‘Bad Black’ es una de las mejores películas de acción que no conocen

En el Global Film Festival de YouTube que se llevó a cabo este año pude disfrutar de Crazy World, la nueva película de Nabwana I.G.G., director de Who Killed Captain Alex?, una de las producciones de bajo presupuesto más encantadoras y divertidas de todos los tiempos. Espero que en algún momento esté disponible online para que todos puedan apreciar lo que se puede hacer con poco dinero y mucha pasión, pero mientras tanto aprovecho que está de forma oficial en su canal de YouTube una película anterior, titulada Bad Black.

Es importante entender que cuando digo «poco dinero», no me refiero a una producción de tipo B hollywoodense, que por lo general ya suelen tener presupuestos que rondan por los cinco dígitos. Esto es Wakaliwood, Uganda, y Ramon Film Productions realiza sus largometrajes por menos de $500, con una computadora vieja, en uno de los barrios más pobres del país. Todas las películas que se hicieron suelen estar enmarcadas en el género de acción y, gracias a la genial intervención de un Video Joker, mucha comedia.

Cuando Uganda empezó a recibir películas occidentales, las mismas solían llegar sin subtítulos, por lo que se designaba a una persona para que básicamente interpretase la película para el público local con una narración que se ponía encima de los tracks de audio principales de la película. Las producciones de Wakaliwood cuentan casi siempre con la voz de VJ Emmie, que consigue que una película que ya es sumamente divertida, sea mil veces más hilarante. En algunos casos se puede apreciar que las escenas podrían funcionar bien sin las acotaciones de VJ Emmie, pero ese complemento es parte del encanto.

«Uno de los aspectos más interesantes es la representación fidedigna de la cultura local»

Bad Black, como la mayoría de las películas de la factoría Wakaliwood, tiene una trama sin mucho sentido. Es la historia de una niña que se escapa de su casa cuando escucha que sus tutores no quieren saber nada de ella, por lo que aprende a sobrevivir en las calles, convirtiéndose luego en una especie de líder de un grupo criminal callejero. Por otro lado, está la historia de un doctor que llegó al país para ayudar mediante un programa de asistencia, pero cuando es engañado y despojado de todas sus pertenencias, recibirá entrenamiento en artes marciales por parte de un niño apodado Wesley Snipes.

Lo que se desarrolla es una de esas películas que hacen a uno pensar las cosas geniales que podría llegar a hacer el director con un presupuesto elevado, cuando en realidad la falta de presupuesto es lo que hace de la obra una experiencia rotundamente satisfactoria. Los efectos especiales son básicos, y la utilería que usan para las escenas de acción es igualmente simple, pero donde el director y guionista conquista es en el storytelling. La película dura poco más de una hora, y la edición es frenética pero comprensible en todo momento. Además, se nota el amor por el cine de acción y artes marciales de los ochenta mucho no solo en las referencias, sino en la forma en la que plasma y ejecuta las peleas o los tiroteos.

Uno de los aspectos más interesantes es la representación fidedigna de la cultura local, y así también la crítica social que el director consigue inyectar de forma perfectamente natural. Tanto Bad Black como Crazy World hablan acerca de los peligros de vivir en Wakaliga, especialmente para los niños, que suelen ser explotados y abandonados por los adultos. También hay espacio para mostrar la situación social que atraviesan la mayoría de los ciudadanos y el país en general, que apenas se sigue recuperando tras la desidia política desde la dictadura de Idi Amin Dada.

Bad Black es uno de los más grandes ejemplos en la historia del cine de cómo no es realmente necesario tener toda una industria detrás, cuando el objetivo central de un trabajo es el gozo del espectador. Ciertamente me encantaría que todos los involucrados en esta producción puedan tener un mejor panorama financiero para la realización de sus siguientes proyectos, pero es digno de admiración lo que pueden conseguir con dedicación y cariño por el arte, además de un obvio ambiente de pura colaboración, donde lo que prima es simplemente hacer una película de cualquier forma y entretener.

Acerca de Emmanuel Báez 2705 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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