‘Black Panther’, el triunfo más relevante de Marvel Studios

Si bien James Gunn le agregó algo de sabor al Universo Cinematográfico de Marvel con las películas de Guardians of the Galaxy, lo que el sello consiguió con Black Panther es digno de incesantes alabanzas, ya que es un producto cuyos efectos van mucho más allá de la película misma, y realmente la convierten en un hito en la historia del cine de superhéroes comercial. Aunque ya tuvimos superhéroes afroamericanos anteriormente (siendo la trilogía de Blade la más recordada), nunca hubo una representación tan orgullosa y rica de una cultura que normalmente no atrae a las masas en la pantalla grande ni es la sustancia de superproducciones de alcance global. Solamente por la apuesta ya valen los vítores. Sin embargo, es una apuesta exitosa que no queda en las buenas intenciones, y con eso el logro es todavía mayor.

Después de su presentación en Captain America: Civil War y el asesinato de su padre, el Rey T’Chaka, el príncipe T’Challa está a un paso de convertirse en Rey de Wakanda y, si bien se preparó toda su vida para ese momento, los obstáculos que se presentan son más complicados de lo que había imaginado. Como príncipe, no había enfrentado directamente los enredos de la política, tal vez porque su país existe sin ser conocido por el resto del mundo, debajo de un manto espeso de tecnología tan avanzada que les permitió subsistir invisibles durante miles de años, permitiéndoles evolucionar mucho más que las demás naciones, sumidas en toda clase de conflictos bélicos, políticos, y sociales. Lo que hace de esta película tan genial es justamente que pueden darse el lujo de hacer un comentario tan grande y que el mismo no contamina para nada el valor entretenimiento de la parte más superficial de la trama, sobre la cual ya diré más.

De hecho, el propio Black Panther es casi un personaje secundario, por más que la trama de la película sea su ascensión al reino y los descubrimientos que se llevan a cabo en el camino, descubrimientos que tienen que ver con errores de su padre y los pecados de un pueblo que vive en aislamiento voluntario, lo que se traduce inequívocamente en imperdonable indiferencia en tiempos de conflicto. Es la textura del país lo que resalta en todo momento, un escenario fantástico donde cada vestuario y cada interacción revelan una cultura fascinante cargada de detalles que valen la pena revisar en múltiples visionados. El trabajo de diseño de producción es único, superior a todo lo realizado hasta ahora en el MCU, y en conjunto con el maquillaje y la presencia radiante de cada personaje, uno fácilmente podría quedarse hipnotizado con un desfile silencioso.

Sin embargo, la película está conformada por personajes tridimensionales que tienen mucho que decir acerca de ellos mismos, e inclusive aquellos que se quedan en lo unidimensional poseen una aura tan específica que resaltan en cada intervención. Casi me da pena decir que Chadwick Boseman es el actor que menos se destaca, si bien T’Challa tiene un arco bien sólido y Boseman es más que competente, los otros jugadores tienen una participación igual o más relevante, tal es el caso de Letitia Wright como la Princesa Shuri, que funge de Q del James Bond de Wakanda, y ofrece una interpretación jovial y enérgica que la sitúa rápidamente como una de las compinches más sobresalientes de la franquicia. Pero ella, como varios otros secundarios, no están solamente para ofrecer información al costado y exponer un poco la trama, sino que son vitales para su desarrollo y se meten de lleno en la acción.

Michael B. Jordan personifica a Erik Killmonger, que al principio se presenta como secuaz de Ullyses Klaue (en una actuación estupenda de Andy Serkis, que sorprende también en carne y hueso), pero luego va revelándose de a poco como el mejor villano del MCU desde Loki, lo cual imagino que será digno de debates ya que Killmonger tiene un arco muy bien trabajado y su visión no es nada descabellada ni injusta, lo que hace que el choque de personalidades tenga más peso. Pocas veces los malos ofrecen algo más que la simple conquista absoluta, y el guion de Ryan Coogler y Joe Robert Cole le da un trasfondo que tiene su raíz en una pelea racial real, lo que eleva su causa a una verdadera tragedia que no se puede simplificar a un simple adjetivo villanesco. Además, Jorda ya demostró ser un actor más que prometedor, y como ya trabajó en dos ocasiones con Coogler (en la personal Fruitvale Station y la magnífica Creed), definitivamente hay una colaboración más poderosa entre ambos que con el resto del elenco.

Así también sobresale Lupita Nyong’o como Nakia, que en un chiste se revela como el interés romántico pero no da espacio para un remate porque es mucho más que eso. Apenas estamos siendo testigos del inicio de la carrera de esta talentosa actriz, pero no creo que la veamos tan libre y resplandeciente como acá en mucho tiempo, aunque me encantará seguirla de cerca y haberme equivocado. El casting se redondea con la imponente Danai Gurira en el papel de Okoye, líder de las guardaespaldas del Rey, y Martin Freeman como el Agente Ross de la CIA, que parece ser el reemplazo del agente Phil Coulson que fue penosamente relegado a la serie Agents of SHIELD y nunca más reapareció a pesar de ser una pieza importante en los inicios de la franquicia.

El envoltorio de Black Panther es una historia entretenida de venganza y descubrimiento personal en el que el héroe titular debe reconocer los errores de su pueblo mientras lo defiende de las garras de un enemigo inesperado. La acción es genial, los acostumbrados toques de humor son mínimos, y el clímax tal vez caiga un poco en lo genérico, pero solo por momentos, ya que el verdadero desenlace se da con una sentida interacción entre héroe y villano que sigue denunciando mucho sobre las injusticias de un mundo donde los malvados son, en muchas ocasiones, productos de la indiferencia y la maldad ajena, y no por una inherente maldad básica. En todo momento Coogler entiende que lo más importante no es simplemente contar una historia sino todo lo que esa historia conlleva, todos los personajes, y el mundo entero que lo rodea, y Wakanda es un mundo fascinante que destila belleza y que tiene mucho que decir acerca del mundo real en que vivimos. Que un blockbuster tenga algo relevante que aportar al respecto sin dejar de ser sumamente entretenido es algo verdaderamente sorprendente.

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Acerca de Emmanuel Báez 2652 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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