‘El Depredador’ entretiene con acción sangrienta digna de la franquicia

Con The Predator, se siente como que la carrera de Shane Black cerró un círculo perfecto, habiendo aparecido en Hollywood como un actor secundario en la película original con Arnold Schwarzenegger, para luego convertirse en uno de los guionistas más renombrados, dejando su firma en títulos como Lethal Weapon, The Monster Squad, entre otras joyas de la misma década. Su nuevo trabajo como director es entretenimiento brutal y sin arrepentimiento de inicio a fin que revitaliza lo que podría ser una franquicia de ciencia ficción espectacular, aunque su sello es tan particular, que creo que una continuación solo podría funcionar si él sigue en el proyecto. Sin embargo, la empresa no es solamente suya, ya que colabora en el libreto Fred Dekker, que escribió películas como Night of the Creeps y varios episodios de Tales from the Crypt. Con dos escritores con fuerte aura de los ochenta, es comprensible que una película como The Predator sea lo que es, lo bueno y lo malo.

Lo bueno es que no pierde tiempo y empieza directamente enfrentando a un equipo de soldados de élite con un Depredador que acaba de aterrizar en el planeta luego de ser perseguido por otra nave espacial en una persecución intergaláctica que concluye en la Tierra, no por coincidencia, por supuesto. Pero Quinn McKenna (Boyd Holbrook) es un comando inteligente y recolecta evidencias antes de ser detenido y cuestionado por lo que pudo haber visto, sabiendo que se acaba de convertir en testigo de algo que está muy por encima de su salario. El problema está en que lo que Quinn recolectó, lo envió directamente a la casa donde vive su exmujer Emily (Yvonne Strahovski), y su hijo Rory (Jacob Tremblay), que vive dentro del espectro del autismo aunque en un polo menos vulnerable. Así empieza una carrera brutal para proteger a su hijo antes de que otro Depredador llegue a él.

Sin embargo, tendrá la ayuda de unos cuantos extraños que conoció en el bus de custodia militar donde lo metieron después del interrogatorio. Un grupo varopinto de soldados, cada uno de ellos con algún problema judicial (además de psicológico y emocional), que decidirán ayudarlo por razones varias que no importan mucho a la trama. El grupo de actores está conformado por Trevante Rhodes, Thomas Jane, Alfie Allen, Augusto Aguilera, y Keegan-Michael Key, aunque recordarán solo a un par de esos, y al resto descartarán mentalmente porque son los menos desarrollados dentro de lo poco desarrollados que ya están, como buenos secundarios que solo sirven para agregarle algo de sabor al elenco. El buen sabor se completa con Traeger (Sterling K. Brown), que cumple el papel antagónico interesado en el uso militar de la especie alienígena, y Casey (Olivia Munn), una experta en biología evolutiva que termina en el equipo de renegados que le salvan la vida durante un ataque del Depredador.

Muchas cosas pasan en la trama, algunas de las cuales resultan difíciles de explicar porque suceden muy rápido. Pero el ritmo frenético juega a favor de la película, ya que Black lo mantiene bien equilibrado, pasando de una secuencia de acción a otra con pequeños descansos para la obligada dosis de trama que se requiere solo para generar algo de empatía con los protagonistas. Esa esencia ochentosa de la acción es lo que eleva el material, que de otra manera podría haber resultado genérica, además de que está pensada para un público más adulto, con algunas escenas de acción sangrienta espectacular dignas de la franquicia, aunque jamás cayendo en la gratuidad. En la última media hora se cae un poco por problemas de montaje, y porque las situaciones más interesantes ya ocurrieron en la mitad de la historia, entregando un clímax que se siente repetitivo, pero sin dejar de ser entretenido.

También hay una expansión de la mitología que me parece acertada, aunque rayando la parodia, que es una línea muy delgada tratándose de una película que básicamente emula los clichés del cine de acción de las décadas pasadas, lo que puede resultar ya aburrido a estas alturas. Es la firma de Shane Black lo que hace la diferencia, dándole fuerza al dinamismo del elenco y encarando la acción con la soberbia suficiente como para que sean divertidas, pero sin pretender que está haciendo algo innovador. Supongo que la división del público estará en la aparición de los perros depredador, que personalmente me parece una genialidad de diseño, pero dejando eso de lado, creo que es algo que simplemente no carece de lógica, abriendo el panorama para lo que puede ser una franquicia mucho más rica, si mantienen el balance entre la seriedad y la diversión de esta película.

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Total: 4 Promedio: 3.5
Acerca de Emmanuel Báez 2648 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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