‘La Casa con un Reloj en sus Paredes’ es una genial película de terror para niños

Si buscan “películas de terror para niños” se darán cuenta de que no es una categoría atestada de títulos, lo que me parece penoso porque es un tipo de cine que funciona para introducir a los chicos más susceptibles al género de terror. No me refiero a películas infantiles con temáticas de monstruos o similares como Hotel Transylvania, sino películas con elementos moderadamente aterradores como ParaNorman o Monster Squad, que suelen sazonar el terror con dosis de humor cuyo propósito es aligerar la experiencia. La Casa con un Reloj en sus Paredes tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los mejores ejemplos de este tipo de cine, y creo que no recibirá tanto elogio como merece porque se estrenó muy por debajo del radar comercial.

La película sigue a Lewis (Owen Vaccaro), un chico que acaba de quedar huérfano ya que sus padres murieron en un accidente, y ahora es enviado a vivir con su tío, el excéntrico Jonathan (Jack Black), que a su vez pasa mucho tiempo con su mejor amiga, la singular Florence (Cate Blanchett). Lo que Lewis no sabe es que tanto su tío como su amiga son hechiceros, y desde hace un tiempo están intentando desentrañar los misterios de una magia negra que está oculta en algún lugar de las paredes de la gigantesca casona donde viven, la cual fue dejada por un tenebroso mago llamado Isaac (Kyle MacLachlan) antes de morir.

Para introducir al espectador a este interesante mundo, el director Eli Roth (que se aleja notablemente de su tipo de cine de terror) propone un acercamiento juguetón e inocente a todo el aspecto mágico, lo que contrasta con la vivencia de Lewis, que acaba de perder a sus padres y se encuentra en un lugar nuevo donde empieza a escuchar cosas extrañas a la madrugada. Para aumentar su sospecha de que su tío esconde algo malo, lo ve recorrer los pasillos de la casa después de medianoche, actuando de forma muy particular. Es fácil comprender al pobre de Lewis, ya que el guion realmente lo muestra vulnerable  y agobiado por este cambio brusco. Eso hace que resulte mucho más divertido cuando finalmente descubre que su tío es un hechicero y decide enseñarle a aprender el arte, algo que el chico acepta con ganas ya que los libros y los estudios en general no le desagradan en absoluto.

La película continúa como un viaje divertido mientras Lewis aprende todo lo que necesita para convertirse en hechicero. La mitología detrás se presenta en detalles sin mucha profundidad pero con un encanto visual que funciona para llevar adelante la trama con mucha simpatía. Resulta mucho más interesante el hecho de que todo ocurra en los años cincuenta, y no haya nada de tecnología actual que distraiga del paseo, lo que evoca un poco la magia de Harry Potter. Así como en la saga más famosa del niño mago, acá también hay enormes libros, conjuros, y un mago tenebroso que parece estar muerto pero que vuelve gracias a un plan que se pone en marcha ni bien empieza la película. Eso no lo considero spoiler, por cierto, ya que es evidente que retorna de alguna forma desde que Jack Black lo menciona mientras le cuenta al chico lo ocurrido.

Con respecto a Black, está fenomenal. Es el tipo de película donde se deja llevar y divierte con sus expresiones y ademanes de siempre, aunque es Blanchett la que se lleva los aplausos. A ella tampoco le es ajeno el mundo de los magos y hechiceros, pero en esta ocasión interpreta a una bruja con un pasado trágico y un estilo más cómico. Los dos tienen intercambios geniales, ya que se la pasan insultándose de forma ingeniosa, sin perder la inocencia, pero sin ser estúpido en ningún momento. La historia de ambos (y del villano) funciona también como una acertada clase de historia sobre los horrores de la guerra, algo que no esperaba encontrar, pero que cumple su función, y que podría servir para una charla posterior con los espectadores de corta edad.

Y sobre el lado oscuro de la película, está siempre justificado en la diversión y la misma trama. Es un terror contenido, que jamás llega a ser muy fuerte para los más sensibles. Casi todos están basados en los típicos jumpscares, pero es evidente que el trabajo de sonido fue hecho pensando en un público más pueril, además de un trabajo estético que invita a sustos templados, así como un arte pavoroso de muñecos raros, robots destruidos, y monstruos coloridos que solo asustan lo suficiente como para no perder el valor de entretenimiento apto para toda la familia. La historia también posee un buen mensaje de aceptación propia y de aprender a respetar la personalidad y características de las personas, sin importar lo “raro” que puedan parecer, algo que nunca está demás en este tipo de películas.

¿Qué les pareció la película? Dejen su calificación y comenten!
Total: 1 Promedio: 4
Acerca de Emmanuel Báez 2642 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D