‘Los Increíbles 2’, vida de superhéroes y superpadres

Los Increíbles 2 empieza con una de las mejores decisiones narrativas en la historia de las secuelas, y es que continúa exactamente donde terminó la primera película. Es una maravilla de la animación bien aprovechada porque los temas de la primera entrega siguen siendo tan relevantes como lo eran en el 2004, y como lo seguirán siendo durante mucho tiempo más. Como dice Edna Moda, «la paternidad es un acto heroico», y eso dice mucho en una película donde los personajes tienen fuerza sobrehumana y otras habilidades que resultan inútiles ante las vicisitudes más comunes de la vida diaria. ¿De qué sirve poder levantar un automóvil con una mano si tu hijo tiene problemas con las matemáticas? ¿Qué importa poder saltar entre edificios si tu hija está enamorada de alguien que no le da la hora? Ciertamente no tiene relevancia a la hora de cambiar pañales. Una película que se atreva a encarar estos temas y al mismo tiempo entretenga sobremanera con una trama detectivesca bien desarrollada es una joya instantánea.

La decisión de empezar la secuela donde terminó la anterior es también acertada porque los temas de ahora son una extensión, y no voy a dejar de hacer énfasis en la importancia que le dan a la paternidad en la historia sin dejar de entretener un solo momento con mucho humor bien dosificado, secuencias de acción muy divertidas e ingeniosas, y un ritmo fascinante que no decae jamás, ni siquiera cuando se torna un poco genérica con el villano de turno. También está el hecho de que la ambientación retrofuturista funciona a la perfección para que las situaciones se sientan atemporales, reforzando la idea de una temática universal que es relevante en cualquier tiempo y en cualquier dimensión. Sin duda alguna, el regreso de Brad Bird a Pixar se hizo esperar y valió la pena, porque esta continuación necesitaba de su sensibilidad y su claro amor por el cine de espías de mitad de siglo pasado, que es donde resalta.

El guion -también firmado por Bird- se enfoca en las consecuencias de la reaparición de los «super» en plena ciudad. Por un lado está Violeta y su situación sentimental que se descompone por completo porque el chico que le interesa recibe una limpieza de memoria poco después de los eventos del Subterráneo, el criminal que aparece al final de la primera película y que acá forma parte de todo el primer acto que desencadena en la catástrofe política y publicitaria de los ciudadanos super. Por otro lado está Dash, cuya mayor preocupación son las matemáticas, lo que pone en aprietos a su papá, porque se queda encargado de los chicos una vez que un magnate de las telecomunicaciones se ofrece para ayudarlos a cambiar la percepción del público y cambiar la política a favor de los super, poniendo a Elastigirl al frente de nuevas misiones diseñadas para inclinar la opinión popular. El dilema se acentúa porque Bob, alias Mr. Increíble, se percata de que sus dotes como padre no eran tan maduros como lo tenía asumido, obligándose a rever todo lo que sabía hasta entonces acerca de su rol en la familia.

Por si eso no fuera poco, el pequeño Jack-Jack empieza a revelar sus poderes, lo que pone en riesgo toda la misión de Elastigirl que seguramente no podrá evitar su instinto maternal y preferirá abandonar su aventura para volver a casa a encargarse de las cosas. Sin embargo, Bob no puede dejar que eso ocurra porque realmente anhela una vida más tranquila y libre para él y para sus hijos, que están odiando la idea de tener que ocultar sus habilidades de todo el mundo ahora que pudieron probarse en la isla. El guion salta de todo este meollo familiar a las nuevas misiones de Helen, que está desempeñándose de maravillas tras la aparición de una misteriosa figura que se denomina el Rapta-pantallas, hipnotizando a las personas a través de las pantallas de dispositivos de comunicación, y poniendo en peligro la vida de los ciudadanos con un mensaje acerca del consumismo, así como el conformismo que supone la existencia de los superhéroes para el ciudadano común.

Ambas tramas se desarrollan demasiado bien sin invalidarse entre sí y sin sobreponerse. Las misiones de Elastigirl son emocionantes y la forma en la que se llevan a cabo están entre graciosas y sumamente inteligentes. Una secuencia en particular en la que debe salvar a una embajadora que se encuentra en un helicóptero me tuvo al borde del asiento y supera fácilmente a las mejores escenas de acción del año, y su primer enfrentamiento con el Rapta-pantallas es realmente encomiable y merece múltiples visionados para poder apreciar la belleza en los detalles bien pensados de cada escena. A su vez, Bob descubriendo la futilidad de sus poderes en el caos familiar no tienen precio y asumo que pegará mucho más fuerte entre el público adulto, en especial el que está acostumbrado a las vicisitudes de la vida de padre, cuando uno realmente desea tener ciertas habilidades especiales que no tienen que ver necesariamente con la fuerza sino más con la resistencia y la paciencia, además de la comprensión, que se muestran como aptitudes mucho más importantes que poder sobrevivir a una explosión casi sin ningún rasguño.

Encima de todo, la película es visualmente genial. El estilo retrofuturista es magnífico, y el hecho de que la secuela llegue 14 años después de la primera hace que sea todavía más hermosa porque se nota que trabajaron arduamente en los detalles más minúsculos. Es sencillamente fascinante que estos personajes existan en un mundo tecnológicamente avanzado pero los vehículos y los dispositivos tengan todos un estilo de los años cincuenta, lo que le da un aire de ensueño, reforzado por la fantástica banda sonora de Michael Giacchino, que también es muy reminiscente de las películas y series de espías del siglo pasado, entre James Bond y Mission: Impossible. Si bien la primera película obviamente ya tenía como fondos estos escenarios, la riqueza visual de la secuela hace que uno admire mucho más la prolijidad en la animación.

Es también muy interesante que la segunda parte llegue en pleno 2018 donde uno de los temas de más relevancia social en el mundo tiene que ver con la cuestión de roles, y cómo el paradigma necesariamente debe cambiar para dar lugar a nuevas figuras humanas más predispuestas a colaborar con un mejor entorno para todos. El timing también es curiosamente apropiado porque la primera película adquiere ahora un tono mucho más presciente, habiendo tenido como villano a un chico que creció siendo fanático de su superhéroe favorito, lo que lo llevó a obsesionarse hasta el punto de que cree tener poder sobre su ídolo. Las dos películas forman así un double-feature cuyo valor va mucho más allá de la calidad cinematográfica innegable que poseen, y que están destinadas a formar parte de la historia del cine por su visión adelantada y responsable, aparte de ser entretenidas casi de forma impoluta. Y si hablamos solamente respecto al género, Los Increíbles 2 es sencillamente una de las mejores películas de superhéroes.

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Acerca de Emmanuel Báez 2668 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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