‘El Robo del Siglo’ es una gran adición argentina al género de atracos

Es fácil imaginar que después de lo ocurrido el 13 de enero del 2006 en la localidad de Acassuso de Gran Buenos Aires, más de un realizador habrá quedado con ganas de hacer una película al respecto. Cinco hombres llevaron a cabo uno de los golpes más insólitos jamás imaginados, robando exitosamente una sucursal de Banco Río con un plan maestro que despistó por completo a las autoridades. Se llevaron aproximadamente 15 millones de dólares y, aunque fueron atrapados, no pasaron mucho tiempo tras las rejas ya que usaron armas de juguete y nadie salió lastimado. Las fuerzas policiales encontraron en la bóveda del banco una nota que decía «En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores». Se convirtió en uno de los atracos más famosos del mundo, y el líder e ideólogo del golpe, Fernando Araujo, co-escribió el guion de la película titulada El Robo del Siglo, frase que la prensa usó en aquel entonces para describir el episodio.

Por supuesto, la película cuenta con las licencias creativas esperadas como para crear la tensión que requiere cualquier historia de robos. En la adaptación dirigida por Ariel Winograd, pareciera que los policías estuvieron a punto de atrapar a los ladrones, cuando en realidad los mismos ya se habían escapado por un boquete tres horas antes de que hayan ingresado los agentes al banco. En ese sentido, la adaptación cumple con los elementos de un clásico film de robos, sumándosele el carisma nato de dos grandes actores como lo son Guillermo Francella y Diego Peretti, el segundo interpretando al mismo Araujo. No es una película como ninguna que se haya visto antes, pero es sumamente entretenida y Winograd logra mezclar los distintos tonos con astucia, sin alejarse de una narrativa convencional, pero con algunos retoques que le agregan sabor al relato.

Por ejemplo, cuando ya están en pleno golpe, la película se toma algunas pausas para retroceder en el tiempo y contar cómo fueron planeando lo que están a punto de mostrar. Las pausas no entorpecen el relato, sino que agregan información pertinente que luego le dan un nuevo tono a las escenas que le siguen, cuando la película sale del paréntesis. Fuera de eso, es bastante tradicional, y se apoya en la calidad del elenco, que aparte de Francella y Peretti, es bastante sólido, aunque claramente palidecen en lo que respecta al desarrollo de sus personajes, lo que es difícil de evitar en una película con una historia donde intervienen varios. Sin embargo, el guion le dedica dos o cuatro páginas a los demás participantes, en especial a uno de los miembros que no podía mantener los pantalones puestos, y cuya relación marital fue más relevante de lo que habían anticipado.

Winograd claramente se inspira en algunos títulos similares del cine hollywoodense, tanto clásicos como más contemporáneos, como el decente Inside Man (2006) de Spike Lee, película de la que formó parte como miembro de la producción. Lo que hace que su trabajo sea superior al mencionado, y se compare más con otras películas del mismo género como Ocean’s Eleven (2001) de Steven Soderbergh, es su gran manejo del humor, género con el cual ya jugó bastante en el pasado. Acá se aprovecha mayormente de sus dos actores principales, que elevan el material a un nivel muy competente, sin ser jamás intensos ni evidentes, y cuyas interacciones constituyen gran parte de la comedia de la película. Por un lado, Peretti como el cerebro del robo, un sencillo maestro de artes marciales, pintor, y defensor del uso de la marihuana para alcanzar sus «estados cannábicos» de concentración. Por el otro lado, Francella como Luis Vitette, que invirtió su propio dinero y experiencia como ladrón con la promesa de no tener que hacer más robos pequeños, como los que venía cometiendo hasta ese entonces.

A pesar de no ser una novedad, El Robo del Siglo es una estupenda adición al género por cómo encajan sus distintos componentes, siendo acompañados de una selección musical popular de primer nivel, resaltando el buen uso de «Ultraviolento» de Los Violadores y «Alta Suciedad» de Andrés Calamaro. Seguramente otros trabajos de investigación o del tipo documental ya habrán relatado mejor los hechos -como es normal cuando se trata de adaptaciones de sucesos reales de índole criminal-, pero como película es casi un homenaje a cinco figuras que probaron que la buena creatividad no tiene límites de aplicación, por más que la meta sea reprochable.

Acerca de Emmanuel Báez 2693 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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