‘Saint Maud’, un estremecedor filme sobre la obsesión y el fanatismo

Creer que tenemos un propósito en la vida se encuentra entre las acciones más comunes que realizamos los seres humanos para dar sentido a nuestra existencia. Es lo que los padres suelen decir a sus hijos para reconfortarlos en momentos de desasosiego, que están en la Tierra ‘por un motivo’. Pero ¿qué sucede si nuestra existencia comienza a girar alrededor de la búsqueda de ese motivo? Partiendo de ese punto, podemos afirmar que Saint Maud no pretende resolver ningún misterio sobre nuestra existencia o nuestros propósitos. Es más bien una perturbadora narración sobre la enfermiza obsesión a la que podemos llegar fácilmente si caemos en la ilusión del misterio.

Una enfermera llamada Katie (Morfydd Clark) pierde por accidente a un paciente a su cuidado. El tiempo pasa y Katie, que comienza a referirse a sí misma como ‘Maud’, ha convertido su vida por completo en devoción a la voluntad de Dios. Es asignada al cuidado de Amanda (Jennifer Ehle), una bailarina retirada que sufre de linfoma terminal y se encuentra retirada en un pueblo costero inglés. Pese a que Amanda es ateísta y lleva una vida descuidada, Katie siente que es su deber divino ayudarla a salvar su alma antes de que sea demasiado tarde. Esto se convierte en una obsesión, hasta tal punto que Katie ‘Maud’ no logra distinguir la realidad de las fantasías, y comienza a arrastrar a Amanda junto a ella.

Fanáticos del horror arthouse se deleitarán con Saint Maud, porque sí, es horror, pese a que da la apariencia de ser un thriller sicológico. La caída de Maud en la locura es representada de manera surreal, dejando que el espectador decida lo que quiere cree, al menos hasta la escena final. Morfydd Clark se merece todos los elogios que reciba en el protagónico de esta película, pues encarna a la perfección la extrema decadencia de la ilusión de Maud. Jennifer Ehle también brinda una excelente interpretación secundaria, y con títulos como Saint Maud y el reciente estreno divisivo de Sundance John and the Hole, asegura su lugar en el cine independiente.

Acompañada de una magnética banda sonora y una fotografía que estira a tonos muy diabólicos, Saint Maud ofrece una interesante toma a la religión, el fanatismo y la obsesión. Decir que el filme es una crítica directa al fanatismo religioso no sería correcto porque su intención no es tan limitada y directa. Merece al menos una revisión para sacar las conclusiones correctas, aunque desde el primer vistazo podemos darnos cuenta de que la británica Rose Glass tiene mucho potencial esperando a ser explotado.

Acerca de Maximiliano Núñez 149 Articles
Redactor y crítico de cine. Amante del cine independiente.

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