‘Si Supieras’ se cuestiona qué es el amor contando una historia tierna y perdurable

Las comedias románticas estrenadas entre el 2015 y el 2020 definirán a toda una generación de personas que realizaron el acto consciente de preguntarse qué es el amor y cuántas formas de amar existen. Películas como Love Simon, To All the Boys I’ve Loved Before, Crazy Rich Asians, Isn’t It Romantic, Always Be My Maybe, entre otros, se preocuparon por muchas más cosas que simplemente contar una historia sobre dos personas encontrándose y conociéndose en algún punto del mundo. El acto de cuestionar la existencia como parte del proceso de entender el amor es lo que hace de The Half of It (Si Supieras en castellano) uno de los títulos más importantes de esta categoría, y a la guionista y directora Alice Wu como una artista a seguir de cerca.

Wu ya hizo una película con ciertos elementos similares en el 2004 llamada Saving Face, en el que una joven lesbiana de nacionalidad chino-americana debe enfrentarse a su madre de creencias tradicionales, pero que aparece en la vida de su hija con sus propios problemas relacionados a la sexualidad. Este es apenas su segundo largometraje, pero no se puede negar la sensibilidad que tiene para contar historias con mucho corazón, y la razón de ello es que ambas películas está inspiradas en sus propias experiencias. The Half Of It, que toma la base de la clásica obra de teatro Cyrano de Bergerac, se sitúa en la vida adolescente/joven de varios personajes cursando el último año de escuela y, aunque no se puede escapar de algunos clichés del género, es mayormente novedosa y trascendental.

La trama sigue a Ellie Chu (Leah Lewis), una adolescente tímida e introvertida, que vive con su padre en uno de esos pueblos recónditos ficticios llamado Squahamish, donde no sucede nada muy memorable. Elli es muy inteligente y culta, lo que resulta creíble teniendo en cuenta que socializa poco o nada. De hecho, el máximo contacto que suele tener con sus compañeros es que escribe sus ensayos a cambio de unos cuántos dólares, algo que su maestra de Literatura sabe perfectamente, pero no denuncia, para evitar tener que corregir los aburridos ensayos que los demás podrían llegar a escribir. La vida de Ellie cambia cuando el típico deportista de cabeza hueca llamado Paul Munsky (Daniel Diemer) le pide que le ayude a escribir una carta de amor para Aster Flores (Alexxis Lemire), una de las chicas más lindas del pueblo.

Lo interesante es que detrás de esta fachada de premisa simple hay suficientes detalles frescos que llaman la atención y atraen por sus particularidades. Primero que nada, Ellie está enamorada de Aster, pero no es un enamoramiento obvio y directo, sino que obliga a Ellie a cuestionarse qué es el amor y por qué puede ser tan caótico. Por otro lado, Ellie ayudando a Paul a escribir cartas de amor dedicadas a Aster le hacen notar que, a pesar de ser el típico deportista, posee corazón e intenciones nobles que van más allá de simplemente querer y ya. Finalmente, Aster, que en otras películas podría ser solo la chica bonita y medianamente inteligente cuyas aspiraciones finales terminan siendo correspondidas. Acá es una chica atrapada por las decisiones de sus padres, en una relación básica con un tipo que sí es el típico deportista hueco, y tiene mucho que contar sobre lo que siente y piensa.

La película misma es sincera con respecto a lo que cuenta, aclarando desde un principio que no es para nada «una historia de amor, ni una donde todos consiguen lo que quieren». En vez de eso, es un relato que desafía estereotipos y rompe algunas convenciones del género, algo que otros títulos ya hicieron en el pasado, pero que acá resaltan por el aura de humildad que hay en la narración, además de las interpretaciones entrañables de un elenco joven mayormente desconocido que fácilmente le aporta novedad a la historia. Cuando el guion corre el riesgo de ponerse trillado con su romanticismo adolescente, Wu le agrega condimentos necesarios para que se sienta nuevamente agradable, demostrando también que tiene una gran sensibilidad para el humor inteligente y respetuoso.

Pero lo que tiene de maravilloso el relato es el guion, cargado de situaciones que mueven a los personajes a hacerse preguntas sobre lo que están sintiendo o pensando. Es así que cuando la película hace una pausa con una cita romántica, a pesar de que es ligeramente incómoda y simpática, es menos memorable. Cuando Ellie se ve obligada a cuestionarse todo lo que cree saber acerca del amor, la historia se ve elevada por la astucia y la franqueza con la que Wu examina estos temas, dejando que Lewis lleve al personaje para adelante con una gracia y una sencillez que contagian. También Diemer y Lemire convencen no solo siendo carilindos, sino aportando calidez.

The Half of It incumple con algunos de mis requisitos en lo que respecta a comedias románticas adolescentes, y es la edad de los actores que deben interpretar personajes que tienen cinco años menos que ellos. De un tiempo a esta parte, este pequeño detalle se volvió crucial para que los espectadores más jóvenes puedan sentirse identificados, aparte de ser entretenidos, ya que la misma intención de los realizadores (al menos de estos títulos relacionados) es mucho más que contar una aventura romántica, sino crear un reflejo de la realidad. Aun con eso, es sumamente tierna y entrañable, y se disfruta cómodamente hasta el final.

Acerca de Emmanuel Báez 2705 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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