‘Eighth Grade’ golpea con realismo inusitado en el cine adolescente

Si alguna vez se preguntan cómo una película puede ser aterradora y escalofriante sin ser una película de terror, Eighth Grade es la respuesta. La ópera prima de Bo Burnham es una de las películas más sensibles e importantes del año, pero puede llegar a ser inquietante y alarmante por su crudeza y su visión real de la adolescencia en la era de las redes sociales. Y no estoy hablando de la típica adolescencia hollywoodense, con actores que ya pasan la mayoría de edad e interpretan a personajes cinco años menores con una historia convencional de madurez y crecimiento. Para nada. El acercamiento de Burnham (que escribió el guion con 27 años) es el de un artista conectado con la realidad y sin ningún interés en simularla con un drama más del montón.

Su arma principal es Elsie Fisher, una actriz de la que es imposible no enamorarse por la naturalidad de su interpretación, su rostro afable, y su mirada deseosa de aceptación. Ella interpreta a Kayla, una adolescente de unos doce años aproximadamente que vive sola con su padre, a poco tiempo de terminar el octavo grado. Kayla tiene un canal de YouTube donde sube videos dando consejos sobre la vida, sobre cómo relacionarse, no tener miedo, y dejarse llevar. Sin embargo, ella es muy diferente a todo lo que publica. Apenas habla con sus compañeros y, gracias a ellos, es nombrada una de las alumnas más calladas del año, algo que solamente la pone más incómoda de lo que ya se siente.

La historia la sigue durante este último tramo del año escolar, y retrata sus desesperados intentos por dejar de ser alguien más del grupo, poniendo en práctica los consejos que predica en sus videos, aunque sus habilidades de comunicación son pobres y apenas puede terminar oraciones sin tartamudear o jadear involuntariamente. Su ansiedad social es palpable, pero la película realmente no encara ese problema, algo que me parece excelente porque la misma Kayla probablemente no conoce el concepto o no está consciente del verdadero fondo de su problema, y al contar la historia desde su punto de vista, Burnham logra generar una fuerte empatía con ella y su progreso. Para que su intención quede bien clara está la banda sonora de Anna Meredith que es sencillamente impresionante, en especial durante una secuencia en la que Kayla asiste a una fiesta de piscina y, a pesar del agobiante miedo que la envuelve, se anima a mezclarse con los demás invitados. Pocas veces la ansiedad fue retratada con tanto realismo en el cine.

El guion de Burnham se escapa de las reglas más comunes de este tipo de películas manteniéndose fiel a su propósito, con muy pocos momentos que parecen más artificiales. Kayla se enfrenta a situaciones delicadas, y en muchas ocasiones sin resolución alguna, como la vida misma, y eso deja abierto la posibilidad de discusión acerca de tantas problemáticas de la edad. Situaciones que la cambian por completo y que, en un mundo ideal, continuarían con una charla entre padre e hijos para ayudarla a entender lo que acaba de ocurrir. Burnham entiende que el mundo ideal es, en muchas ocasiones, una utopía, y que el camino más común del adolescente es empírico, formándose mediante fracasos y sufrimiento, en especial para alguien como Kayla. Ciertamente no es la norma, en el mismo entorno de Kayla hay muchos otros chicos y chicas que seguramente tendrán un desarrollo más seguro y controlado, pero haber contado esta historia en particular desde el punto de vista de una adolescente vulnerable, y la forma en la que la película encara su realidad, hace que sea una de las propuestas más hermosas y perceptivas del año.

Eighth Grade es una de esas películas que tal vez generen un mayor impacto según el ojo con que se la mire. En mi caso particular, como padre de una niña que en un par de años más estaría ingresando a este espectro demográfico, resulta en una experiencia muy interesante, que solamente ensalza de forma automática la labor del realizador y su maravillosa actriz adolescente, además de su mirada casi documentalista de una realidad social que Hollywood (casi) nunca representa con verosimilitud, mucho menos con realismo.

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Total: 7 Promedio: 3.6
Acerca de Emmanuel Báez 2661 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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