‘Hospital de Pobres’, otra película paraguaya para olvidar

Lo primero en lo que pensé al terminar de ver Hospital de Pobres fue que me provocó reacciones muy similares a cuando vi The Room por primera vez, lo cual no fue hace mucho. De hecho, mi primer visionado de la obra de Tommy Wiseau se dio después de haber visto The Disaster Artist, lo que creo que ayudó a que la experiencia no sea tan insufrible. Esta nueva producción paraguaya tiene una estructura muy parecida: actuaciones deplorables, doblaje lamentable, cambios bruscos de tono, comedia involuntaria, una fotografía amateur, y una banda sonora que parece sacada de una librería de piezas orquestales predeterminadas. Algo que sí les concedo es que intentan abordar un tema muy relevante -el nefasto sistema de salud pública del país- a través de un thriller con tintes sobrenaturales, lo que supone una idea genial en papel, mas no en el producto final.

Bajo la dirección de Rafael Gunsett y Lily Gunsett, la película se ambienta enteramente en un ficticio nosocomio adonde van a parar las personas más pobres, aunque el sistema de salud apenas da abasto para la cantidad de pacientes que ingresan, y la mayoría de ellos permanecen día y noche aguardando en los pasillos mientras algún médico se digna en atenderlos. El paralelismo es inmediato y la crítica social es evidente, aunque la realización hace imposible que cale cualquier tipo de mensaje o interés en la historia o cualquiera de sus protagonistas. El principal es Lucas, un doctor recién recibido que acaba de anotarse para una residencia, y descubre una realidad que no había conocido hasta ese entonces, lo que pondrá a prueba su vocación y su espíritu de ayudar a los más necesitados. En su estadía en el hospital sospecha que las falencias preexistentes se deben a alguna especie de conspiración, e irá más allá de sus deberes con tal de llegar al fondo del asunto y conseguir que las personas puedan ser atendidas como se merecen.

El guion se pasea por varios géneros, siendo el principal el thriller, pero se salpica con demasiados ingredientes discordantes entre el humor, el misterio, el terror, el romance, y hasta un elemento sobrenatural en la forma de una niña que tiene visiones fantasmales, todo para hacer hincapié en la problemática de la salud pública. Alguien verdaderamente experimentado podría haber encontrado el balance adecuado entre tantas piezas, pero destreza es lo que menos se puede apreciar, y tampoco creo que una mejor dirección actoral podría haber conseguido algo del mejunje de interpretaciones aficionadas que hacen difícil soportar cada escena. Después de unos cuarenta minutos, la película se quiebra definitivamente, dando lugar a la comedia involuntaria que, mezclada con los demás elementos, convierten a la historia en un espectáculo lastimoso que resulta hilarante en múltiples ocasiones. Esto termina funcionando a favor de la película, aunque no la salva en absoluto.

Todo parece filmado como si se tratara de un ejercicio actoral, algo que sentencio con experiencia, habiendo trabajado detrás de cámaras en el rubro durante un buen tiempo. Es un problema que se viene repitiendo y que expone un desconocimiento completo sobre el tipo de textura necesaria para que una obra se sienta cinematográfica. Pero aún si visualmente hubieran encontrado el camino, hay un guion repleto de personajes unidimensionales y situaciones demasiado forzadas que no tienen sentido, lo que me hizo pensar en varias ocasiones que el resultado hubiese sido diferente si abrazaban un estilo B desde el principio. De hecho, toda la película tiene un aire de Cine B potencial y me encontré deseando con ganas algún giro sobrenatural duro al mejor estilo del cine de terror de bajo presupuesto de los ochenta, tal vez con vampiros o alguna clase de criaturas crepusculares. Ciertamente eso hubiera dado más fuerza al mensaje.

Con solo delinear la trama es fácil percatarse de las buenas intenciones de los realizadores, pero no es suficiente para elevar la paupérrima calidad del trabajo que, como varias otras obras nacionales que se proyectaron en complejos de cine sin un debido y necesario filtro, responden a la falacia malnutrida de que la voluntad es suficiente para crear una obra cinematográfica competente. Este claro retroceso es todavía más penoso teniendo en cuenta que llega después del éxito de taquilla de Los Buscadores, y la maravillosa recepción internacional de Las Herederas, que pone de buena manera a Paraguay en el mapa mundial como no se había conseguido hasta ahora, creando intriga y ansias por un país con una cinematografía prometedora. Hospital de Pobres está a la misma altura de trabajos como Santificar Lo Profano, aunque una vez superada la vergüenza ajena, al menos me provocó unas buenas carcajadas que hicieron más pasable la experiencia.

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Total: 38 Promedio: 2.1
Acerca de Emmanuel Báez 2649 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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