‘Aves de Presa’ es un espectáculo de arte pop entretenido

Después de aquel embrollo denominado Suicide Squad, solo Margot Robbie salió con la frente en alto dispuesta a continuar el camino que había empezado, pero esta vez tomando las riendas del personaje que interpretó, y que resultó ser lo más memorable de ese malogrado proyecto. Así es como cuatro años después tenemos Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de una Harley Quinn), título tan colorido como innecesario, aunque al mismo tiempo representa perfectamente la naturaleza pomposa de la película que protagoniza la ahora exnovia del Joker, interpretado por Jared Leto. El mismo acá solo hace acto de presencia a través de flashbacks, y jamás mostrándose su rostro completo, lo que seguramente no apaciguará los ánimos del actor que ya se mostró suficientemente irritante durante la producción y la subsecuente decisión por parte de todos en Warner Bros. de ignorar su existencia.

Contrariamente a aquella producción, esta arriba con nuevas voces, contando con la dirección de Cathy Yan -que firma su segundo largometraje-, y el guion de Christina Hodson, -que tiene tres proyectos previos concretados, incluyendo la entretenida Bumblebee-, quienes le imprimen un aire feminista sin complejos, justificando su visión con un desarrollo ameno, divertido, y rimbombante. Está claro desde el principio que se trata de una historia puramente femenina, ya que el personaje de Harley Quinn enfrenta una ruptura amorosa reciente, y la narración avanza enteramente desde su punto de vista vulnerable, con la determinación de levantarse y demostrar que es mucho más que la expareja de una mente criminal maestra. Este concepto es novedoso (en el contexto del cine de comics y superhéroes, claro) y consigue evocar un aire de espontaneidad en donde resalta la personalidad de Quinn y su complicidad con el espectador a través de la cuarta pared con un humor cítrico poco exigente.

Pero los aspectos que hacen que la película resulte entretenida no se reducen solamente al protagónico central de Quinn, sino al estilo de Yan, en colaboración con Matthew Libatique, frecuente compañero de Aronofsky. La estética de arte pop le agrega dinamismo a la narración, compensando por los aspectos más simples de la realización, y también aquellos donde Yan no logra convencer, como las escenas de artes marciales. Aunque hay una clara inspiración en el cine de Jackie Chan, así como también la reciente trilogía de John Wick, apenas en dos o tres enfrentamientos logran conectar emocionalmente. Parte del problema también está en la edición (pequeños frames de más que hacen que la acción se sienta más lenta) y la desafortunada decisión de exagerar con el slow-motion, lo que no es coherente con tener una protagonista de actitud extravagante y agitada. En otras instancias se siente como si las actrices no tuvieron una preparación física suficiente, lo cual no parece ser el caso, así que me remito a pensar que tiene más que ver con la falta de experiencia de Yan.

Lo bueno es que aunque no lo consiguen del todo, la acción sigue siendo entretenida, mayormente porque Robbie está genial en el papel, dominando por completo todas las facetas del personaje, tanto su lado más delicado como su intrepidez. La caracterización es muy similar a la de Suicide Squad, pero acá hay una mejor simbiosis con el estilo más frenético de Yan y un mejor desarrollo de la historia, además de que el personaje realmente atraviesa por un conflicto emocional palpable que funciona a pesar de que gran parte del tiempo se trabaja en pos de la comedia. El resto del elenco está igualmente estupendo: Rosie Perez como Renee Montoya, Mary Elizabeth Winstead como The Huntress, Jurnee Smollett-Bell como Black Canary, y Ella Jay Basco como Cassandra Cain, que es toda una revelación. No hay mucho más que se pueda decir sobre ellas, ya que la película las desarrolla lo suficiente como para que funcionen en compañía de Harley.

El villano de turno es interpretado por Ewan McGregor, que destila carisma y sex appeal con cada sonrisa y mueca que ostenta, y convence también como un simple sádico que no tiene problemas en eliminar a cualquiera que se ponga en su camino. Por supuesto, eso no incluye a Harley Quinn, a pesar de que la quiere muerta desde que se entera que ella ya no cuenta con la inmunidad patriarcal, ya que de lo contrario no tendríamos película. La trama no es más que una excusa para el arco de redención y recuperación de ella, aunque el McGuffin (un diamante que contiene unos códigos incrustados con láser o algo parecido) es causante de algunas situaciones desopilantes. Básicamente, las mujeres son buenas (o anti-heroínas) y los hombres son puramente malvados, lo cual está perfectamente bien, excepto que al guion le hubiera venido bien una pasada más para cerrar mejor algunas motivaciones y arreglar un par de giros mal ejecutados.

No me molestaría en absoluto seguir viendo más de estos personajes, ya que toda la película no es más que una historia de origen hasta llegar al título recién al final. Se nota que Robbie está compenetrada con la versión que dibujó para la figura que históricamente no fue más que un accesorio masculino, y el nuevo camino que le dan en terreno cinematográfico se presta para contar algo diferente, siempre dentro de los límites de lo comercial. Así como está, Aves de Presa contagia con un espíritu de libertad y perseverancia, si bien no aterriza bien en lo que respecta a la acción, sí lo hace cuando divierte con la susodicha emancipación.

Acerca de Emmanuel Báez 2689 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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