‘Klaus’, un nuevo clásico navideño con excelente animación tradicional

Después de tantas décadas de ver las mismas películas de Navidad cuando llega fin de año, ya era hora de agregar algo diferente a la lista de títulos que se pueden disfrutar en familia, tanto grandes como chicos. Klaus es una película de animación enteramente española y que fue distribuida por Netflix ya que los estudios creían que era una apuesta demasiado arriesgada como para comprarla. Usando una técnica de animación tradicional 2D con iluminación y retoques 3D para darle una sensación tridimensional única, es una verdadera novedad en lo que se refiere al trabajo de animación, y si se la toma en serio y se analiza el proceso, podría convertirse en la primera película de una nueva ola que reavivará el cine de animación tradicional que está algo inerte a causa de la animación CGI.

Ese es el anhelo que me nació después de ver la película, cuya trama es bastante sencilla y de fórmula, pero cuya ejecución eleva todo el material a un producto tierno y entrañable que tiene el potencial de convertirse en un nuevo clásico navideño. La historia sigue a Jesper, un hijo malcriado de una familia rica cuyo negocio principal es la administración postal. Como última medida para tratar de que valore más el esfuerzo del trabajo y la vida misma, su padre decide enviarlo a una isla remota con la misión de abrir una oficina de correo. Solo si consigue enviar seis mil cartas tendrá permitido volver a su vida de privilegios, pero una vez allí, empieza a encariñarse con los niños locales, que se encuentran en medio de una disputa legendaria entre dos familias. Cuando conoce a un viejo ermitaño de nombre Klaus, que alguna vez se dedicó a construir juguetes, descubrirá una forma de llegar a su objetivo para volver a casa.

Por supuesto, se trata del origen de la figura de Santa Claus, pero la esencia del relato es más europea que norteamericana. La historia se pone emotiva recién en la segunda mitad, después de haber pasado por varios tonos grisáceos donde impera la incertidumbre del protagonista, que se encuentra perdido en un lugar que no conoce con personas que desean lo peor para él. El guion establece unos misterios tras otros relacionados con la historia del pueblo remoto, y el director Sergio Pablos no tiene miedo en llevar su película hacia un terreno más lúgubre, lo que podría alienar a los espectadores más inocentes. Sin embargo, la fantástica animación mantiene la historia por encima de lo genérico, inclusive cuando se hace evidente que no es más que una versión navideña de Las Locuras del Emperador. Cuando la trama va revelando más detalles de los personajes y sus historias, y se torna completamente lineal, es imposible dejar de admirar los trazados, el diseño de los personajes, y la fluidez de la acción.

La técnica es realmente importante, ya que de otra manera podría haberse perdido entre tantos títulos similares, pero eso tampoco quiere decir que el guion no está a la altura. Si bien la estructura es simple, y algunos elementos son derivados, el humor está bien trabajado, sin ser obvio en muchas ocasiones, y esa inteligencia a la hora de establecer la comedia se mezcla bien con el desarrollo de Jesper, y sus interacciones con las demás personas del pueblo, desde el propio Klaus, hasta una pequeña niña sami, y una mujer que llegó mucho antes que él con la intención de ser profesora, pero que perdió las esperanzas debido al ambiente hostil que existía en el entorno. Gracias a una progresión orgánica acompañada por una animación impoluta, Klaus entrega su mensaje de segundas oportunidades y amabilidad con una emoción que cala profundo.

Acerca de Emmanuel Báez 2668 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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