‘Glass’ termina de analizar a héroes y villanos en el mundo real

Finalmente Shyamalan aleja la cámara y revela el cuadro completo. Glass presenta la culminación de una saga subversiva que analiza el concepto de superhéroes y villanos desde una óptica realista, buscando responder la pregunta de qué sucedería en el mundo real si estos personajes existieran entre nosotros. El resultado es un thriller sumamente interesante que no se conforma con una visión simplista del asunto, sino que sigue dándole vuelta a la teoría, esquivando expectativas y ofreciendo respuestas que buscan la verosimilitud y no la frivolidad. El desenlace definitivamente no corresponderá con lo que la mayoría espera, pero tampoco creo que deje indiferente a nadie.

La película inicia con La Bestia ahora suelta pero buscando más formas de hacerse notar. El mismo revela que, a pesar de haberse mostrado al mundo, estos no creen en su existencia, por lo que La Horda debe encontrar la manera de causar un mayor impacto en la sociedad. Por otro lado, volvemos a ver a David Dunn, que deambula por las calles de la ciudad cuando va cayendo la noche topándose con personas anónimas, buscando descubrir el paradero del asesino serial de múltiples personalidades. Para eso cuenta con la ayuda de su hijo, quien va trazando caminos diarios para que David pueda recorrer. Las personas sí están más al tanto de su presencia, habiendo recibido diferentes apodos en internet por quienes van creyendo que es más que un simple justiciero.

Shyamalan no se anda con rodeos y los enfrenta en los primeros diez minutos, dirigiendo la acción con suspenso y tensión bien controlada, jamás dependiendo de subterfugios ni trucos visuales de cualquier otra película de superhéroes. Aplicando su firma inevitable de giros, David Dunn y La Bestia terminan internados en un hospital psiquiátrico, donde serán atendidos por la Dra. Ellie Staple (Sarah Paulson). Allí la película cambia de perspectiva y se transforma en una serie de entrevistas que conforman el marco teórico de la historia, que busca que acompañemos las preguntas que hace la doctora a medida que analiza a sus pacientes. El ineludible misterio se pone en marcha cuando se revela que en la misma institución también está internado Elijah Price, más conocido como Mr. Glass, y los guardias sospechan que este está tramando algo a pesar de no haber dado signos de independencia motriz en varios años.

Toda la mitad de la película se puede resumir a eso, y en la descripción puede resultar insustancial, pero los que llevan adelante la trama son Paulson y James McAvoy, que se divierte demostrando más personalidades de las que se pudieron ver en Split, aunque todas son caricaturas pensadas para el humor y la anécdota. Por su parte, Bruce Willis realmente no actúa hace mucho tiempo, y esta vez no hace mucho para convencer de que tiene ganas de hacerlo, aunque en su defensa, David no tiene ningún arco más allá de detalles personales acerca de su relación familiar que le dan un poco de peso, pero jamás son explorados lo suficiente. Samuel L. Jackson tampoco hace mucho porque se pasa la mitad de la película en silla de ruedas hasta que decide ejecutar su plan maestro. Regresan Spencer Treat Clark y Anya Taylor-Joy en papeles secundarios pero relevantes.

A pesar de que ninguno de los tres tiene un desarrollo significativo, la película no pierde gracia porque se siente sumamente verosímil. Propone la tesis de que si los superhéroes llegasen a existir o, mejor dicho, si existiera personas que están convencidas de ser superhéroes o supervillanos por haber demostrado habilidades algo fuera de lo común, estos probablemente serían encerrados y analizados por uno o más especialistas, quienes buscarán alguna respuesta en lo profundo de la psique antes de sucumbir a la posibilidad infantil de que estos seres verdaderamente tienen poderes sobrehumanos. En ese sentido, este final de la trilogía es más sobre la doctora y Mr. Glass, cuya maquinación no está exenta de vueltas inesperadas que, si bien son bastante rebuscadas, no carecen de ingenio y propósito.

Es en el clímax donde el guion de Shyamalan se descompone, traicionando su propia esencia de realismo y pasando a la otra vereda, la que está más dentro del universo de los comics fantasiosos. Si bien toda la saga es acerca de los tropos más corrientes del mundo de las historietas y cómo estos pueden ser desmenuzados, la trama pasa de un extremo a otro, perdiendo credibilidad. Lo bueno de las revelaciones es que se abre un mundo de posibilidades con una mitología de superhéroes que no deja de ser interesante, aunque espero que este remate no tenga continuación. Así como está formada -y a pesar de sus debilidades- es una trilogía genial que cumple simplemente siendo diferente y original, y no arrugándose en la familiaridad básica de la mayoría de los títulos del género.

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Total: 11 Promedio: 4.5
Acerca de Emmanuel Báez 2649 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

1 Comentario

  1. Me parecio excelente, no habia otra manera de terminar la saga, tengo que admitir que solte una lagrimas al finalizar la película por ese final inesperado, me encanta ese tipo de finales te cambia totalmente lo que tenias en mente sobre la finalización de la pelicula.
    Pd: el finde lo vuelvo a ver

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