‘Minari’, el lado oscuro del sueño americano

El sueño americano. Una vida próspera y exitosa en la tierra donde los sueños se hacen realidad les espera a todos los inmigrantes que cruzan la frontera de Estados Unidos, embriagados con la idea y el afán de encontrar una vida mejor para ellos y sus familias. Esta fue la realidad de Lee Isaac Chung, un director estadounidense, pero hijo de inmigrantes surcoreanos. Chung trajo de vuelta todos esos recuerdos de su infancia en la rural Arkansas para realizar Minari, su tercer largometraje en el que pinta con una prodigiosa habilidad todas sus experiencias y las de su familia mientras construían su hogar en suelo americano. Sencilla, poética y últimamente devastadora, Minari (apio de agua, en español) es, en las palabras de uno de los personajes, maravillosa.

Minari nos cuenta la historia de los Yi, una familia coreana-americana que se muda a una granja en Arkansas en los 80, en busca de la oportunidad de una mejor vida. Jacob (Steven Yeun) y Monica (Han Ye-ri) atraviesan momentos difíciles en su matrimonio; ambos viven de seleccionar pollitos para su comercialización, pero Jacob tiene planes más ambiciosos para su supervivencia. Sus hijos Anne (Noel Kate Cho) y David (Alan Kim) viven en su propio universo, pero conscientes de todo lo que sucede a su alrededor. La llegada de su abuela Soon-ja (Youn Yuh-jung) cambia por completo la dinámica familiar, pues Soon-ja es todo menos lo que sus nietos esperaban de ella.

La película sigue a cada miembro de la familia a través de sus frustraciones, decepciones, anhelos y esperanzas. Lejos queda esa versión idealista del sueño americano; la única opción es el trabajo duro, que poco o nada recompensa, pero que mantiene viva la llama de la esperanza de que llegarán tiempos mejores. A pesar de seguir distintos puntos de vista, Minari nunca pierde el enfoque del panorama general. Los actores realizan un excelente trabajo en conjunto, y se destacan Steven Yeun y la revelación Alan Kim, que se roba las escenas con su inocente y divertida interpretación. Pero sin duda alguna la película pertenece a Youn Yuh-jung, la matriarca de la familia, que brinda una actuación que conmueve y está hecha para representar el punto más emotivo de la película. La musicalización es también uno de los puntos fuertes de la cinta, porque personifica a través de los sonidos todas aquellas cosas que los personajes no logran decir, pero flotan ahí en aire, y le da un impacto emocional más fuerte, en especial durante los últimos momentos del filme.

Muchas veces utilizo la palabra ‘conmovedora’ para describir una película, pero pocas veces tiene un significado más grande, como sucede con Minari. Aunque es una película estadounidense, su mensaje resuena en todo el mundo, en especial a aquellas valientes personas que dejan su hogar y su nación en busca de un futuro mejor. Minari no busca inspirar ni cargar con el peso de una moraleja, sino que se limita a contar una historia real, donde las cosas casi siempre resultan de un modo distinto al que esperamos, pero no por eso vamos a dejar de intentar vivir la vida de la mejor manera posible.

Acerca de Maximiliano Núñez 140 Articles
Redactor y crítico de cine. Amante del cine independiente.

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