‘Extraction’, aparatoso cine de acción con un fascinante Chris Hemsworth

Extraction es el ejemplo perfecto de cómo una premisa volátil e insustancial puede ser sostenida por otros elementos sólidos. Siendo una película con muchas escenas de acción, el principal elemento es el trabajo de coreografía y escenas de riesgo, con un Chris Hemsworth extasiado, exponiendo su máximo potencial físico, y un equipo de especialistas llevando a cabo proezas excepcionales. Todo esto con una dirección decente por parte de Sam Hargrave, que debuta en la silla de director, y el guion preciso firmado por Joe Russo, de los hermanos detrás de las películas más taquilleras de Marvel Studios.

La trama sigue a un mercenario de gran reputación que acepta una misión altamente peligrosa: recuperar al hijo secuestrado de un capo criminal internacional que se encuentra tras las rejas. La película presenta a un protagonista claramente afectado por sucesos del pasado, con pequeño backstory relacionado a su servicio militar, tanto de forma independiente como oficial, en Afganistán. Es obvio que el PTSD es una excusa para justificar de alguna manera toda la violencia de la historia, pero Hemsworth prueba, a pesar de lo trillado del guion, que puede llegar a ser un actor excepcional.

Por un lado, está su simple presencia (aquel chiste de «ardiente intensidad» de Jumanji se aplica por completo a Hemsworth) y su evidente vigorosidad acentuada por una sensibilidad que se siente sincera. Por otro lado, está la fuerza bruta que parece poseer, logrando que cada golpe se sienta genuino. Estos dos aspectos se combinan en una interpretación robusta, pero emotiva, elevando el material más allá de esa simpleza pensada específicamente para resaltar la acción de la obra. Es uno de esos casos cliché en los que se suele decir que tal película no podría funcionar de igual manera con otro actor. Hemsworth hace que dicho argumento sea real.

Y en lo que respecta a la acción, más allá del actor, es sumamente entretenida, aunque se notan en algunas ocasiones los mecanismos efectistas en juego. Hay un plano secuencia de unos diez minutos que se desarrolla a lo largo de varios set-pieces, y si bien resulta atractivo el efecto, es también innecesario y solo funciona para el asombro momentáneo. Una vez que se perciben los cortes, llega a ser una distracción, y el ímpetu de Hemsworth es suficiente para mantener la intensidad de las escenas. Las coreografías claramente inspiradas en The Raid y otros títulos orientales de artes marciales funciona sobremanera, y el desarrollo del protagónico hace que sean además muy catárticos.

Las intervenciones secundarias de Golshifteh Farahani y Rudhraksh Jaiswal aportan para mantener el equilibrio en el desarrollo de la trama, así como la presencia de David Harbour simplemente para agregar un condimento más occidental a la película. Lo único a rescatar aparte de toda la espectacularidad, es un leve discurso anti-bélico que se inyecta con el trasfondo del protagonista y una conversación que mantiene con el chico que intenta rescatar. No es más que una tranquila pausa antes de continuar con lo más interesante que tiene para ofrecer la película, todas las aparatosas escenas de acción, que es donde mejor funciona.

Acerca de Emmanuel Báez 2705 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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