‘Fatman’, Mel Gibson es un Santa Claus de armas tomar

Hay un centenar de películas que muestran cómo funciona la fantasía de Santa Claus. Desde cómo los elfos construyen todos los juguetes con ayuda de alguna clase de magia o instrumento fantasioso, hasta cómo se traslada a todas las casas del mundo en una sola noche. También hay numerosas películas que toman la figura de Santa Claus y juegan con otros géneros, especialmente los más serios. Y ahora tenemos un thriller de acción donde Mel Gibson interpreta al héroe de la Navidad y se lamenta por cómo están los niños en todo el mundo, ya que eso afecta directamente al negocio de los regalos. Hay elfos, un taller de construcción, muchas galletas caseras, renos, y algo de magia implícita, pero también hay un asesino a sueldo y un contrato entre la fuerza militar de los EE.UU. y el equipo de Santa Claus para hacer un trabajo extra y poder financiar la operación Navidad del año siguiente.

Fatman es una película que se toma en serio a sí misma, pero se permite un humor sardónico lo suficientemente sutil como dejarse llevar por la arriesgada premisa. Todos los elementos de la Navidad están presentes de forma realista, despojados de la magia típica de otras películas, aunque se deja entrever que Santa tiene la habilidad de saber exactamente la naturaleza y la historia de cada persona con solo observarla. La trama es un poco rebuscada: por un lado hay un niño superdotado arrogante que se molesta porque recibe carbón en Navidad, por lo que le asigna un trabajo a un asesino a sueldo a quien suele contratar para molestar a sus compañeros. Coincidentemente, este asesino a sueldo nunca recibió un regalo deseado en Navidad, por lo que acepta con gusto el trabajo de asesinar a Santa Claus.

En el Polo Norte (o algún lugar cercano) vive Chris Kringle y su esposa, además de todo un equipo de elfos que están deseosos de empezar a trabajar ya en la siguiente Navidad. Sin embargo, cada año hay menos «niños buenos», por lo que cada vez hay menos entrega de regalos, y el subsidio que reciben se hace más bajo. Todo el concepto de presentar la operación como una empresa en peligro de bancarrota es sumamente interesante, y le da un aire de autenticidad entre tantos relatos navideños. Lo que no cierra del todo es la trama del niño precoz, que vive con su abuela y de alguna forma consigue un montón de dinero para sus andanzas que no son nada infantiles. Al parecer, su carácter se debe a una ausencia paternal, pero sus acciones desentonan con el resto de la película porque se sienten más como una parodia. Es un jovencito que está trajeado todo el tiempo y toma decisiones adultas como si fuera a comprar una golosina. Imaginen al Jefe en Pañales pero en el universo de El Padrino.

Sí resulta mucho más atractiva la idea de un asesino a sueldo que finalmente tiene la oportunidad de vengarse del hombre que nunca le trajo un regalo, aunque uno pensaría que ya hubiera buscado la forma de eliminarlo hace tiempo. Su obsesión lo lleva a coleccionar juguetes que fueron realizados en el taller de Santa (los mismos tiene una placa que indica su autenticidad), pero la posibilidad de asesinarlo compensaría todo. Ahí entra Walton Goggins con una interpretación genial, muy de villano de los noventa, que es el tipo de papel que siempre le viene como anillo al dedo. Acá se siente multiplicado por el aura de amargura que lo consume, y hay algo en su mirada que siempre evoca pavor y zozobra en el ánimo. No se puede negar que está bastante encasillado, pero pocos secundarios tienen esa clase de energía.

Fatman está escrita y dirigida por Eshom Nelms y Ian Nelms, quienes espero que hayan tenido buenas Navidades mientras crecían. La visión que tienen es algo perturbadora, pero con un tono tipo thriller sacan lo mejor de sus actores (Gibson está brillante como una versión frustrada de Santa Claus). Se mantienen en el terreno de lo realista hasta el último minuto, hasta cuando hay una balacera entre héroe y villano en un enfrentamiento de pistoleros que no imaginé que jamás iba a ver en una película protagonizada por Santa Claus. El acompañamiento de Marianne Jean-Baptiste como su esposa Ruth agrega calidez y ternura a la trama como para que nadie diga que a la película le falta el espíritu navideño.

¿Qué les pareció la película? Dejen su calificación y comenten!
Total: 0 Promedio: 0
Acerca de Emmanuel Báez 2738 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D