‘Deadpool 2’, tu segunda vez es mejor

Si algo funciona perfectamente bien, no hay razón alguna para cambiarlo. Tal vez mejorarlo un poco, agregarle una cucharada más de sal y otra de azúcar, pero en líneas generales, mantener la misma consistencia y servirlo de la misma forma. Deadpool 2 es exactamente eso, con un chef diferente que tiene una mejor noción del espacio en las secuencias de acción, pero que entrega un producto similar, sin mayores alteraciones más que un metahumor multiplicado que sigue siendo lo esencial en este fantástico plato de cine comercial. La trama es tan prescindible como las extremidades del personaje titular, así que no pienso ahondar mucho en ello, excepto para dictaminar que esta secuela es exactamente lo que necesita el cine de comics ahora mismo: una película que no se toma en serio y que le da a la expresión “más de lo mismo” una connotación positiva.

Después del inesperado pero merecido éxito conseguido por la primera película, Fox le dio las riendas de esta continuación a David Leitch, codirector de John Wick, aunque es evidente que la batuta la lleva prácticamente Ryan Reynolds, quien abraza apasionadamente el destino que le depara su proyecto más personal hasta la fecha. Si bien la primera fue su sueño cumplido, en esta disfruta de una libertad creativa más amplia debido al colosal triunfo en taquilla y crítica que cosechó, algo que ni el propio estudio podía anticipar varios años atrás. Reynolds tiene un gran peso en el guion esta vez, firmando junto a Rhett ReesePaul Wernick, con quienes se habrá divertido un montón trabajando en la historia, aunque el deleite mayor está en la copiosa lluvia de referencias y obscenidades bien distribuidas de las que nadie se salva, ni Marvel ni DC, ni el propio actor, que logró hacer más rentable que nunca el humor autodespreciativo.

En esta ocasión, Deadpool se inclinará hacia su lado más humano, ya que buscará salvar la vida de un joven mutante de nombre Russell, alias Firefist, interpretado por el genial Julian Dennison que Taika Waititi presentó al mundo en Hunt for the Wilderpeople. Su personaje acá es bastante parecido, y no me sorprendería para nada que haya sido adrede, como parte del humor referencial que apenas descansa unos momentos cuando agregan algo de sentimentalismo barato e inverosímil, que realmente no importa a nadie que conozca al personaje y su naturaleza. No creo que nadie se engañe diciendo que le interesa Deadpool para algo más que ese humor irreverente que rompe la cuarta pared guiñando el ojo con astucia y, a veces, con tanta rapidez que pondría celoso a David Fincher, por lo que el punto bajo de esta secuela se reduce a una subtrama sensiblera que se siente obligatoria.

En el lado antagónico está Cable, un mutante que viaja a través del tiempo y cuyo único objetivo es eliminar a Russell por razones que me parecen demasiado obvias como para considerarlas spoiler, aunque igualmente solo agregaré al respecto que esta secuela estaría bien acompañada de una dosis de Bruce Willis y joven Bruce Willis. En el papel de Cable está Josh Brolin, que le acierta en todo -a excepción de la estatura, según dicen-, y creo que el hecho de que solo hace un par de semanas lo vimos como Thanos en Avengers: Infinity War hace que su presencia acá sea todavía más estupenda. Son dos personajes muy diferentes, y se nota que la pasó increíble con ambos trabajos; y lo que es todavía mejor, que la química que tiene con su compañero demanda un proyecto donde ambos puedan volver a colaborar.

El elenco es bastante diverso, y si estuvieron siguiendo la campaña de marketing, se habrán hecho varias ideas sobre cómo la película aprovechará al máximo a los personajes, en especial a Peter (Rob Delaney), el nuevo miembro del equipo que carece de superpoderes. No voy a explayarme sobre eso, pero entre él, y la genial Zazie Beetz en el papel de Domino, logran subvertir expectativas en favor de un humor bien trabajado que provoca risas imparables hasta el mismo final, contando también las escenas post-créditos, que no tienen desperdicio alguno.

Lo que sí es “spoileable” en esta secuela son las mencionadas referencias y los cameos, algunos de los cuales realmente responden a ciertas incógnitas simpáticas establecidas en la primera película, como dónde están los X-Men mientras todo esto ocurre, ya que supuestamente Deadpool existe en el mismo universo. Si bien en la primera la trama apenas rozaba dichas cuestiones, esta vez el guion sienta las bases para spin-offs y otras extensiones cinematográficas, lo que tiene completo sentido porque ya habrán anticipado una gran recepción de taquilla. Y para ser honesto, prefiero un “universo compartido” con este Deadpool al frente en vez de cualquiera de los X-Men de las últimas dos películas de Bryan Singer.

¿Qué les pareció la película? Dejen su calificación y comenten!
Total: 27 Promedio: 3.8
Acerca de Emmanuel Báez 2642 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D