‘Isn’t It Romantic’ es un tierno homenaje a las comedias románticas disfrazado de parodia

Todos los años se produce una interesante cantidad de comedias románticas, y el 90% de ellas quedan en el olvido, a menos que sus exigencias como espectador sean mínimas al punto de enamorarse fácilmente de la historia del príncipe y la asistente. Solo dos películas del género me cautivaron en los últimos meses: To All the Boys I’ve Loved Before, y ahora Isn’t It Romantic, que disfruta de las convenciones del género mientras que las tuerce un poco y las homenajea disfrazándose de parodia. Esto último es lo que me resulta más interesante porque la película realmente se vende como una burla genérica, pero detrás del velo de cinismo hay escondido un verdadero cariño por las películas románticas de las décadas pasadas, como Pretty Woman, The Wedding Singer, entre otras.

Tanto To All The Boys como esta tienen un elemento muy particular que las hacen especiales desde la partida, y es que ambas historias están lideradas por mujeres y son ellas las que están en control (o no) de las situaciones románticas. En esta película, Rebel Wilson interpreta a Natalie, una joven arquitecta que desprecia las comedias románticas y está demasiado concentrada en su carrera y trabajo, aunque en ese aspecto no logra resaltar por falta de confianza en sí misma, producto de una madre que le socavó el autoestima cuando era adolescente. No es de mucha ayuda que su mejor amiga y compañera de trabajo se pase el horario laboral mirando películas de amor o que otro compañero mire todo el día el cartel de una mujer en bikini que se puede ver a través de la ventana que está pegada al escritorio de ella, pero su vida cambiará cuando se de un fuerte golpe en la cabeza y despierte en un mundo alternativo que resulta ser una comedia romántica.

Como Alicia en el País de las Maravillas, allí se encuentra con las mismas personas del mundo real, pero estas interpretan a personajes ligeramente diferentes. Su mejor amiga Whitney (Betty Gilpin) se comporta como si fueran enemigas mortales; el empresario idiota (Liam Hemsworth) se convierte en el sensual australiano (aunque no deja de ser idiota); su vecino Donny (Brandon Scott Jones) toma el papel del mejor amigo gay estereotipado al extremo, y; su compañero de trabajo (Adam Devine) termina enamorándose de una supermodelo (y «embajadora de yoga»), interpretada por Priyanka Chopra. Natalie entonces se percata de que debe navegar la trama de su propia comedia romántica, como si se tratara de un videojuego, para poder regresar al mundo real, o al menos eso es lo que piensa porque tiene en su cabeza que el final feliz se da al conseguir el amor de un hombre.

Con esta premisa, el guion firmado por Erin Cardillo, Dana Fox, y Katie Silberman presenta una historia que supuestamente se ríe de las comedias románticas, aunque en el fondo las admira. Sin embargo, no se trata de una hipocresía sino de una adaptación de los clásicos tropos del género, agregándole una cuestión importante a la hora de hablar de amor en pleno 2019, y es el amor propio. Eso tampoco es algo novedoso, muchas películas románticas ya encararon la importancia del amor propio antes del típico relato de la media naranja pero ahí entran otros elementos relevantes, como que Wilson se aleja de la descripción común de las protagonistas de este género, lo que hace que se sienta fresca. Y empujando esa sensación está su caracterización, la más madura y personal hasta la fecha, lo que eleva la moraleja un poco más allá de lo básico.

Lo más simpático de la propuesta es que es una película PG-13 con una protagonista que vive en un mundo para mayores de 18 años, y una vez que ingresa a la realidad ficticia no es capaz de proferir una sola mala palabra, lo que se convierte en un gag recurrente con un remate espectacular. Este chiste tiene sentido solo si comprenden que la MPAA (la asociación norteamericana de cine) es la encargada de revisar las películas y otorgarles la calificación, dependiendo del contenido, y según sus reglas, una película PG-13 puede tener hasta un «fuck» en sus diálogos. Hay todo un submundo de películas PG-13 con un solo fuck en toda la obra, y esta definitivamente tiene uno de los mejores usos.

Isn’t It Romantic se gana su lugar en el panteón de las comedias románticas, y también habla un poco acerca de lo que consideramos romántico hoy en día, invitando a que repensemos los conceptos y los adaptemos para una nueva generación más exigente. Dentro de su homenaje la película se pasea por senderos muy transitados porque al final es eso mismo que la protagonista tanto rechaza, pero su logro está en conseguir que esa familiaridad vaya bien de la mano con el revisionismo que propone, entregando una historia que contagia alegría.

Acerca de Emmanuel Báez 2648 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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