‘La Redención’, un viaje a medias

Hace unos cuatro años llamaba a Latas Vacías «el cine que promete» porque me parecía que había sido testigo de un talento que solamente necesitaba tiempo y pulimento. Sin embargo, en un segundo visionado que se dio en el 2017 en una sala de cine decente (la primera vez había sido en un conocido teatro que no está preparado para proyecciones cinematográficas) comprobé que no solamente había sentido bien años atrás, sino que la película era realmente hermosa en su sencillez y su humildad, que son dos características con las que describiría contadas producciones audiovisuales nacionales que apuntan al cine. Eso solo hizo que anticipara más el nuevo trabajo de Herib Godoy, que llega bajo el título de La Redención, y explora un poco el legado de la Guerra del Chaco, uno de los conflictos bélicos más grandes de la región en el que Paraguay se enfrentó a Bolivia entre 1932 y 1935.

La película es esencialmente un road movie en el que Marlene, una joven despierta y determinada, y José, un veterano de la guerra, viajan para encontrarse con otros excombatientes que puedan ofrecer alguna información acerca del destino del camarada de uno de ellos, que es abuelo de la joven. A medida que la historia avanza, se va mostrando cómo fue la vida de José al unirse a la guerra y la relación con sus compañeros, que no fue algo grato al principio, ya que lo tomaban como alguien que había llegado a su posición por nepotismo y no creían que soportaría el conflicto después del primer disparo.

Lo bueno de acerca del segundo largometraje de Godoy es que sigue sintiéndose sencillo y humilde, y sinceramente espero que esos dos atributos lo sigan acompañando en sus siguientes trabajos. También es bueno porque hacen que la obra sea mucho más llevadera a pesar de tener un guion flojo que se tropieza consigo mismo al avanzar rápidamente hacia un desenlace muy poco satisfactorio. La mitad de la trama se sitúa en el año 1991, en el viaje de Marlene y José, y la otra mitad se sitúa en 1933, durante los días previos a la segunda batalla de Nanawa. El problema principal es que las dos historias no funcionan juntas, y realmente me hizo anhelar alguna película que se ambiente por completo en las trincheras. Aunque Lali Gonzalez como Marlene y Juan Carlos Notari como José están más que bien en sus respectivos papeles y su aventura es entretenida y reveladora, definitivamente no representan la mitad más memorable de la obra.

El guion palidece notablemente porque gran parte de los diálogos entre la joven y el veterano se sienten muy forzados, y el desarrollo de ambos es casi nulo. Marlene es una joven que no tiene miedo de decir lo que piensa y busca un cambio radical tras el fin de la dictadura de Stroessner, y es capaz de sacar de la mochila algún libro sobre temas sociopolíticos relevantes y recitar sus líneas con convicción, aunque la energía de la actriz haga que se sienta más como si acabara de aprenderse dichas líneas de memoria. Sin embargo, no creo que tenga la culpa ya que el guion ni siquiera busca profundizar en sus motivaciones ni hay un atisbo de saber algo más sobre ella aparte de que está buscando saber qué ocurrió con su abuelo. Por su parte, Notari tiene algo más de que sostenerse ya que sus intenciones son un poco más claras, y tiene que ver su participación en la guerra y las amistades que allí formó.

El elenco en 1933 es lo que hace que la película se despierte, en especial Anibal Ortiz que lidera un grupo de avanzada con una presencia casi mística a través de una interpretación sobria que me hacía pensar en Joaquin Phoenix en muchos momentos. Ortiz protagonizó la ópera prima de Godoy, y es evidente que tanto él como los demás actores tienen una conexión única y especial con el director, que se aprovecha al máximo de ese lazo con numerosas escenas en las trincheras donde los soldados discuten acerca de la vida, la muerte, política y el futuro. La camaradería es palpable y en poquísimas ocasiones el idioma guaraní sonó tan exquisito en una producción nacional, además de que en esta parte todo luce cuidado y resulta más interesante no solo por la sensación de novedad para nuestro cine sino porque la producción expone una atención al detalle loable.

Esto hace que sea doblemente penoso que el resto de la obra se sienta superficial, a pesar de que toda la premisa se basa en el viaje de ambos para descubrir el destino final del abuelo de Marlene. Tampoco ayuda el montaje con su terrible ubicación de los flashbacks, que pueden llegar a confundir más que esclarecer situaciones, y el tiempo de muchas escenas que terminan abruptamente y le quitan valor cinematográfico al producto. La nota sentimental obligatoria seguramente tocará a más de uno en la fibra patriótica, aunque la película no va por ese lado en ningún momento. Su mejor logro es que se enfoca en el aspecto individual de la guerra y su legado, aunque no se puede negar que una historia con tintes bélicos sin la crudeza de la situación no es muy interesante. De cualquier manera, es un viaje a medias que necesitaba a todas luces varias pasadas más en el guion para tener una base más sólida que pueda representar el título de la película con mayor convicción.

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Total: 31 Promedio: 3.6
Acerca de Emmanuel Báez 2649 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

2 Comentarios

  1. La película esta bien hecha!, me gustó mucho la historia contada en dos tiempos. El humor tan nuestro.. en guaraní, fue uno de los detalles que me encantó de la misma.

    SPOILER ALERT

    Hubiese sido mucho mas emotivo.. si la parte que leyó Don Villalba en el libro de Pío.. lo hubiera hecho finalmente Marlene..(mientras mostraba como Don Villalba cumplía su sueño de descansar en paz) …

    Eso le iba a dar un toque mucho mas profundo al mensaje final de la redención..

    Excelente la pagina! Exitos siempre

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