‘One Cut of the Dead’ es la mejor comedia zombie desde ‘Shaun of the Dead’

CRÍTICA CON SPOILERS

Desde inicios del 2019 venía leyendo elogios abreviados a una pequeña producción independiente del género zombie que salió de Japón a finales del 2017 y empezó un gran recorrido por festivales, consiguiendo aplausos y ovaciones a lo largo de estos dos años en distintos circuitos. Lo más curioso del caso es que, por alguna razón mística, decidí leer poco o nada sobre la misma, ya que tenía la esperanza de que en algún momento iba a toparme con ella de forma natural. Normalmente caigo ante la tentación e indago más sobre estas producciones misteriosas que recorren el mundo generando discusiones, pero en esta ocasión decidí no mirar nada que pudiera arruinarme la experiencia, lo que resultó ser una decisión más que acertada, ya que es una película que fácilmente se puede arruinar con detalles sobre la trama. Después de verla, fui a YouTube y busqué los trailers oficiales de los distintos distribuidores, y todos los avances disponibles revelan las sorpresas porque no encuentran una forma inteligente de venderla.

One Cut of the Dead es el segundo largometraje del realizador Shin’ichirô Ueda, y es una película que se realizó como trabajo final de un seminario de actuación (en Paraguay, los trabajos de graduación de escuelas de actuación tienen esta pinta) con un micro-presupuesto de $25.000, recaudando solo en Japón cerca de $30 millones. La misma sigue a un equipo de filmación de una película zombie, cuyo director recurre a técnicas reprochables con tal de conseguir las mejores interpretaciones de su elenco. En medio del descanso, el equipo se encuentra con zombies de verdad, y una mujer indica que todo puede tener su origen en una leyenda que data de medio siglo atrás, la cual tiene relación con experimentos científicos malogrados. Uno a uno son alcanzados por los no-muertos, mientras el director aprovecha el pánico para seguir filmando su obra, completamente despojado de toda cordura.

Ya antes de que empiece el ataque, los involucrados actúan de forma extraña, y algunas situaciones parecen no tener mucho sentido, características que se repiten mientras la cámara continúa recorriendo la acción sin un solo corte, lo que resulta en una mezcla entre experimento y homenaje a un género desgastado. El plano secuencia continúa por 37 minutos, hasta algo que parece un desenlace, y luego… La historia regresa un mes en el tiempo y revela al mismo director, esta vez dirigiendo un programa de variedades. El mismo recibe luego una oferta de trabajo bastante peculiar: realizar una ficción especial del género zombie con dos condiciones. La primera, se trata de una transmisión en vivo y, la segunda, deberá hacerla enteramente en una sola toma ininterrumpida. El director incrédulo mira directamente a la cámara, y la película pasa a la secuencia de créditos real.

La segunda parte pasa a ser entonces todo el proceso de pre-producción del especial de zombies de 37 minutos que se muestra al principio de la película, lo que adelanta que toda la obra es un gran chiste de tres actos, prometiendo un remate, como mínimo, divertido. Si no son fanáticos del género zombie, probablemente abandonen el visionado antes de la media hora, algo que podría entender. Ese plano secuencia requiere paciencia, y los que están acostumbrados a las características del cine de terror de bajo presupuesto tendrán más razones para aguantar el experimento. Sin embargo, también se evidencia que en realidad no hay zombies, y la comedia se basa en el desarrollo del especial televisivo, lo que supone todo un desafío para el director, que hasta entonces usaba su propia mediocridad como punto principal para venderse y conseguir trabajos.

Pero hay más cosas fuera de la comedia que hacen que la historia sea atractiva y se sienta fresca. El realizador es un padre de familia, cuya hija lo mira con decepción, ya que él se presta para cualquier clase de trabajo y se deja pisotear por los productores del canal, sin presentar la más mínima resistencia. Eso lo lleva a aceptar el desafío del especial de zombies, a través del cual buscará reconectarse con su hija, que también trabaja en la industria como asistente y demuestra un carácter más intenso en su labor, siempre llevando remeras de Al Pacino o Jack Nicholson, con lo cual demuestra que solo está interesada en trabajos actorales de gran compromiso. Aunque el guion no profundiza en la relación, es un detalle relevante que hace que el remate entero de la película tenga un pequeño golpe emocional cargado de una ternura sencilla y agradable.

El otro aspecto notable de la película, es que más allá de la fantástica comedia del backstage, también sirve como sátira sobre la industria audiovisual. La idea del especial de zombies es presentada por dos productores, y uno de ellos permanece en el estudio mientras se lleva a cabo la transmisión, exclamando toda clase de adjetivos positivos con respecto a la producción, aunque en ningún momento sabe realmente todo lo que está ocurriendo en el lugar. Eso no le impide llevarse el crédito entre sus colegas, y comportarse como si todo el trabajo hubiera sido fruto de su esfuerzo. El otro productor sí acompaña de cerca la realización, pero no aporta nada sustancial, así que está claro que Ueda tiene alguna anécdota negativa con algún productor o productora.

Los últimos treinta minutos de la película componen lo que sería el detrás de cámaras del especial televisivo, y es ahí donde empiezan los remates de todos los momentos extraños e inexplicables que se dejaron ver en el «One Cut of the Dead». A través de un increíble trabajo de ingeniería inversa, se revelan gags hilarantes y situaciones simpáticas que no se detienen hasta el plano final. Y así, con toda la comedia encima, se revela finalmente el meta comentario de Ueda, que entrega una alabanza al mismo acto de realizar una obra cinematográfica, que en muchos casos requiere de gran sacrificio y una capacidad infinita de resolver problemas. Desde Shaun of the Dead de Edgar Wright no se había visto una película del género zombie que desafiara convenciones con tanto ingenio y creatividad, aunque One Cut of the Dead desafía hasta esa misma clasificación, sin dejar de sorprender por su inmenso cariño hacia todo lo que permite su propia existencia.

Acerca de Emmanuel Báez 2716 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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