‘Mirai’ es una tierna reflexión sobre el legado y la familia

La envidia fraternal es el núcleo alrededor del cual Mamoru Hosada crea el nostálgico mundo de Mirai, donde Kun (Moka Kamishiraishi) , un malcriado niño de 4 años, debe enfrentarse a la llegada de su nueva hermana, la recién nacida Mirai (‘futuro’ en japonés). La bebé pronto acapara todo el tiempo y la atención de sus ocupados padres, por lo que Kun siente celos y su comportamiento se vuelve errático y violento. Sus estallidos de ira lo envían una y otra vez a otros tiempos en donde distintos eventos de su historia familiar le permitirán manejar la pequeña calamidad que se lleva entre manos, entre ellos, conocer a su hermana Mirai del futuro.

La dinámica familiar y el legado de las distintas generaciones parecen ser el tema preferido de Hosada, pues su antecesora Wolf Children (2012) explora los mismos aspectos. Sin embargo, en Mirai el autor perfecciona su trabajo retratando de manera trascendental y jovialmente realista la particular situación de la llegada de un nuevo integrante a la familia, poniéndolo en el mapa de los autores de anime más populares de los últimos años.

Si bien no queda claro si las secuencias de fantasía suceden en la imaginación de Kun o es algo más – después de todo, es un niño de 4 años –, varían desde unas ruinas góticas hasta un prado verde donde los peces vuelan, dándole un toque onírico a cada viaje que siempre es acompañado de unas imágenes visualmente espléndidas. Kun conoce a su mamá de niña e incluso a su bisabuelo (un veterano de la Segunda Guerra Mundial), y vuelve al presente conociendo un poco más de su familia. Al igual que en la mente de un niño, lo trivial y lo épico son sinónimos. Las situaciones más sencillas se convierten en aventuras llenas de suspenso que no dejan de entretener en ningún momento.

La estructura de la cinta es episódica pero no por eso menos interesante. Eso sí, algunas subtramas y pequeños detalles se sienten demasiado innecesarios y parece que la historia se esfuerza mucho más en ser conmovedora que ser memorable. Pero como Hayao Miyazaki, de quien Hosada toma mucha inspiración, la historia está contada a través de los ojos de un niño y las aventuras, fracasos y triunfos se sienten demasiado familiares, pues todos atravesamos por lo mismo alguna vez en la vida. Mirai es la historia de un niño que crece pero también de una familia que crece recordando a todos aquellos que vinieron antes de ellos. Así como para nosotros y todas las familias del mundo, la vida es pasajera pero es nuestro deber aportar un pequeño granito de arena a nuestro legado, incluso cuando en el mundo ya no quede nadie para recordarlo.

Acerca de Maximiliano Núñez 99 Articles
Escritor ocasional, aficionado al arte y amante del cine independiente.

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