‘La Gran Aventura Lego 2’ construye más diversión e ingenio

La primera Gran Aventura Lego dejó como saldo principal un tema musical pegadizo que se reprodujo en loop durante semanas en las principales plataformas de streaming y, seguramente, emisoras de radio. Todo es Increíble se convirtió en un verdadero hit, y así también la película misma, que sorprendió a la mayoría cuando al principio nadie creía que podían llegar a hacer algo interesante con el producto. ¿Una película sobre Legos? Por supuesto, nadie se atreve a negar que se trata del comercial más elaborado en la historia de la compañía, pero se aprecia bastante que se hayan dignado en hacerlo con una historia divertida que funcionó en distintos niveles.

La secuela llega cinco años después, y definitivamente no es tan increíble como la primera entrega, aunque solo por poco. La trama avanza desde donde concluyó la primera gran aventura, con los extraños seres alienígenas destruyendo todo a su paso, provocando un colapso total en el mundo y dando paso a una distopía desértica al mejor estilo Mad Max. Sin embargo, a pesar de la hecatombe, Emmet se mantiene siempre alegre, sin dejarse afectar por la depresión generalizada. Así empieza la tesis del dúo de Phil Lord y Christopher Miller, quienes esta vez se encargaron del guion, dejando la dirección a Mike Mitchell. Temáticamente la película recorre caminos interesantes que hablan sobre la lealtad entre hermanos y el concepto de alegría y felicidad, tan simplificados en numerosas obras infantiles.

El problema está en que la trama inicia sin convicción propia, con una serie de gags que carecen de fuerza. Los personajes se muestran estancados en sus propias narrativas, y el guion tarda en darles forma, hasta que un misterioso ser de otro reino aparece y secuestra a varios de los amigos de Emmet, incluyendo a Lucy, que hasta entonces mantenía una actitud bastante pesimista a pesar de los esfuerzos de Emmet de contagiarle algo de su propia visión alegre de las cosas. Es entonces cuando el maestro constructor debe enfrentar realmente su destino, atravesando el límite de su mundo hasta donde jamás había imaginado ir. En el camino se encuentra con Rex, un viajero solitario que maneja una nave espacial en compañía de dinosaurios inteligentes que siempre hablan en su propio idioma (subtitulado para el humor).

Como Lord y Miller ya dejaron caer el telón al final de la primera película, revelando que todo el tiempo se trataba de una historia imaginada por un niño jugando a escondidas con el gigantesco set de Lego de su padre, retoman la misma narrativa para contar una historia sobre la unión entre hermanos. Asumo que no había una intención aguda de repetir el misterio, ya que se muestra varias veces que hay una disputa humana detrás de este conflicto Lego y, aunque no se revela de buenas a primeras que se trata de una disputa entre el niño ya crecido y su hermana menor, se hace evidente ante la repetición que se torna innecesaria.

Sin embargo, la secuela es mucho más colorida y musical que la primera, y la canción principal (titulada apropiadamente Catchy Song) promete quedarse en la cabeza mucho después de terminada la película. Además, en esta ocasión tiene mucha más relevancia en el desarrollo de la trama siendo de gran impacto para los personajes, que no pueden evitar caer rendidos ante su ritmo pegadizo y sus letras que contagian alegría y diversión. El hit de Todo es Increíble regresa con un remix que llaman Nada es Increíble, dando lugar a una conversación acertada sobre la normalización de los sentimientos negativos en niños y su relación con la salud mental, aunque esto último queda a debate posterior entre padres y hijos, algo genial que vienen haciendo las películas animadas desde Intensa-Mente.

La Gran Aventura Lego 2 no es tan asombrosa como la original, pero las dosis de diversión se incrementan una vez que la película supera sus problemas iniciales. Con un humor meta bien trabajado, las referencias cinematográficas ineludibles para los más avezados, y una animación fantástica que destila creatividad, hay suficiente como para omitir el hecho de que solo agregaron escenarios bien diferentes para meter otros tipos de productos Lego, o que el ritmo se tambalea un poco con algunos gags que no funcionan en absoluto. Si mantienen el ingenio, me anoto para otro hit musical animado y más mensajes subliminales sobre la imaginación que me empujarán al consumismo desenfrenado.

Acerca de Emmanuel Báez 2637 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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