‘La Vieja Guardia’ es más que una simple propuesta de acción y peleas

Ya sabíamos desde hace casi dos décadas que Charlize Theron era una fuerza imparable en Hollywood, aunque la industria no le dio tanto crédito más allá de los papeles puramente dramáticos que hizo. Fue en el 2015 que finalmente todos la reconocieron como algo más que una poderosa actriz gracias a la contundencia que demostró tener en Mad Max: Fury Road, convirtiéndose instantáneamente en una de las figuras de acción más imponentes del cine reciente. Volvió a demostrar que tenía eso y más con Atomic Blonde, y con La Vieja Guardia está más que confirmado que es una fantástica fuente de energía que no se agote en el futuro cercano.

La película es una apuesta más de Netflix para meterse en el mundo de las franquicias cinematográficas, algo que viene intentando desde que empezaron a producir sus propias películas, sin conseguir más que productos mediocres. Si bien esta propuesta de acción tiene algunos elementos de fácil disección, encara el concepto de «personajes inmortales» de una forma más humana y con otros elementos novedosos o, al menos, bien trabajados, logrando un balance dinámico entre lo previsible y lo fresco.

El argumento base es bastante simple: un grupo de mercenarios inmortales son descubiertos y harán lo que sea necesario para mantener el anonimato en plena era digital, al mismo tiempo que reclutan a un nuevo miembro que acaba de descubrir que tampoco puede morir. Hasta ahí todo puede parecer sencillo (y es fácil quedarse con la premisa y no ahondar porque en esencia no parece ser más que otra película de acción del montón), pero el guion de Greg Rucka (basado en su propia novela gráfica) está enriquecido con una mitología interesante que se va desdoblando a medida que avanza la trama, relatando por un lado el pasado de los protagonistas de una forma íntima y tridimensional, y por otro lado solidificando un conflicto interno para la nueva recluta, una joven marine llamada Nile (Kiki Layne).

Theron interpreta a Andrómaca de Escitia (o Andy, para sus amigos), y es la líder del grupo, no solamente por su superior destreza sino por ser la más antigua, una inmortal que dice no saber exactamente cuántos años tiene. Podría ser entre dos mil y seis mil años, pero ese detalle no es realmente lo importante sino la vida que llevó a lo largo de los siglos, y todo lo que aprendió, sintió, experimentó, y sufrió. En flashbacks bien insertados se entrevé su pasado, y su relación con una mujer llamada Quynh (Veronica Ngo) Sus compañeros son Booker (Matthias Schoenaerts), Joe (Marwan Kenzari), y Nicky (Luca Marinelli), y el problema para el equipo empieza cuando son emboscados tras aceptar un trabajo de un exagente de la CIA interpretado por Chiwetel Ejiofor.

La película está dirigida por Gina Prince-Bythewood, y no me avergüenza admitir no conocerla porque me entusiasma descubrirla con una película de acción bien ejecutada, con secuencias de peleas intensas que no se conforma con los puños sino que hay una coreografía bien trabajada que refleja correctamente la experiencia de Andy y sus compañeros. Theron sufrió varios golpes durante la filmación y hasta tuvo que someterse a tres cirugías, según revela el coordinador de peleas Danny Hernández, quien la halagó por su compromiso con el trabajo.

La joven Layne es por su parte una gran revelación, al menos en lo que al género de acción se refiere, puesto que ya deslumbró en If Beale Street Could Talk hace un par de años. Convence con su balance entre vulnerabilidad y determinación, y hace que su evolución sea verosímil con una carga emocional suficiente como para que uno sienta empatía y quiera seguirla mientras cumple con su propio viaje del héroe. También aporta la química que tiene con Theron y la relación que van moldeando conforme avanza la trama, y finalmente conquista con un espíritu vigoroso, al menos lo permitido dentro de una película de dos horas bien dividida entre varios personajes.

Lo único penosamente caricaturesco es el personaje de Merry, interpretado por Harry Melling, que había hecho de Dudley en la saga de Harry Potter. Acá interpreta al jefe de una farmacéutica que trabaja bajo el lema de que «el fin justifica los medios», por lo que busca secuestrar y torturar a los inmortales con el supuesto objetivo de descubrir curas para las peores enfermedades del mundo. Su propósito es creíble, pero su presencia es unidimensional y poco amenazante, lo que le quita cierto peso a la trama porque ya estamos hablando de personajes que no pueden morir. De cualquier manera, el mayor atractivo está en el desarrollo de Andy y Nile, y la promesa de una franquicia que podría funcionar si mantienen el rumbo trazado y logran elevar la apuesta.

Acerca de Emmanuel Báez 2716 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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