aunque la psicología detrás de la pérdida de poderes del Spider-Man 2 de Sam Raimi está mucho más trabajada y mejor representada, también acompañada de la banda sonora de Danny Elfman. Las películas del MCU siguen careciendo de personalidad orquestal.

Teniendo en cuenta la naturaleza engañosa del villano de turno, Spiderman: Far From Home es también una de las películas más políticas de Marvel Studios, sin dejar de perder su foco principal que es la relación del joven Parker consigo mismo, y con MJ. La intervención secundaria de Happy Hogan (Jon Favreau) le agrega peso a la trama de superación de Peter, y el retorno de su amigo Ned (Jacob Batalon) le agrega jovialidad, pero es el Mysterio de Gyllenhaal el que más tiene que decir y hacer, dibujando un personaje carismático cuyas motivaciones ulteriores están basadas en una de las problemáticas más actuales: la desinformación de los medios y la susceptibilidad de la gente ante cómo se presentan los temas de noticia más urgentes, especialmente por parte de aquellos que tienen más poder para manipular la verdad. Por suerte, Spiderman no puede ser engañado, y sigue su viaje del héroe para pasar al siguiente nivel, como el próximo gran líder que la mayoría está necesitando.

Acerca de Emmanuel Báez 2649 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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