‘Leal’, acción genérica digerible a la paraguaya

Hay dos puntos importantes con respecto a Leal para resaltar antes de iniciar este recorrido. Por un lado, estoy bastante contento de que se estén probando géneros más comerciales en el cine paraguayo. Conversando con un productor hace unos días, este me presentó un argumento muy interesante de que el público necesita acostumbrarse a la existencia de un cine paraguayo más digerible antes de pretender mostrarles trabajos más autorales y experimentales, y entre Las Herederas y Leal, es obvio que una obra como esta nueva producción nacional de acción es más acertada para conseguir una concurrencia masiva. Por otro lado, es una verdadera pena que el guion siga siendo el punto más flojo de la mayoría de los proyectos donde hay esa visión más comercial respaldada por equipos de última tecnología y una producción de mayor valor financiero. En este caso, el libreto firmado por Andrés Gelós (Cumbia Ninja) es un buen ejemplo para mostrar en clases de cine y apuntar los diversos defectos que forman una base que no se puede elevar ni con la más espectacular producción.

Dirigida por Pietro Scappini y Rodrigo Salomón, la película sigue vagamente a Ramón Fernández (un genial Silvio Rodas), que se convierte en el nuevo Ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas luego de un vergonzoso operativo militar que resultó en la humillación pública de la institución. Digo «vagamente» porque es el único personaje que tiene algo parecido a un trasfondo, lo que le da cierto peso en el desarrollo de la trama. Sin embargo, forma parte de un desfile de personajes unidimensionales sin arco ni personalidad con los cuales uno podría identificarse solamente a través de sus características básicas que resultan simpáticas y familiares. El nuevo ministro y otros dos hombres de confianza reclutan a los soldados más preparados para conformar una fuerza de Operaciones Especiales con el objetivo de desbaratar una organización criminal que los tiene en zozobra. El grupo de comandos dependerá de un trabajo de Inteligencia que los ayudará a dar varios golpes, aunque la meta final es dar con los capos del narcotráfico de una forma brutal.

Scappini y Salomón tienen mucha formación en publicidad y videoclips, lo que no señalo de forma negativa. Tony Scott, un director del que beben mucho para la dirección y el montaje, inició su carrera realizando comerciales, aunque su paso al cine se dio de una forma muy natural, con un entendimiento del lenguaje cinematográfico muy particular sobre el cual imprimió su estilo, que lo acompañó hasta en sus películas menos memorables. Los dos directores de esta obra paraguaya hacen un trabajo bastante decente con un guion que solamente une situaciones y apenas se toma el tiempo en desarrollar a los protagonistas que los atraviesan, aunque en algunos casos ni dichas situaciones están bien estructuradas. Tomemos como ejemplo una escena inicial cuando el militar retirado Ramón Fernández es citado debido a una supuesta emergencia, la cual resulta ser su nombramiento como ministro de la SENAD. De un plano a otro se produce un salto en el tiempo y espacio abrupto y muy chocante que viola las reglas más básicas de la elipsis cinematográfica por la falta de información intermedia.

Tal vez en el guion exista una breve escena en la que el Presidente de la República se reúne con el personaje para explicarle por qué lo necesita, o se muestre un reporte de noticiero televisivo que cubra el evento del ascenso; y tal vez se quedaron cortos de presupuesto durante la producción. Quizás se tomaron el guion terminado como un cimiento intocable, mientras que en muchas producciones de cualquier envergadura es completamente normal seguir modificando partes durante la filmación. Estas preguntas me intrigan porque siento que los realizadores tienen potencial, saben manejar la cámara, y definitivamente hay talento que se puede pulir, pero «con un guion malo, ni siquiera un buen director puede hacer una buena película» (Kurosawa). Lo que también me preocupa es que Scappini y Salomón no hayan visto suficiente cine del género. El estilo es evidentemente una imitación de Scott (abusando mal con las transiciones de imágenes superpuestas), pero el guion presta descaradamente de películas superiores como Clear and Present Danger, y ni que decir de la resolución de uno de los problemas de Inteligencia, que básicamente roba a El Secreto de sus Ojos. A la primera, podemos decirle homenaje, pero a la segunda le copian desvergonzadamente con ciertas modificaciones para tratar de zafar.

Lo que hace más llevadera la experiencia son las actuaciones y los personajes en sí, a pesar de no tener ningún desarrollo sustancial. La química en el elenco está bien manejada y el dinamismo en las relaciones hace que los personajes se sientan reales, y sus interacciones, verosímiles. Ahí destacan los cuatro miembros del grupo comando con sus simpáticas peculiaridades, tales como Tembleque, que es un experto francotirador a quien la mano le tiembla cuando no tiene el dedo en el gatillo. Luis Aguirre, Fabio Chamorro, David Gerber y Sergio Quiñónez tienen sus momentos donde resulta muy agradable verlos interactuar, en especial una escena previa a un operativo final, donde cada uno se muestra más abierto y cuenta un poco de sí mismo. Narrativamente queda forzado, pero actoralmente funciona bien. (Una nota simpática: las dos películas paraguayas del año tienen una escena de compañerismo militar muy similar, aunque en La Redención hay mayor desarrollo). También sale airosa Andrea Quattrocchi como Betty, la analista principal del equipo, que creo que es la más experimentada del elenco joven en lo que a audiovisual se refiere y también la más prometedora, aunque nuevamente su personaje -como todos- sufre por un tratamiento pobre. A pesar de que interpreta a una joven prodigio, se bloquea con el enigma de un código secreto que usan los narcos, el cual podría haber descifrado rápidamente con una búsqueda en Google.

Los momentos más jocosos vienen de la mano de Mauricio Jortack como el cantante cumbiero Roberto Vallejos, a quien usan para poder ingresar a una fiesta que se lleva a cabo en la mansión de unas de las familias criminales. Jortack es un humorista argentino idóneo para el papel que le dieron, y creo que cualquier película con un argentino que sepa insultar tiene un punto a favor, en especial cuando se trata de un largometraje que desesperadamente necesita de donde sostenerse. Sin embargo, es el actor chileno Gonzalo Vivanco el que se lleva este mérito como el villano que se hace con el control de las pistas clandestinas donde aterrizan las avionetas con cargamentos de drogas. Vivanco se toma su tiempo con cada línea de diálogo, como sopesando cada palabra antes de abrir la boca, y su mirada realmente expresa una malicia tácita que provoca miedo, como un buen capo mafioso de cine. Completan el elenco Félix Medina, Martín Oviedo, y Andrea Frigerio, todos competentes, en mayor o menor medida.

También me alegra que la película no sea para nada propagandística, que era mi temor principal con todos los materiales publicitarios (en especial el ridículo subtítulo de Solo Hay Una Forma de Vivir). Es simplemente acerca de un grupo militar organizado para ejecutar una misión, sin ningún discurso político en el medio, al menos no uno evidente. Todo esto enmarcado en una película de acción sencilla con un estilo videoclipero que se digiere fácilmente aun con todos los defectos que arrastra. Me interesa ver a los directores con un guion de verdad que tenga vida propia, y un trabajo de montaje concienzudo que no parezca un mejunje de efectos de transición predeterminados que solo estén ahí porque quedan cool. El deseo es que el oficio los lleve por mejores caminos, pero que no dejen de preguntarse el por qué y el para qué en cada decisión, algo que hubiese ayudado a Leal a ser más que una película genérica que puede llegar a entretener, pero así también se perderá entre la abundancia de títulos de la misma clase.

¿Qué les pareció la película? Dejen su calificación y comenten!
Total: 170 Promedio: 3.3

Pueden escuchar también ya el podcast sobre Leal y la crítica de cine en el Paraguay.

Acerca de Emmanuel Báez 2655 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

3 Comentarios

  1. Coincido plenamente con el análisis. El guión aún sigue siendo una materia pendiente, otra cosa que para mi gusto es exagerado, es el uso de la cámra en mano. Unos palnos más estables, creo que sería lo más conveniente en muchas que lo requerían. Pero vamos por buen camino.

Deja un comentario :D