‘Fast Color’, drama íntimo con superpoderes y traumas familiares

La popularidad global de las películas de superhéroes hizo que sea mucho más interesante cuando salen producciones pequeñas que se pueden ubicar dentro del mismo género, pero desde otras perspectivas. El año pasado el director de Train to Busan emocionó con Psychokinesis, un pequeño drama acerca de un guardia de seguridad que adquiere poderes y los usa para tratar de reconectarse con su hija. Este año le toca a Fast Color, que parte de una premisa similar, pero posee un subtexto mucho más rico y reflexivo acerca de las relaciones humanas y lo que hacemos con ellas cuando las dañamos.

Durante los primeros minutos de la película seguimos a Ruth (Gugu Mbatha-Raw), una mujer que está escapando de alguien, a juzgar por los trozos de cuerda que todavía tiene en ambas muñecas y la pistola que guarda en un bolso negro, además de la mirada desesperada mientras alquila una habitación en un motel en el medio de la nada y el rápido aseo que se regala a sí misma poco después. Pronto se hace evidente que en realidad está escapando de sí misma, a pesar de que realmente hay algunos sujetos del gobierno que están tras sus huellas, porque posee la habilidad de generar terremotos, y podría ser la clave para el futuro de la humanidad.

El escenario es un futuro desolador, ya que pasaron ocho años desde la última vez que cayó una gota de lluvia y el mundo atraviesa una sequía de proporciones bíblicas. La comida escasea y solo se consigue agua pagando una suma elevada, lo que se resiente más en las ciudades alejadas de la urbe, donde el horizonte está pintado de marrón desierto. Luego de unos desencuentros con los trajeados que la buscan, Ruth decide volver a la casa que dejó hace más de una década, y allí se encuentra con su madre, Bo (Lorraine Toussaint), y su propia hija, Lila (Saniyya Sidney), que ni siquiera sabía de su existencia, y a quien abandonó ya que el papel de madre no le quedaba bien, prefiriendo una vida de abusos de sustancias.

A pesar de ciertas exposiciones durante la presentación de la trama, hay elementos que indican que no todo está resuelto, como breves flashbacks que van apareciendo cuando Ruth se encuentra con alguna situación que dispara sus recuerdos, o la naturaleza misma de las habilidades que poseen las tres, quienes parecen ser las únicas en todo el mundo que cuentan con dichos poderes. Sin embargo, estos dones no son los mismos. Tanto Bo como Lila tienen la habilidad de desarmar objetos y armarlos de vuelta, mientras que Ruth produce terremotos después de tener convulsiones. Está claro que ella tiene un problema controlando su energía, lo que responde a una vida de drogas y las secuelas que estas dejaron.

La película está dirigida por Julia Hart, y ella también firma el guion junto con Jordan Horowitz. El mismo dibuja en la superficie un drama familiar sólido, pero los elementos sobrenaturales y las reglas establecidas representan un tema mucho más interesante. En muchos sentidos, Ruth es una mujer rota, pero nadie más que ella misma puede arreglarse, por más que tenga el apoyo de sus familiares más cercanos. «Lo que está roto, se queda roto» es la frase de la familia, haciendo referencia al hecho de que solamente pueden recomponer aquello que descomponen, sin poder extender esa habilidad a un objeto que ya se encontraba previamente destrozado. De esa misma manera, solamente Ruth puede reparar la relación con su madre y su hija, ya que la misma está dañada a causa de sus acciones. La mezcla entre el subtexto y el envoltorio es sumamente inteligente, y le agrega mayor emoción a las escenas donde las vemos demostrar sus habilidades. La tensión se mantiene gracias a la hermosa banda sonora de Rob Simonsen, que mezcla cuerdas y elementos electrónicos con gran precisión.

Las actuaciones del trío ayudan a mantener enfocado el interés, especialmente Mbatha-Raw que entrega una interpretación encomiable, contenida, y compleja, navegando entre el miedo por el futuro y el arrepentimiento por las decisiones del pasado. La trama también parece tocar temas como el cambio climático producido por el hombre, pero da apenas una pincelada y funciona mucho mejor cuando se centra en las tres mujeres y cuando habla sobre las heridas y cicatrices que se quedan en el entorno familiar.

Acerca de Emmanuel Báez 2662 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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