‘Avengers: Infinity War’, la titánica película de Marvel sorprende y emociona como ninguna otra

CRÍTICA CON SPOILERS

Atrás quedaron todas las historias de origen. Todos esos primeros actos interminables de personajes conflictuados por lo que acababan de aprender sobre sí mismos, enfrentando la nueva realidad que se empezaba a dibujar frente a ellos, cambiando sus vidas para siempre. Avengers: Infinity War es el punto donde todos se encuentran, unidos de una vez por todas, aunque no sea realmente el caso, ya que la magnitud de la hecatombe cósmica mantiene a los superhéroes divididos en varios grupos a lo largo y ancho del universo. Mientras unos protegen la Tierra de la amenaza inminente, otros deciden llevar la pelea directamente al hogar de Thanos, la mente maestra detrás de casi todos los villanos que hasta ahora fracasaron en las películas del Universo Cinematográfico de Marvel. El villano más grande que finalmente decide levantarse de su trono y demostrar por qué es el enemigo más grande de todos.

Me parece de lo más importante empezar hablando directamente de Thanos. Durante varias películas estuvo en la sombra, y el nivel de expectativas que se vino generando acerca de su fuerza y sus habilidades era demasiado alto como para cometer el error de convertirlo en un villano más del montón. Ese había sido el problema de Marvel. Villanos unidimensionales, prescindibles, que apenas cumplían el rol del «monstruo de la semana» de las típicas series de televisión de terror y ciencia ficción. El único que había logrado superar su inicial superficialidad fue Loki, gracias a la tremenda interpretación y carisma de Tom Hiddleston, y porque la naturaleza de su personaje lo convertía en una tragedia asgardiana irremediable, destinado al segundo plano a pesar de su apasionada búsqueda por el poder absoluto.

Sin embargo, lo que lograron con Thanos es algo laudable. No busca la destrucción completa del universo, sino el balance; y el genocidio no es un impedimento. Él lo llama «piedad», y esto podría resultar risible pero gracias a la caracterización vía captura de movimiento de Josh Brolin y la forma hasta gentil con la que los Hermanos Russo lo retratan, es imposible no sentirse atraído hacia su plan malvado. Su argumento es lógico, por más que su estrategia sea deplorable y monstruosa. Su ejecución elegante y su diseño pulcro le agregan humanidad y, aunque en algunos momentos cae en el valle inquietante, sigue siendo genial que le hayan dedicado este tiempo para que su camino sea igual de tortuoso que el de varios de los superhéroes. A ellos ya los conocemos bien, esta es realmente la película de Thanos.

Pasando ahora a la tan esperada «mega unión» de los héroes, es impresionante lo que consiguieron los Russo con tantos elementos que fácilmente podrían haber deformado la narración. Fue una decisión más que acertada mantener a los mismos separados en grupos, y de a poco ir juntando los hilos, partiendo desde el punto en donde quedaron los personajes en sus respectivas películas anteriores. Son diez años y 18 títulos, y juntarlos de esta forma sin que sea una mezcolanza irreparable es una proeza épica como jamás se dio en la historia del género ni del cine. Literalmente. Gran parte de eso se debe al guion de Christopher MarkusStephen McFeely, quienes empezaron a trabajar en el MCU con la primera de Captain America y luego colaboraron con los Russo en The Winter Soldier y Civil War. Los diálogos son agudos tanto en humor como en drama, y el balance es estupendo. Recuerdo haber llamado a The Avengers «la simbiosis más grande del cine comercial«, pero Infinity War agrega elementos suficientes como para destacarse todavía más.

Por un lado, está la tragedia de Thanos. Una figura antagónica que responde a los designios del universo, y no a una sed incontrolable de poder o a una misión lineal de conquistarlo todo. Quizás sea un demente (su apodo en los comics es el del Titán Loco), pero responde a un llamado cósmico que también requiere de él grandes sacrificios, demostrando así que no es un villano carente de emociones y que su odisea es sumamente desgarradora (su apodo en la película es el Gran Titán, y encaja). Por otro lado, las interacciones entre los superhéroes son igual de entretenidas e interesantes, y no están exentas de una carga emocional que funciona con el público que ya los conoce. No imagino a alguien que entre a este universo cinematográfico con esta película y lo disfrute más allá de sus espectaculares secuencias de acción y sus maravillosos escenarios. Esta es una película para su público, y es absolutamente fascinante ver a todos interactuar por primera vez.

La química entre Robert Downey Jr. y Benedict Cumberbatch es perfecta, y la intervención de Tom Holland entre los dos es la dosis de humor esperada. Chris Hemsworth sigue sobresaliendo desde que le sacaron lo shakesperiano a su personaje y lo hicieron más llevadero, apostando más a sus cualidades cómicas. El trío que forma con Rocket y Groot (siempre con las voces de Bradley Cooper y Vin Diesel) es muy peculiar, y lo mantienen juntos el tiempo exacto. A pesar de la grandiosidad de toda la película, es justamente eso lo que hace que se disfrute bastante: el tiempo que se le da a cada pareja o equipo, y lo que aporta cada relación al conjunto. Después de tantas películas, se vuelve a sentir todo fresco y novedoso, evitando repeticiones. Hay una mejor exploración de la relación entre Wanda y Vision (más que acertados Elizabeth Olsen y Paul Bettany), así como la de Gamora y Star-Lord (geniales Zoe Saldana y Chris Pratt) y tanto Chris Evans como Scarlett Johansson contribuyen más que un simple nuevo look como Captain America y Black Widow. Los ausentes de la fiesta son Ant-Man y Hawkeye, que uno supone tendrán un papel importante en la siguiente entrega, si no no se explica por qué tanto misterio.

Ni siquiera planeo nombrar a todos porque realmente no es necesario. Lo importante es que cada uno cumple con su papel y que tanto los Russo como el guion de Markus y McFeely respetaron demasiado bien la personalidad y esencia de cada personaje, y no puedo dejar de halagar la estructura de la obra, que dista bastante de volverse cansina a pesar de la extendida duración. La banda sonora de Alan Silvestri también adquiere algo de personalidad, lo que vale resaltar porque es otro punto donde las películas de Marvel no se consagraron para nada en el pasado. Después del tema principal de The Avengers, la música del universo cinematográfico recién se puso interesante con los sintetizadores de Thor: Ragnarok y los tambores de Black Panther. Acá Silvestri finalmente se explaya un poco más ya que la obra deambula por tonos más oscuros y melancólicos, especialmente con el viaje de Thanos para encontrar las Gemas del Infinito. Todo el trabajo me pareció muy reminiscente a The Lord of the Rings: The Two Towers en la sensibilidad demostrada con los personajes y sus respectivos conflictos, y ni qué decir de los últimos veinte minutos, donde la película se pone conmovedora y portentosa de una forma insólita e inesperada.

Lo poco que puedo reprochar es que no pueden evitar caer en lo mundano de los enfrentamientos ya gastados de superhéroes contra soldados innombrables, aunque al menos esta vez le dieron un diseño asqueroso y llamativo. Una especie de bestias con cuatro brazos que arremeten como perros rabiosos y poseen dientes afilados y pezuñas muy peligrosas. Los miembros de la denominada «Orden Negra» sí resultan espantosos, aunque se siente como que son desperdiciados demasiado rápido para la presentación imponente que tienen. La Batalla de Wakanda definitivamente no será tan memorable como la de New York, aunque eso mucho tiene que ver con la misma locación. Igualmente los Russo entienden esto y hacen que la pelea dure solo lo suficiente y van alternando con la odisea de Thor, que reaparece con una fuerza superior y una nueva arma, que se roba el show y eleva la emoción. Sin embargo, encima de todos los superhéroes que ya conocemos y el deleite de tenerlos juntos por primera vez de esta forma, esta sigue siendo una película de Thanos, donde él es casi más protagonista central que todos los demás combinados, y solamente esa decisión creativa ya hace que esta sea la película más ambiciosa del estudio, una que sorprende con todo a pesar de sentirse al final como la mitad de una gran aventura.

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Acerca de Emmanuel Báez 2653 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix.

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