‘Oscuridad’ es una antología de terror para dormirse

Amateur es la palabra clave en Oscuridad, un proyecto que recopila algunos de los cortometrajes destacados del Festival «Sombras- Prócer Latino» que ya fueron estrenados previamente online, pero que fueron seleccionados para un proceso de postproducción para formar parte de una película con la intención de promover el potencial y el talento de jóvenes artistas paraguayos. Nada de esto tiene una pizca de sentido para mí porque con una pauta publicitaria en las redes sociales conseguirían diez veces más espectadores, sin mencionar el hecho de que todo eso suena a cuando las agencias de publicidad quieren el trabajo de artistas novatos a cambio de exposición.

De cualquier manera, el trabajo sigue siendo amateur, sin importar qué tanto hayan invertido en postproducción. Pude ver varios de estos cortos cuando se estrenaron en Facebook, y no pueden ser arreglados ni con nuevos efectos de sonido o efectos especiales, y estrenarlos en cines me parece humillante.

Pero no voy a indagar en los argumentos expuestos oficialmente -que de por sí son débiles-, sino a enfocarme en el trabajo en sí, ya que la película está en cartelera, y eso le da una intención comercial ineludible. Son nueve cortometrajes, y todos tienen como base algún evento sobrenatural, ya sea mitológico o místico, y la mayoría son relatos autóctonos. Algunos son terriblemente soporíferos y otros se destacan al menos por ser involuntariamente cómicos.

Tomemos como ejemplo al primer corto, titulado Ex Clínicas, que sigue a un par de ladronzuelos que se esconden en el abandonado edificio del Hospital de Clínicas, y terminan siendo atraídos por una extraña presencia. Los realizadores marcan los pasos de la fórmula más básica del cine de terror y lo hacen en modo found footage, recurriendo a los jumpscares que suelen funcionar con un público altamente sensible. No hay nada que no se haya visto antes, pero al menos tienen una noción de la importancia de contar una historia redonda.

Otros no saben qué es lo que quieren contar y parecen más sketchs de programa de humor, como La Pruebera, donde un chico visita a una vidente intentando aclarar la situación con su novia y termina más confundido y, Jasundy Akañy, que es una versión del mito de Jasy Jatere contado por alguien que deglutió la saga Crepúsculo en una noche y realmente creyó que tenía una visión interesante del personaje.

Recoleta resulta curioso porque muestra a Ana Ivanova antes de haber trabajado para Marcelo Martinessi en Las Herederas, y es prueba de cómo el realizador es también magnífico dirigiendo actrices, porque acá ella está en modo automático. El corto la sigue como una vendedora de flores en el cementerio que termina persiguiendo a una chica dentro del terreno y sirve para enseñar la forma más desastrosa de manejar el sonido en un relato de terror.

Oro Ku’i sigue a un par de ladrones que entran a un terreno a excavar buscando tesoro escondido, y ni siquiera tiene elementos de terror. Por momentos no se entiende lo que ocurre porque el foco está donde no están los protagonistas, y el final es abrupto e incoherente, lo que revela que quien sea que lo haya escrito nunca tuvo una idea clara de lo que quería contar.

Después hay dos cortos bien similares que son Cherenói y Okápe. El primero es sobre una mamá joven que llora por la muerte de su hija pequeña y es acosada por una entidad que se hace pasar por ella, y el segundo es sobre una joven que escucha ruidos extraños de noche en su casa y le pide auxilio a su papá para que salga a investigar. Ambos se ambientan en algún lugar del interior del país, pero en el primero los protagonistas hablan un perfecto castellano, lo que resulta inverosímil, mientras que en el segundo el idioma guaraní es de lo más natural.

Finalmente están los cortos Amelia, acerca de unos ladrones que entran a robar a una casa donde vive una mujer que resulta ser una bruja, y los realizadores están tan enamorados de los efectos prácticos y visuales que los repiten hasta el cansancio, y Mara, sobre un joven que se queda dormido en un bus, que es el único que tiene algo parecido a una puesta en escena cuidada, con una fotografía interesante, y una idea trabajada de inicio a fin, aunque con un remate decepcionante.

Describir los cortos es caer en repeticiones inevitables, pero no creo que los directores tengan nada de qué avergonzarse. Recuerdo que el DVD de una de las películas de M. Night Shyamalan contenía un cortometraje que había realizado cuando era adolescente y revelaba un poco sus inicios, aunque a todas luces era un trabajo amateur. Sin embargo, que los mismos hayan conformado una selección que ahora esté siendo proyectada en cines es un despropósito que solamente existe por una cuestión de ego, vanidad, o falta de criterio, porque nadie en su sano juicio aceptaría que un corto suyo de estas características forme parte de una antología por la cual uno tenga que pagar su entrada.

Acerca de Emmanuel Báez 2653 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

2 Comentarios

  1. Que lastima que las historias y la producción son malas. Encima viniendo del autor de sombras en la noche. Pensaba verla pero con esta crítica, mejor paso.

  2. Vi el trailer de la película, y pensé, una película de terror paraguaya no me la puedo perder, fui directo al cine y me encuentro con un compilado de cortometrajes que ya había visto GRATUITAMENTE en las redes sociales hace años, la verdad que estaba preparado para decepcionarme una vez más con una película que probablemente no llenaría mis expectativas, pero más que decepcionado me sentí estafado, publicidad falsa, siempre estoy a favor del crecimiento artístico nacional, pero creo que no es la forma de promocionarlo, engañando al público que lo consume.

    Excelente crítica Emmanuel.

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