‘Shazam!’ es un superhéroe con corazón y mucha alegría

Con Wonder Woman, Aquaman, y ahora, Shazam!, queda bien atrás el fallido intento de Warner Bros. por irrumpir en la escena del cine de superhéroes contemporáneo al haberle dado la llave del reino a Zack Snyder. En el polo opuesto a lo que fue Man of Steel y Batman v Superman tenemos una película que sabe divertirse con mucho corazón, atreviéndose inclusive a burlarse de lo que fueron las películas de Batman y Superman al inicio de este universo compartido. No es para nada novedosa, y es fácil identificar los problemas que tiene, pero gracias a un elenco espectacular y un guion sencillo bastante consciente de sí mismo, es seguro decir que el estudio ya encontró el camino a seguir con sus siguientes adaptaciones del mundo de comics de DC.

Billy Batson (Asher Angel) es un adolescente problemático que busca desesperadamente a su madre, de quien se perdió cuando tenía 4 o 5 años en una feria colmada de gente. Una década después, el Estado lo vuelve a poner en una familia adoptiva, pero en esta ocasión le toca un grupo familiar bastante particular. El joven Freddy Freeman (Jack Dylan Grazer) rápidamente lo recibe con los brazos abiertos, y se convierte en su cómplice cuando Billy recibe los poderes de un misterioso mago que le implora su ayuda para salvar al mundo de la ira de Sivanna (Mark Strong), que liberó a las bestias de los Siete Pecados Capitales. Al exclamar el nombre de «Shazam», Billy se transforma en su propia versión adulta (Zachary Levi), pero con superpoderes especiales.

Bajo la dirección de David F. Sandberg (Lights Out, Annabelle Creation), la película avanza con gran energía siguiendo una fórmula típica del coming-of-age, pero sin aportar nada nuevo en el departamento del villano o del drama familiar. Hay elementos frescos que se conjugan con vigor, como el concepto de un chico que literalmente cambia de forma física al ser un superhéroe, o que rápidamente este tenga un cómplice adolescente amante del género que le ayude a descubrir su potencial, cuando lo más común es el camino del superhéroe solitario que se ve obligado a mantener oculto su álter ego para evitar daños colaterales. Esta base es la misma que la grandiosa Big de Penny Marshall, y Levi transmite por momentos la misma ternura e inocencia que Tom Hanks, resultando en un producto entrañable. La inequívoca inspiración se puntúa en el homenaje del piano del centro comercial, donde queda claro el cariño que el guion tiene por las historias sencillas y cálidas.

Como todo buen coming-of-age, los conflictos que surgen son más internos que externos. Billy empieza a disfrutar de más sus poderes, y la arrogancia lo va separando de su nueva familia, especialmente de Freddy, que estuvo para él desde su llegada, y para quien los poderes de su hermano adoptivo suponen una fantasía mucho más fuerte ya que él camina usando muletas. Este aspecto resulta muy interesante en lo que respecta al género de superhéroes ya que normalmente, antes de la aparición del villano de turno, el héroe descubriría sus poderes e inmediatamente los usaría para algún bien común, como detener criminales o evitar accidentes. En este caso, Shazam sí detiene criminales, pero también provoca accidentes, y su actitud adolescente acentúa la comedia bien trabajada por parte de Levi y Dylan Grazer. Las secuencias de «prueba de poderes» son de lo mejor, aunque el montaje con música de Queen solo responde a la tendencia y creo que están gastando a la legendaria banda muy rápidamente.

La película perfectamente podría ser acerca de la nueva familia de Billy, la búsqueda de su madre, y los dilemas internos que va enfrentando con la aparición de estos poderes, pero lastimosamente llega el villano genérico que le devuelve la historia al terreno más común. Si bien el personaje de Sivanna tiene un poco de origen, no es más que una excusa para desarrollar al superhéroe, aunque Mark Strong le pone empeño y convence lo suficiente como para ser moderadamente intimidante y, a pesar de que el enfrentamiento también cae en lo común, aprovechan para subvertir las expectativas un poco con algo de autocrítica con respecto a las películas anteriores, específicamente Man of Steel y Batman v Superman.

Su presencia también sirve para empujar a Billy a comprender el concepto de familia. De hecho, la unión familiar juega un fuerte papel en el desarrollo de la trama y de los personajes, y en ningún momento se siente forzado ni melodramático. Aunque el guion solo presenta la fachada de sus padres y hermanos adoptivos, el genial casting y la química grupal aporta lo suyo como para que cada intervención, por más pequeña que sea, resulte significativa, aunque sea superficial, y el giro que propone acerca de la fuerza de la familia sí es uno que nunca se dio en ninguna película de superhéroes, lo que termina de solidificar el buen corazón que posee la historia, suavizando las asperezas del guion con entretenimiento alegre y sincero.

Acerca de Emmanuel Báez 2668 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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