‘Halloween’, el Despertar de Michael Myers

Halloween 2018 es a Halloween 1978 lo que Star Wars: The Force Awakens es a Star Wars: A New Hope. La película sigue casi los mismos puntos que el film original de John Carpenter, transita por los mismos escenarios, y repite varias de las mismas situaciones, aunque la línea temporal aclara que es lógicamente una secuela directa y que no podría existir sin su predecesora. El hecho de que tengan mucho en común reduce el efecto general de la película, así como The Shape (o La Forma), como es nombrado originalmente la figura de Michael Myers, es reducido a su condición más humana, perdiendo ese efecto de suspenso sobrenatural que tenía la primera película. Nada de esto evita que sea uno de los títulos más entretenidos del año, y que el retorno del asesino de niñeras tenga una fuerza brutal cargada de sorpresas que reavivan el fuego del género slasher.

La decisión de ningunear todas las secuelas previas cumple dos propósitos: por un lado, creo que es muy inteligente la forma en la que desarrollan la historia de Laurie Strode, que en esta línea temporal tuvo una juventud arrastrada por el trauma de haber sobrevivido al ataque de Michael Myers, proyectando después esa paranoia en su única hija, cuya infancia fue básicamente una preparación para un posible enfrentamiento con el asesino. Su retorno, cuarenta años después, se da en medio de una desconexión familiar, ya que la hija de Laurie ahora tiene una hija adolescente y una familia propia, y se mantienen alejados de su abuela, que es descrita casi como la loca del pueblo. Sin embargo, la vuelta de Myers revela que todo su esfuerzo fue justificado y que la leyenda del Boogie Man nunca muere. Por otro lado, al ignorar por completo las secuelas anteriores, es evidente que se les hizo más fácil vender la película como la continuación oficial que como la número nueve en toda la saga.

Lo bueno es que Jamie Lee Curtis está realmente genial, logrando que sea también su regreso como una heroína de acción más fuerte y acorde al año en que vivimos. Debido al trauma de su adolescencia, su personaje pasó a una fase Sarah Connor (usando en una escena casi la misma camisilla que usaba Linda Hamilton en Terminator 2), convirtiendo su casa en un fuerte militar cubierto de trampas, con un bunker especial donde guarda distintas clases de armas, y que construyó décadas atrás con el objetivo de resguardar a su hija del regreso de Myers. El guion de David Gordon Green, Danny McBrideJeff Fradley se toma el tiempo para indagar en la psicología del personaje, explorando las consecuencias de aquel evento traumático que la cambió por completo. Eso se traduce en algo de drama familiar que le resta atmósfera de suspenso pero que suma para entender mejor todo lo que atravesó la familia, llevando a la película un poco más allá del slasher típico que no se interesa de más en sus protagonistas.

Esto funciona muy bien porque la trama carga con una incógnita interesante a través del personaje del nuevo doctor de Myers, interpretado por Haluk Bilginer, que se intriga en conocer a fondo el efecto que pudo haber tenido el asesino en el desarrollo mental de Strode, y cómo las heridas mentales pueden nunca sanar si es que no hay una confrontación con los demonios del pasado, ya sean estos metafóricos o literales. Es así como cuando Myers finalmente se libera por completo y se acerca cada vez más a la familia de Laurie, que todo resulta mucho más emocionante y la tensión se dispara. Cuando en la primera película uno quizás esperaba que la «chica final» sobreviviera simplemente por ser la más «inocente» y «centrada» del grupo, concepto que está ya bien pasado de moda, acá hay un riesgo emocional mucho más grande porque la familia se va recomponiendo a medida que descubren que Laurie no estaban tan equivocada como todos creían, y que sus intenciones, siempre fueron buenas, a pesar de que la forma en la que crío a su hija y el efecto que eso tuvo en ella no fue la mejor.

Y cuando finalmente Laurie se enfrenta a The Shape es cuando se justifica por completo el boleto de entrada. Si bien varios de los golpes fulminantes del enmascarado se dan como una especie de homenaje al film original de Carpenter, los nuevos son realmente exquisitos (si me permiten usar tal palabra para describir el gore de la película), y cada aparición sangrienta del mismo amerita un acompañamiento con aplausos y vítores, en especial cuando finalmente le dan play a la nueva versión del tema clásico, compuesto acá por John Carpenter, Cody Carpenter, y Daniel Davis, quienes hacen una excelente revisión que evoca a la perfección la sensación generada por la pieza desde hace tantas décadas. Es evidente que hablar de una secuela no sería spoiler. Si bien la persistencia de Michael Myers tiene menos sentido que la de Jason o Freddy, ya que no es un ser sobrenatural, el trabajo de Gordon Green como director es muy acertado, y así como el regreso de Star Wars en el 2015 fue un paseo por los mismos caminos, espero que para el siguiente Halloween se atrevan a alejarse de lo conocido para una nueva generación.

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Total: 4 Promedio: 4.3

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Acerca de Emmanuel Báez 2660 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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